Noviembre 26, 2009 | 1:50 am
photos ▌por quark schiz

  

 

 


 

 

 

Noviembre 22, 2009 | 7:16 pm
guadever, aceite de serpiente ▌por quark schiz

Hay que ser una chucha para creerse las profecías mayas, y las chuchas son estúpidas y crédulas (según Brian Cox). (Este post tiene más de 140 caracteres, por tanto no califica para un 'tuiteo'.)

Noviembre 16, 2009 | 3:27 am
heces de neutrino, aceite de serpiente, TuTubo, Gente & blogs ▌por quark schiz

Telégrafo Guach Nius

Con Iván Sierra, el "vendedor de sueños", supongo que vamos mejorando, un poco. Esta vez escribió una columna con un contenido potable y además sin hacer el imbécil con esas horrendas arrobas en la expresión de géneros. Tal vez su cambio de estilo tuvo que ver, quisiera creer, con un comentario que quise poner en una cajita de su blog, el cual predeciblemente no aceptó publicar (aunque veo que al menos se molestó en revisar el enlace que puse a la entrada que colgué hace unas semanas).

More to the point...

Más allá de la ofrenda al mal gusto que es la inclusión de un símbolo tipográfico con ausencia de correspondencia fónica en el lenguaje y de lo extremadamente desubicado que resulta su uso para indicar ambos géneros (porque el azulito con el que el programa procesador de textos te pinta las palabras "arrobadas" es para resaltar una dirección de correo electrónico y no tu cojudez gregaria), hay otra razón puntual por la que me molesta mucho el uso de las arrobas, así como cualquier otra recomendación zonza y redundante para el "uso no sexista del lenguaje". Es precisamente la estúpida presuposición de que el lenguaje es sexista. 

Es que en esta contemporaneidad los lobbies vaginales nos vienen inculcando con particular profusión aquel paradigma maniqueo de hombres verdugos y mujeres oprimidas, presea estrella de lo políticamente correcto que sirve como excusa para alegar machismo indiscrimadamente en casi cualquier ámbito, como en esa paparruchada de decir que los plurales omnicomprensivos responden no a una mera convención del lenguaje sino a una traza de los hombres para silenciar lo femenino.

Ese análisis obtuso y conspiranoico convenientemente ignora las raíces de los hábitos del lenguaje, además del hecho de que existen lenguas en las que en cambio se favorece al femenino: lenguas como el alemán. En el alemán existen tres géneros: masculino, femenino y neutro, de los que se deducen respectivamente los tres artículos: der, die y das; pues bien, el artículo determinado del plural, en los casos nominativo y acusativo, es siempre die, igual que el femenino en singular (por ejemplo, die Frau es "la mujer" y der Mann es "el varón", pero para decir lo equivalente a "los varones" se dice die Männer); el pronombre de tercera persona singular femenino (sie, "ella" en español) es el mismo que sirve para designar la tercera persona plural, ya sea masculino o femenino, "ellas" o "ellos"; es más, Sie (con mayúscula capital) se usa hasta como pronombre formal para referirse a "usted" o "ustedes". La diferenciación de género y número en tales sustantivos se da por el contexto y por la terminación de los verbos. Entonces, siguiendo el razonamiento de sociólogas como la Erika Sylva Charvet, quien asegura que nada consagra con mayor crudeza estas supremacías de género que el lenguaje, ¿será que lo alemán es hembrista pues?; si el lenguaje es una expresión y a la vez un creador de la realidad, ¿significa acaso que el nazismo alemán fue un producto del matriarcado lingüístico? ¿Por qué nunca he escuchado a ningún asno pedir que se reforme la lengua alemana en favor de la equidad de género que tan de moda está? (Quizás porque la cursilería de género en los hombres no se expresa llegando a esos extremos de forzado kitschismo peripatético.)

Sin embargo, probablemente nada de esto que digo serviría para esclarecerle la cabecita a una de estas articulistas con mirada aparentemente profunda. Una seudointelectual feminista me respondería que el alemán es no obstante discriminatorio contra la mujer porque..., se me ocurre, aunque no se oculta lo femenino, ¡se lo banaliza!; que se desvirtúa su representatividad al hacer extensivo su uso para cualquier plural, monotonizándolo, neutralizando la diferenciación especializada y seductora de lo femenino... O algo así. Lo digo porque el análisis feminista no es inocente, es ad hoc, y parte siempre desde ese concepto berreado hasta la saciedad de que la mujer es la víctima por excelencia; así es facilito construir cualquier cosa, cualquiera, como imputable al machismo... How convenient.   

