Julio 28, 2008 | 9:19 pm
mI blogo, TuTubo, WTF!?, Da Day ▌por quark schiz

Oh, gran Gugl' de mis amores, que me traes visitas gracias a tu comedida falta de discrimen entre la información sustancial y lo que es meramente bazofia ciberespacial, hoy te rindo tributo.

El otro día alguien cayó en mi weblogo por estar buscando "como hacer una banana split". Me consta que la persona en cuestión pasó como siete minutos y medio revisando mis entradas. Qué lindo, espero que le hayan gustado mis manualidades

Je.

ques un renbol

OK, se trata de seres que habitan en una biósfera artificial allá en Caronte. Son criaturitas con pinta semejante a la de un equino, algo muelones y de cara alargada, hasta relinchan, sólo que tienen piel verde, son escamosos, están ornamentados con cuernos y antenitas, y sus extremidades consisten en tres patas pezuñescas y un par de brazos palmeados; también poseen penes segmentados y anos súper dilatables. A pesar de su ingenua y ridícula apariencia se sabe que estos seres son bastante inteligentes, tecnologizados y muy traviesos. Su rol en el universo es el de ser heraldos del bromista cósmico. Nos visitan de vez en cuando y experimentan en nosotros con sus extraños aparatos manipuladores de mente. De hecho son responsables de que en ocasiones hagamos cosas estúpidas que normalmente no haríamos jamás, desde el fulano que como tú o yo se olvida de apagar la cacerola dejando chamuscar su huevo de desayuno hasta la mengana que sin ser más boba que el resto confunde lo que es ironía con una mancha de mostaza en su calzonario.

Por supuesto que de ninguna manera puedo demostrar la existencia de estos seres plutonianos, pero ¿y qué? Tampoco se me puede demostrar fehacientemente que los plutonianos no existen, por cuanto me reservo el derecho a creer en ellos aunque algún pelmazo me salga con que carezco de evidencia contundente, como si no estuviéramos en las mismas... Total, mientras los descreídos nunca podrán demostrarme su negativa, yo al menos cuento con la posibilidad de que alguna nave espacial de la NASA pase cerca de Plutón y recoja evidencias de vida inteligente (aunque ni tanto, pues estos seres son muy secretivos y a su vez poseen la tecnología suficiente como para ocultarse en cualquier parte del universo). Con todo al menos les gano a los cristianos, pues un plutoniano llamado Renbol así tal como lo describo es algo por lo menos más cercano y familiar a nosotros (pucta, relincha como caballo y se pasea por nuestro sistema solar); en cambio considerar la existencia de una deidad suprema cuya naturaleza es tan difusa, incomprensible e incogniscible para el ser humano, y de la que encima se diga que nos ama tanto pero tanto como para premiarle con una eternidad paradisíaca a cualquier huevón nomás por haber vivido una mediocre vida sin sentido más..., como si fuésemos tan importantes... O sea, por favor, tampoco seamos tan ñoños...

Además me aventaja el tener algo que otros no tienen tanto, algo que nos lo ha ilustrado el maestro Tiko Tiko en sus enseñanzas: el poder de la imaginación.

También tengo el Spore Creature Creator.  


| 1:58 pm
aceite de serpiente, photos, banana ripáblic, Gente & blogs, WTF!? ▌por quark schiz

Ok, de nuevo estuve estudiando la nueva Constitución, ahora sí como buen ciudadano.

Eh, sigo pensando que está problemáticamente largo el coso. Si se les llama Cartas Magnas es precisamente porque no deberían ser más extensas que una puñetera carta. Se supone que las constituciones solamente deben establecer las normas fundamentales de los Estados sin pormenorizar demasiado ni caer en inanidades ni en redundancias. O sea, con una cláusula genérica que englobe la idea de una disposición bastaba, no había necesidad de recalcar las mismas ideas una y otra vez en los articulados; tampoco había necesidad de poner tantos términos y adjetivos (buzzwords), encima más adjetivos que en nuestro caso pecan de inútiles, pretenciosos, rimbombantes, incompatibles y hasta repetitivos. Esos vicios desvirtúan lo que debería ser un documento contundente que la gente pueda interiorizar; después de todo qué es una Constitución sino el poema unificado de un pueblo soberano. Oh, y también están las cursilerías vanas, sí, esos saluditos a la bandera, esas romanticonerías fuera de lugar, esas cosas de sobra... No pues, una buena Constitución debería ser corta y puntual, no un mamotreto (como dice la Diana Acosta) con más de lo mismo que la gente no va a poder tomar para sí; la mayoría de gente ni siquiera la va a leer. Recordemos el principio KISS: Keep It Simple Stupid ("Mantenlo Simple, Estúpido"). 