En fin. La inclusión de arrobas como práctica dizque contra el sexismo del lenguaje es una moda, entre tantas otras afines a la ideología del "generismo", que demuestra lo lejos que ha llegado esta vaca sagrada. Las consecuencias resultan nefastas para la sociedad, pues con el pretexto de hacernos tan iguales como sea posible, pretensión perfeccionista ilusa e ingenua (y eso por no mencionar la carga de impostura que implica, porque a ningún grupo particularista le interesa ni le conviene la igualdad real), se pasan sin chistar políticas de acciones afirmativas de lo más descabelladas que acaban pecando de lo mismo que dicen combatir.



La heroica Esther Vilar explicándole pacientemente a una schwachsinnige und hässliche Frau tirada a sabida (desde luego un ícono del feminismo contemporáneo) los hechos sobre la longevidad de las mujeres con respecto a los varones.

Noviembre 5, 2009 | 2:05 pm
Käsekuchen ▌por Capt. Trois LeChez
The Käsekuchen Journal. Vol, XVII. September, 2009


 
Mi "amigo" Pepe Roble es un imbécil consumado. Tiene una capacidad elevada para pintar; es capaz de hacer retratos bastante buenos, y ha logrado mantenerse solvente económicamente a pesar de ser poco productivo, tras casi cinco décadas de fastidiar la vida a todo el mundo que no puede pintar tan bien como él. Pero si te lo presento hoy mismo, dirás que es un tipazo. Es que verás, Pepe sufre el "Síndrome de la Angustia Fálica", o "Glans-Brain Malfunction Disease".

"He pintado con Goyo Fonseca y con Héctor Raboduro", comenta, orgulloso de su historial de pintores ahora reconocidos entre aspirantes a pintores que tratan de salir adelante mediante la asistencia compulsiva a galerías mediocres que resaltan por su efectivismo vacío.  "Bouguereau y Mucha se me quedan cortos. A mí es que me sale igualito pero igualito, sólo que mejor".

Cuando conocí a José Roble, guarandeño, de un metro setenta de estatura y el rostro de una Elizabeth Taylor sin maquillaje, pensé también que su talento para la pintura debía significar, ipso facto, que era un sujeto sagaz, sensato y sensible. Como son los artistas, ¿no? Se supone que si uno ha llegado a un buen nivel plástico, ha sido gracias a un proceso de observación aguda de la realidad y lo metafísico que podemos abstraer de ella. Pepe me invitó a mirar sus cuadros: retratos que a primera vista hacen pensar que estamos frente a uno de esos prosaicos ermitaños que han entendido la insignificancia del reconocimiento y la alcurnia. Que han escupido el circenses y han abrazado sólo el arte, en un matrimonio que a Nietszche le hubiera hecho vomitar judías. Pero se respeta, hombre, supuestamente era lo que yo quería ser cuando tenía unos 15 y era iluso, estúpido y quería formar parte de una secta católica derechista.

"Pepe", como exigía que se lo llame (por cuestiones de mantener la frescura y la candidez en su trato con gente veinte años menores que él), nos recibió a cuatro de nosotros, practicantes de caricatura amateur, que soñábamos con reemplazar a Bonil, Pancho y otros, en la estelaridad de la crítica de viñetas. "Stornaiolo es demasiado predecible. Se mueve a 4/4. Yo soy jazz, soy polifonía". Lo cierto es que Roble tenía esa capacidad que pocos tienen de hacerme dudar de mi defensa constante del vanidoso. Es decir, yo, como el primero de los vanidosos, comprendo que alguien quiera zafarse de sus frustraciones como creativo al joder a los principiantes y reafirmar su progreso. Pero su insistencia en dejar claro que era capaz de hacer maravillas sin la menor práctica (decía haber topado el lápiz apenas a los 25, dato que su hermana René, la del hijo retardado, no supo coincidir en conversaciones apartadas), le hacía ver como un completo charlatán. 

Y lo era. En realidad, para un cojudo descriteriado, mirar los mismos cinco retratos bien logrados de Pepe era el paraíso, como acostarse fúricamente con la boba esa ¿Isabella? que se pasea con Elhers Jr. y muestra el abdomen cada dos tomas de un pueblerino inocentón (atiende, creo, en el bar sushi shithole "Noé", como hostess. Pa' que vean que yo cuento la plena). Para mí, tras la tercera pasada consecutiva de su mismo estilo imitativo hasta el fastidio, era como mamarse los programas oligofrénicos de esos politécnicos en el canal del Estado (un día me topé con una de las presentadoras y mientras me amarraba los cordones de las botas y le veía hablar de "lo difícil que es producir un show" me di cuenta de que por culpa de pendejas como ella, yo nunca podré tener mi anhelado show radial de variedades [diferenciables]).
 
 
 
Lo particular de Pepe es que se cagaba en mi criterio prejuicioso del artista "de las tres eses". Ahora ya no respetaba a ningún miembro de ningún gremio hasta que no me demostrara que tiene sentido darle un apretón de manos con consideración intelectual genuina. Y principalmente, me recuerda hasta ahora la enorme pereza que me suele dar tener que explicarle al animal de turno la cantidad de pasos necesarios para que se dé cuenta de las estupideces que habla. El daño, empero, radica en que esa consuetudinaria laxitud social termina dejándome ver las huevas por cada tipejo/a, quien, con mi silencio, asumen una victoria "por falta de argumentos", en una representación lustrosa del insufrible ababol que considera que en las peroratas o sermones, radica la esencia de "estar en lo cierto". La otra opción sería darme de puñetes, pero, so pena de aparecer como un marica -ni modo, tal vez soy un cobarde y por eso tanto odio reprimido, whatever works for you-, en realidad quisiera conservar mis manos para ser el John Mayer cholo, sueño que está en el top five de mi lista.
 
Y así como Pepe Roble, parece que hay una cantidad insoportable de tirados a gurús por el hecho de haberse auto-amaestrado (la forma más vil de ser un ordinario hijo de puta) en alguna arte o monería socialmente bien vista, pero tan ensayada y fatua como los recursos estéticos de un joyero/tatuador 'fagotero' de La Mariscal, que creen que en sus letanías egocéntricas (que poco tienen que ver con el egocentrismo y la vanidad bien construídas que tanto promulgo) se manifiesta también alguna esencia fundamental que los hace incorregibles, hasta el punto de caer en disparates tan vergonzosos como el de ponerse a discutir, cual estupendos orates, en un idioma que no entienden, con gente que claramente es más inteligente...
 
La alusión es a Carlos Swett Salas, incansable pendejo que, a nombre del Ecuador (que suficiente tiene con ser un país con un nombre ridículo), armó un relajo virtual entre trollesco y bluper de la SINAMUNE like, que francamente me hizo arrepentir de entender bien el inglés y haber comprendido la raíz de tanta brutalidad escupida por este tuberculoso mental. Como decía un bloggero guayaco, en tiempos en los que decirlo era de buen gusto, "daban ganas de cortarse la verga y darla de comida a los hinchas de la LDU".
 
 
[Carlos Swett Salas, ¿acaso un artista con, oh, tan nobles sentimientos? Más bien un zopenco aquejado de una patológica caradurez criolla. En la ecuablogósfera se lo conoce por su persistencia en lanzar acusaciones fuera de propósito (como lo pueden constatar aquí o aquí). Hace varios años quiso representar al pabellón nacional en un mousefight contra James Randi y sus colegas en el que debe ser uno de los atrevimientos más sonrojantes y penosos que se han dado de parte de un imbécil en pos del millón de dólares de la JREF. -- quark schiz]
 
Mi fastidio debe ser el análogo a lo que Lennon cantaba con sentarse en una hojuela de maiz. Pero largándose a uno de esos países con IQ promedio superior a 110 y servicios higiénicos gratuitos y, go figure... higiénicos. De esos donde la palabra "mercado" es sinónimo de "gente produciendo", y no hace falta tener que dar de culazos al teclado para producir textos que dizque ilustran sobre la importancia de reconocer el lado "social" de la economía, en particular, sobre la panacea que esto significaría para el pensamiento político (¡tan progre él!) latinoamericano. O para el pensamiento de vanguardia que trata de reinvindicar el rol del intestino grueso en la escritura de columnas de opinión, modelo obtuso que tiene a Mateo Martínez Abarca como abanderado mimado: basta leer su artículo sobre el derecho al placer sexual de las mujeres para preferir besar las gomas de un trailer en movimiento antes que soportar la embestida de su "caravana de la cojudez, una columna de caca a la vez"...
 