Me choca que hasta los más legistas de esa asamblea se hayan dejado llevar por la cursilería y por sus pasionalismos ridículos. ¡Habránse visto tantas pretensiones cojudas de reinvención de la rueda nomás para redactar una Constitución, maldita sea! La crítica que les hace el presidente Correa a los asambleístas, de que muchos fueron ahí a constitucionalizar sus improntas personales, es atinada. Los de la derecha conservadora, de una paranoia curuchupesca ante la posibilidad de que se permita el aborto o se reconozca a las familias con padres homosexuales; los de la izquierda farandulera, por otro lado, sin saber qué más derechos y protecciones sociales inventarse. Como si una Constitución tuviera que necesariamente meterse con esas cosas. Al final, claro, salió imponiéndose la agenda hiperpresidencialista de Correa, sin lugar a dudas el principal participante y protagonista de esa asamblea dizque democrática. En fin, cada pelmazo más preocupado por sus "bebitos" fatuos que por la consecución de la causa. Bien dijo el escritor Ernest Hemingway: Kill your babies ("Mata a tus bebés"), queriendo decir que no debemos enamorarnos demasiado de algo que hemos escrito, en especial cuando ese algo va en detrimento de la obra. O sea, si se va a redactar una Constitución, hay que ubicarse: no poner huevadas que no se vienen al caso solamente porque se está de acuerdo con ellas o porque llaman la atención o suenan chic o avant garde.

(La edad de mi primera eyacualción fue a los 14 años y medio. Apenas me salió secreción de Cowper. Je.) 

Lo peor, además de la legitimización del hiperpresidencialismo, es que le cargan al Estado una serie de exigencias para con los ciudadanos y la naturaleza imposibles de llevar a cabo mínimamente sin una brutal burocratización. Creen que nos garantizan un futuro luminoso, transparente y hondamente democrático para esta patria amada y soberana, cosa que desde luego no va a pasar... Porque cuando en la economía siga importando más el tener que el ser, y vayamos a tener incluso menos; cuando la salud y la educación dizque gratuita en rigor nos cuesten hasta la dignidad; cuando a los peces de los ríos y a las garzas que vuelan sobre los manglares de raíces aladas les valga un atado lo de los derechos de la naturaleza; cuando la vida de los más pobres, de los más vulnerables, de los niños, de los jóvenes, de los ancianos y discapacitados, cambie para mal; cuando el espíritu de la partidocracia regrese pero con otra cara; cuando a los cholos, mestizos, indios y hasta al pueblo montubio, héroe y protagonista de la épica del litoral ecuatoriano, sigan siendo los mismos cholos, mestizos, indios y montubios de mierda y sigan cargando los mismos complejos, estupideces y vicios sin importar si se los saluda por escrito; cuando Aminta Buenaño envejezca volviéndose todavía más repulsiva y rosa; es decir, cuando el Ecuador siga valiendo verga, sino más, la Constitución entrará en crisis y la gente volverá a desencantarse; luego otra vez vamos a querer convocar a una nueva asamblea constituyente y elegiremos a otra panda de asambleístas para que reformen la Constitución y nos salven (o sea, para que le añadan quién sabe qué sarta de huevadas más)... A ese paso seguiremos siendo los mismos pendejos de siempre (aunque el cándido Qu3so Cuántico vuelva a decir que todo va a estar bien). Eso sí va a pasar; al menos, así lo dicta la tradición.