(Ese fue mi yo coplero, que nunca fue capaz de vender sus limericks a una revista por eso de no ser tan guapo como Carlos Vera. Gracias. Aplausos. Telón. Vuelve a subir, Manitas de Jazz. Telón.)
 
 
Noviembre 4, 2009 | 12:50 am
aceite de serpiente, photos, banana ripáblic ▌por quark schiz

Pues conozco a una panda de estos hinchas de Cristo que se dedican los días domingo a obstruir el tráfico en la zona esquinera de la Eloy Alfaro y Portugal. Me topo con el pomposo eslogan de su iglesia los primeros cinco días de la semana. Pasa que para estos chistosos evangélicos probablemente -¡qué digo probablemente!- ¡definitivamente Diosito existe! Porque se necesita sostener eso con una convicción groseramente firme para dejar de preocuparse y disfrutar la vida (con Cristo, obvio). Total, que de los problemas del Ecuador (cuya bandera es lo suficiente fea con ese escudo adefesioso) se encargue un macho alfa mágico y todopoderoso, el verdadero dueño del país, a quien sólo baste orarle rastreramente para que nos cuadre las cosas. Sin embargo, es curioso además de paradójico (como bien lo apunta nuestro amigo Dawkie) que ese cuerpo estupidizante de pajas mentales con el que esta gentecita comulga, las cuales les servirían, a tenor de ese eslogan, como penosa excusa para ser irresponsables, no desincentive a los adeptos a seguir haciendo extensiva arrogantemente su drogadicción mística al resto de personas. Si las cabezas de esta secta realmente confiasen en la efectividad de sus ruegos a la divinidad no se hubieran molestado en mandar una más que elocuente propuesta estatista y teocrática para la Constitución de Montecristi.

Eslogan de la campaña de vanguardia "Bus Deísta"

   

Noviembre 1, 2009 | 2:41 am
heces de neutrino, banana ripáblic ▌por quark schiz

♪Ay, Diosito lindo, a-yu-da-me♪

Para hacernos una ideota de lo que significa esto del "uso no sexista de la lengua", voy a reproducir un pedazo de un post (el cual recomiendo leer completo) escrito por un tal Cinzcéu, autor del blog Antes de la lluvia:

2. Segundo, hay una fatal inconsistencia por parte de estos ñoños que se consideran a la moda: son incapaces de ser consecuentes con su propia norma. Aquí son políticamente correctos y meten sus ñoñas arrobas pero allí (en el mismo párrafo o en el siguiente) vuelven al español, siempre. Son artificiosos y artificiales y, por lo tanto, son nabos.

3. Tercero, yo no he sido ni seré docente de niveles iniciales pero si pongo un mínimo de teoría, un poco de práctica y algún recuerdo infantil, supongo que la enseñanza de la lectoescritura -un saber, un oficio y un arte que no son míos- consiste en ayudar a asociar grafemas con fonemas, letritas con sonidos. Así aprendí yo y estimo que todos. Es bastante clásica la escena del maestro que escribe una "a" en el pizarrón y pronuncia verbalmente una "a". El método tendría una base indiscutible: todos hablamos antes de aprender a leer (primero) y escribir (después); la escritura es un artificio transpositivo para el registro gráfico del sonido fónico.

Ahora bien, ¿cómo carajo se pronuncia "niñ@s"?; ¿cómo exponen oralmente sus arrobas los ñoños que escriben "niñ@s"; ¿cómo se educa en la lectoescritura a partir de grafemas que no tienen correlato fónico ninguno? Me parece que así no se educa en absoluto y que los resultados de la necedad están al alcance de la mano.

Ahora, hablando en serio...

Quienquiera que realmente crea que escribir arrobas o equises donde deberían ponerse vocales, o que crea que escribir obsesivamente "los y las" y que afear las palabras con el uso de barras lo convierte en un progre chic, en fin, que crea que cagarse en la lengua española es un paso adelante en la igualdad de género, ¡se merece un castigo brutal!

Parafraseando lo que, a propósito de esto, me acuerdo que leí de Alvmundo Freudaro hace tiempazos en el blog Sin Telefé: Premio por ser avant merde al reemplazar vocales con arrobas: Palo de escoba envuelto con alambre de púas. Por el culo y sin vaselina.

Y en el caso de este tal Iván Sierra, consultor empresarial y asno invitado de El Telégrafo, un chirlazo en la cara como remate por haber perpetrado un desperdicio de papel, tinta negra y espacio ciberespacial al escribir semejante paparrucha de columna.

Octubre 31, 2009 | 3:08 am
mI blogo, banana ripáblic, WTF!? ▌por quark schiz

La madrugada de ayer el gusanito de mi subconsciente me estuvo carcomiendo la cabeza por una cosa bien fea que había escrito en la entrada anterior, de la que me doy cuenta recién ahorita. En efecto, garrafal equivocación mía... Gracias por no mandarme a la casa de la verga por haber sido vulgar.

Y es que que la vulgaridad se cuele en nuestra psiquis y en nuestros consecuentes actos es algo que nos debería preocupar más seguido, amiguitos. Y yo me he portado muy vulgar a ratos, por lo que veo necesario presentar mis rectificaciones editoriales.

Entonces quiero aprovechar estos párrafos para asimismo decir que lamento haber sido vulgar al decir que el Ecuador "vale verga" en aquel post. El susodicho "bot" que me dejó una tripleta de comentarios pendejos cayó a este blog precisamente por guglear la respuesta a "por que el eccuador vale veraga" (sic).  

 

 

Que me manden despropósitos de ese calibre es culpa mía. Estoy a cargo del contenido de este weblog y reconozco que es gratuitamente escandaloso y malsonante exclamar que el Ecuador "vale verga". En serio, pido disculpas por haber soltado afrenta tan soez. Primero, porque jamás fue mi intención emular a De Be en su estilo de negocio, ni tampoco quiero atraer a su tipo de clientela. Y segundo, pues porque la verga, en rigor, ¡vale bastante!, por ende, en miramiento a los tabúes de esta sociedad tan falocéntrica, colonial, machista y capitalista, una paradoja retórica como aquella resulta ciertamente ofensiva. ¿O no?

Octubre 30, 2009 | 12:08 am
Gente & blogs, IMDb, WTF!? ▌por quark schiz

A la memoria de Claudio Acuña, víctima de los azarosos caprichos inefables de la neuroelectroquímica del cerebro...

 

Bien, el comentario 333 de este blog, cuyo autor iba a ser premiado, fue enviado por un ente que por un momento ni siquiera se me antojó humano. He a continuación el recorte:

 

Pues vaya. Leí eso y de pronto me acordé de Claudio Acuña. La primera vez que había leído sobre lo que es un chatterbot fue de parte de este personaje, Claudio. Ese pobre Claudio.

¿Quién carajos es Claudio? Les cuento. Era un latoso ciberanuta argentino cincuentón conocido por promover su demencia conspiranoide en un sinnúmero de foros y tableros de discusión. Me lo encontré por primera vez en FACTNet, creo. Insistía en que él era la única persona verdadera de carne, huesos y cerebro en la Internet y que el resto eramos simples bots de charla, o sea chatterbots. Aunque estos programas simuladores existen realmente en la Internet, Claudio iba más lejos cuando afirmaba que solamente los bots que estarían administrando los canales IRC o moderando los foros eran los verdaderos protagonistas, pues se suponía que los demás usuarios no existían ni como chatbots autónomos porque los bots administradores contaban con una IA tan avanzada como para usar distintos alias para simular conversaciones virtuales "reales". Hasta llegó a crear una comunidad en Yahoo que según él era el único foro virtual verdadero de la Internet. Cuelgo abajito uno de los típicos mensajes que viciosamente posteaba, mirar:

 