Estoy casi convencido que ya no va haber marcha atrás, el pueblo una vez más se dejará seducir por la demagogia y la novelería virándose por el 'Sí' en el referendum aprobatorio. Lo realmente grave es que las peores cosas de la nueva Constitución van a pasar desapercibidas hasta por los opositores, algunos de los cuales estarán más preocupados por proteger a los cigotos o por espantar a los gayos que por los temas importantes.

La nueva Constitución es un engendro diabólico ofuscado románticamente. Y tenemos que abortarlo.

 

Julio 24, 2008 | 3:16 am
heces de neutrino, aceite de serpiente, banana ripáblic, Gente & blogs, IMDb ▌por quark schiz

Decía que el nuevo engendro constitucional del Ecuador, es un mamotreto. Mala cosa.

Ernest Hemingway decía a modo de consejo a la hora de escribir: "Kill your babies", lo que traducido al español significa "Mata a tus bebés", referiéndose a que en ocasiones es necesario eliminar ciertos pasajes o segmentos que no cuadren con la obra, sin importar si son las partes favoritas del autor.

Bien, pues a nuestros asambleístas obviamente les ha valido un huevo toda consideración de economía retórica a la hora de redactar constituciones. Como si por ser un pastiche con la mayor cantidad de buzzwords posibles (que el Estado, la democracia, los derechos, la interculturalidad y plurinacionalidad, que las autonomías, el agua, la naturaleza, el buen vivir, sumak kausay, etc.), mientras sean políticamente correctos y sonantes, más nos va a asegurar el paraiso terrenal una constitución. Consulten un poco sobre cómo son las constituciones en otros lados del mundo para que se enteren que no son precisamente las constituciones verborreicas las que más tienden a durar.

Así pues, en estos ámbitos bien se aplicaría el principio KISS, acrónimo de Keep It Simple Stupid ("Mantenlo simple, estúpido"); mas para los idiotas de la asamblea obviamente ha sido lo contrario, o sea cuanto más, mejor. Total, ¡es por el país que todos queremos!  

¿Resultado? Un mamotreto palabrero, redundante y normativamente flojo, con términos vagos, superpuestos y peligrosamente abiertos a confusión. Parecería que es más una colección de aspiraciones y buenos deseos para el país que un marco jurídico; un catálogo de derechos falsos y protecciones imposibles de garantizar; una venia para engordar más al ineficiente Estado.

Nada. El Ecuador seguirá valiendo verga y sus habitantes seguiremos siendo los mismos pendejos de siempre. No van a haber cambios reales de fondo, nomás de forma. A los ciudadanos les seguirá valiendo reverga la constitución (a mí desde ya me vale verga, no puedo tomar para mí algo así); lo mismo a los gobernantes de turno, a quienes eventualmente les tocará convocar a otra asamblea constituyente para ver qué más huevadas añaden. En fin, más conflicto y drama político a futuro. Eso va a pasar.

Así lo dicta la tradición.

 

*   *   *

 

Quiero aprovechar esta entrada para hablar mal de un asambleísta del bloque oficialista llamado Norman Wray, de quien se decía que era uno de los mejor preparados; un conocido mío que había tratado con él contaba que era un tipo brillante.

Pues se trata de un mentecato figuretón. Un novelero más aquejado de complejos político ideológicos medio patéticos; un típico 'progre' posmoide, demagogo, cursi, mal debatidor... ni siquiera es un buen orador. Sería de extrañarse que todo un doctor en jurisprudencia con conocimientos en derecho constitucional se haya solidarizado con la toma desubicada de licencias poéticas (esa mariconada inane de los "derechos de la naturaleza", ¡por favor, que manera más pendeja de querer reinventar el agua tibia!)... Patético que se haya revelado como un enardecido alelado. Cualquier buena fe que se le atribuya, a modo de disculpa por sus estupideces, es supeditada por su claro afán de prestigio y protagonismo; para esta gente eso es lo que más cuenta a la final. Y pensar que alguna vez yo había me había llevado una buena impresión de los jóvenes de Ruptura 25... Bah, bola de chupamedias oportunistas. 