¿Fascinante? Bueno, Claudio, en mi humilde opinión (digo humilde porque estoy muy lejos de ser de los chicos más guapos del universo, aunque eso no me inhabilite para decirle "gorda fea" a alguien que de hecho es una gorda fea), padecía de una patología esquizoide muy chingona que he de intitular desde ahora como "solipismo de a verga", en el caso suyo, agravado por caracterizarse dentro de la variante más paranoide conocida en la calle como el síndrome de "YO contra el mundo". Estos pruritos de ego le son frecuentemente achacados a cada teórico de la conspiración que anda pululando en la Internet, por eso de llevar desubicadamente sus jueguitos megalómanos propios de Fantasilandia a la realidad. Pero esta calaña de sujetos, ¿son acaso todos unos locos de mierda? No necesariamente, pues verás, lo de Claudio era hasta un un caso de manicomio, lo que nos lleva a asumirlo como alguien carente de pensamiento racional y de libre albedrío; no obstante, a fin de ser injustos (y, sobre todo, prácticos), habría que concordar en que debemos tratar de otra manera a las personas identificadas como "comunes y silvestres" cuando se vayan por las ramas, como por ejemplo, a los típicos blogueritos que, estando supuestamente en su cabales, exageran la influencia contestaria de sus panfletos virtuales de a gamba y deliran con ser el centro de persecusiones extravagantes. Las convenciones sociales exigen que a ellos en cambio se los califique de, bueno, "cojudos que se dan aires".

¿Y entonces qué pasó con Claudio? Pues si me refiero a él en pasado es porque sospecho que este hombre ya falleció. Probablemente cometió suicidó o lo venció una de sus enfermedades crónicas..., o quizás la CIA finalmente le dio de baja como experimento virtual; esto último se me ocurre porque, ahora que lo pienso, creo que capaz que era él el bot. Lo he vuelto a googlear y me encuentro con que el tipo este no cambió de disco en varios años. Repetía las mismas tontopolleces por aquí y por acullá, algunas de las cuales veo pertinente considerarlas ya como memes clásicos: ponte, además de esa cantinela sobre los bots de charla, afirmaba que en McDonalds te filman en los baños mientras defecas; o que ese psiquiatra Roberto Kertesz es un führer; o se mandaba unas increíblemente deprimentes anécdotas personales que hasta hablaban de su madre loca (y de que ella le quería echar de la casa por las huevadas que escribía en la Internet)... La plena, lo curiosamente trollesco de este Claudio estaba en la variedad de reacciones de confusión y comentarios que generaba en foros con usuarios y tópicos de naturaleza a veces bastante desemejante.

Vamos, que era un pobre hombre, un desgraciado, sí. Pero al menos contaba con aspiraciones egocéntricas con valor de entretención. Los desvaríos suyos, sus denuncias, experiencias, sus ocurrencias esquizotípicas, nunca me conquistaron el corazón, pero en cambio me dejaron con algo, ¿no? Con el recuerdo de un personaje friki, enigmático y único, a quien en circunstancias ordinarias jamás llegaría a conocer. También me queda la leve sensación de que debí haber estado patéticamente desocupado como para interesarme en un pendejo como él. Como sea, le reconozco por haber dejado una particular huella... virtual.

Pero bueno, volviendo a lo que decía sobre el ente que iba a ganar un premio especial (ahora cancelado) por dejar el comentario 333 en este blog, ¿qué, acaso creo que era aquel un bot de charla? Por supuesto que no. Tal vez los catchpas son posibles de burlar hoy en día y me supongo que los bots de charla se han modernizado, pero es que nada es tan inconfundible como el estilo de escritura de un maldito subnormal. De ellos sé porque los conozco de cerca, y son reales, créanme, que hasta me dan miedo.

Entonces, inspirándome en que los catchpas no bastan para filtrar inteligencias no artificiales indeseables, presento ahora mi nuevo puzzle experimental. El rectangulito contiene una cadena con una clave para desbloquear las futuras entradas misteriorizantes de este blog. La condición para resolver la cadena es que al trocarla hay que mantener el mismo número de letras del mensaje y el BloqMayús encendido, y como quiero hacerlo realista exijo que sea necesario escindir el trío de inicio. Y si alguien se atreve a publicar en las cajitas la solución al enigma, el comentario será borrado con extremo prejuicio.

Ich habe mehr, zum zu sagen, aber je ne veux pas vous ennuyer beacoup...

Agosto 30, 2009 | 11:21 pm
aceite de serpiente, Tagebuch, photos, sarro y quesos, TuTubo ▌por quark schiz

En este blog me desquito por las recurrentes cojudeces que me amargan la vida.

Es verdad que los recalcitrantes rescatadores de pueblos me cargan con sus fullerías socialistoides. Pero no es menos cierto que los anarcocapitalistas en cambio me cagan con pretensiones que me recuerdan a lo peor del utopismo de los comunistas. Para mí no hay dictomía entre el Estado y el mercado. Creo que los Estados, en principio, responden a las necesidades del mercado.

Es muy simple. El mercado, que está compuesto personas, más que parecerse a una gran conversación, es como un torneo, o una gran merienda de negros. Son las masas las que escogen otorgarle poder a un consejo de sabios representantes porque demandan seguridad, protección, liderazgo,  orden, estandarización, privilegios, defensa de particularismos gremiales y what not en la sociedad, sin importar si a cambio tengan que sacrificar parte de sus libertades o pagar impuestos. Tenemos un Estado porque existe un acuerdo en que debe haber uno. Y si bien el Estado no es el supremo creador de los mercados, sí podría servir para rentabilizar ciertas actividades comerciales, así que no entiendo por qué el Estado ha de ser obligadamente un enemigo de la empresa privada, como tampoco veo una contradicción entre la regulación del poder y el minarquismo. Lo que sí entiendo es que para postular la abolición del Estado se requiere una sociedad de ideólogos (communist much?).

Cierto, algunos de esos prestidigitadores dizque progresistas, haciéndose los inmaculados, insisten en que juegan fuera de las reglas del mercado. Como si la raíz de sus propuestas estatistas se apartaran de la competencia entre participantes o de la exaltación del consumo. Todo lo contrario, maldita sea. Si los que triunfan en el mercado son quienes conquistan a una gran mayoría. En el caso particular de estos emprendedores políticos, históricamente los parásitos de las sociedades, ganan quienes se hacen querer demagógicamente por la gran mayoría, de pendejos casi siempre. No seamos ingenuos entonces, que del mercado no nos va a librar ni Su Fideeza.

El hombre nunca se conforma. Tenemos necesidades virtualmente infinitas cuya satisfacción la buscamos en otros ofertantes a quienes damos lo que sea a cambio. Y digo lo que sea, porque para que estas necesidades sean adquisitivas en una transacción no necesariamente deben estar respaldadas por bienes materiales o medios monetarios, ni siquiera por fuerza de trabajo. Yo diría que, a diferencia de lo que comúnmente se cree, hasta los despojos humanos más miserables del lumpemproletariado son parte del mercado. Creo que fue la célebre gurú Alissa Zinovievna Rosenbaum quien despectivamente se refería a aquellos que presumen de sus heridas o desgracias, provocando lástima apropositamente, como gente que en rigor no tiene nada que ofrecer. Yo discrepo. Aunque a esos pobres infelices no le quede otra que usar su miseria como cebo para captar las fibras sensibles de los pudientes, es evidente que esa retribución psicológica que causan en otros es un incentivo poderoso para motivar diversas expresiones de solidaridad, así sean estúpidas, conservadoras o inanes como en el caso de la caridad. Y es que qué se le va a hacer, existe una demanda socialmente rentable por darse de "buen samaritano".



Lo bueno es que de vez en cuando nos topamos con mamíferos refrescantes como Risto Mejide, quien además de ser aquel capo de la mercadotecnia que hizo de jurado chulo en 'Operación Triunfo', es un activista con una visión del humanitarismo menos cojuda de la habitual. La agresiva campaña de esos videos me hace pensar, en serio. Pensar, que para que la gente se conmueva, y se mueva, siempre tiende a esperar a que las cosas sean para tanto, y que quizás cuando las cosas son para tanto ya es demasiado tarde y las acciones no valen la pena. Un asumido reconocimiento de causatividad respecto a algo conlleva a su vez a la reflexión de saber cuando o no actuar, porque a la postre la responsabilidad no es la obligación de responder a algo, sino, como la palabra mismo lo dice, la habilidad de responder apropiadamente. Y a veces lo mejor es dar una no respuesta.   

Me vale pedo si en Cuba ningún niño se muere de hambre. No se puede esperar a que todos estén 'bien' como permiso para ser vivir la vida, que de hacerlo nunca se podría llevar a cabo algo propio que valga la pena. Si de procurar la cobertura a los pobretones se trata, pues sí, preferiría ayudar a un niño peruano indígena a que se compre un iPod a desperdiciar donaciones en causas perdidas como la de, dime tú, mantener a una panda de infantes flacuchentos y panzones de Etiopía solamente para que al crecer le puedan seguir pasando el SIDA a otros cuantos negros bastardos. Voto por que se los deje morir y punto. Yo iría todavía más lejos que Risto en lo de plantear iniciativas humanitarias con ambiciones utilitaristas. Ponte, en vez de apadrinar a los pobrecitos del Perú, ¿por qué no mejor acolitar la creación de escuelas para niños superdotados? Como para variar. Preferiría apoyar a quienes sí podrían aprovechar las ayudas económicas, devolviéndole al mundo bastante más que una mera existencia corriente y mediocre. Total, son esos esporádicos cerebros privilegiados quienes se abonan como generadores o divulgadores de ideas; son los que casi nos dan pensando al resto. Además, quién sabe, de pronto unito de esos destaca en un alguna pendejada medio bacán, de esas que incitan a la socialización de logros ajenos so pretexto de un "orgullo nacional". Digo.  

Ah, y volviendo a Risto, reconozco que si un tipejo como él se carga una hinchada es solamente porque habemos personas con morbo malcriado que le seguimos. Él y su lengua viperina eran la única razón por la que veía sus videos de OT (ojo, es una abreviación de 'Operación Triunfo', no confundir con Operating Thetan) colgados en el TuTubo. Era bacán verlo eviscerar verbalmente a los concursantes con tal de armar un circo, perdiendo escrúpulos en cada programa y demostrando un oportunismo de publicista sin igual; pero como lo sabía hacer con estilo, elegancia e ingenio, se lo respeta, para qué. Y como filósofo frustrado que escribe libros de anti-ayuda también es un hijueputa, verás.

Una frase que este fulano reproduce constantemente en uno de sus libros y que me gusta es la de que "el triunfo atonta". Contrario al típico gurú empalogoso, este Risto ofrece una visión pesimista y poco políticamente correcta del triunfo, llegando a decir que incluso se puede "fracasar de éxito", pensamiento en apariencia absurdo, por lo oximorónico, pero real. Tiene sentido, pues si el éxito es como una parálisis es por lo raro y embriagante que es. La felicidad misma puede ser estupidizante o servir para perpetuar la estupidez. De ahí que digan que la ignorancia es felicidad o que no haya tonto que no se crea listo. Las endorfinas, dopaminas o serotoninas que segrega el cerebro son como drogas, y de pronto pueden ser las peores drogas debido a su naturaleza endógena, encubierta.

Por ejemplo, las drogas espirituales o místicas: el mismo Dios. La adhesión de un percebe a un culto religioso no es algo que preocuparía su vida, al menos no al principio. Los problemas empiezan como resultado del exacerbado apego por las pajas mentales de su doctrina o credo particular, adicción con posibles consecuencias sociales perniciosas. Los miembros de una secta harían casi cualquier cosa por proteger la fuente de sus codiciados péptidos opioides. Por eso es fútil argumentar contra la mayoría de ellos. Puedes mandarte los mejores agumentos o las razones más atinadas por las cuales sus creencias son puras chorradas; nunca los podrás convencer. La lógica y la razón les gritan, pero ellos jamás escuchan, igual que cualquier drogadicto en denegación. Y es que no se puede seriamente postular la desaparición de las religiones y demás supercherías dado que esas huevadas son meras excusas para encontrar la secreción de neuropéptidos, o sea la felicidad, de la que siempre habrá demanda. La condición neuroelectroquímica de nuestra mente que nos orienta hacia esas pajas no va a cambiar ni en un futuro cercano.

Sí, yo también alguna vez quise encontrar esas drogas a través del desvío religioso. No funcionó, porque esas puterías no son para mí. Luego fui más sincero y traté de procurar la felicidad con la mezcla de olanzapina y venaflaxina. Tampoco funcionó. Me alelé, aluciné y me volví somnoliento; hasta engordé. Un día caí en cuenta de que me iba a dar diabetes por consumir esas pastillas y entonces las arrojé por el escusado.

Una vez quise probar marihuana. Fumé un porro. Y no sentí nada. Nada.


 Una mañana, tras una cuajada irregular, el queso se maduró apestando a pies.