Como muestra de su papanatismo pongo este recorte sacado de su blog:

 

Pucta, si está clarito que este man califica como bestia salvaje. Ecuador el segundo país más inequitativo del mundo dice... ¡Del mundo nada menos! Es como si para este huevón los países africanos no existieran o como si... ¡chuccha, como si algún país en el mundo llegara a tener un coeficiente de Gini de 0.80! Si Namibia que es el de peor distribución tiene un coeficiente de 0.70; de hecho, el último coeficiente de Gini registrado para Ecuador le da nomás un 0.42 (fuente aquí).

Y ni cómo denunciar barbaridades como ésa desde esos blogs, que los moderadores censuran cualquier comentario cuestionador que pueda resultar muy incómodo para la imagen de los asambleístas. Lo de la apertura y la participación de la Web 2.0 y tanta laraca (de la que tanto se pajearon algunos por aquí, al punto de poner sus nombrecitos completos en la caja de comentarios de San Rafael) era una fachadita por supuesto, qué se podía esperar.

Julio 21, 2008 | 2:55 am
aceite de serpiente, banana ripáblic ▌por quark schiz

Un tío mío va a respaldar en las urnas el nuevo texto constitucional, y ni siquiera lo piensa leer. Su excusa es bien simpática: que por ser el mamotreto una novedad lo que sea que vayan a sacar ahora va a tener que ser mejor que cualquier cosa que constaba antes.

(Ojo, niños, que dar por sentado que un producto es bueno o mejor por el hecho de ser nuevo es una falacia medio pendeja [argumentum ad novitatem])

Porque nos da pereza leer. Esa es en cambio una de las razones que yo tengo para votar NO en el referéndum.

Si es bien sabido que la mayor parte de la masa babeante no leyó ni conoció el mísero estatuto por el que votó "Seeaah", ¡qué dizque se van a molestar en revisar el ladrillo de cuatrocientos y pico artículos!

Yo casi que no. Apenas me animé hasta el Art. 85, luego me aburrió y me agarró modorra.  

Es que lo ideal era hacer una Constitución sucinta y puntual, para que todos podamos entenderla e interiorizarla; no un mamotreto cansón plagado de redundancias, mariconadas, tontopolleces sociológicas y solicitudes a Papá Noel.

Básicamente, se resume en un síndrome que muy común que se da cuando nos enfrentamos a la lectura de huevadas pomposas y extensas (síndrome agravado en los ecuatorianos por ser además una tarea de vagos mentales). En la Encyclopædia Dramatica lo reportan como TL; DR, iniciales de Too long; didn't read.

Pues así está la nueva Constitución. Demasiado larga, no vamos a leer.

Pero sí vamos a votar. 

Julio 18, 2008 | 1:58 pm
heces de neutrino, Tagebuch, TuTubo ▌por quark schiz
 
 
 
3
 
Se me había ocurrido alguna vez que si decidía suicidarme, o más claro, en caso de que pudiese saber con exactitud el tiempo de vida que me quedaba, justito antes del fin, cuando mi corazoncito amargón sienta la futilidad del futuro, me obligaría a hacer una animalada espectacular (pues qué creen, la vanguardia es así).  

Es como que…, bueno, como si plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro o hacer un blog no fuese lo suficientemente trascendente en la vida (o como hubiese que compensar un fracaso en alguna de esas consignas), me propondría a modo de cierre una acción política radical, a la Lee Harvey Oswald de ser posible.

Lo de plantar un árbol, una suerte de redención para con la naturaleza, bien está; en cuanto a engendrar a un mocoso, ni verga, yo me contentaría con donar esperma y punto; sobre escribir un libro, un libro electrónico yo, porque no querría agravar más la tala de arbolitos, además tener un blog es de lo más chic en la actualidad. Por último, quizás añadiría a la lista una que diga: “Eliminar a un malvado de la faz de la Tierra”, o algo así, como para colaborar más constructivamente en la extinción de la sobrevaluada humanidad (ver más detalles aquí)

Pues puede que sí, el asesinar a algún bastardo, en estos tiempos en los que de por sí ya hay demasiada gente en el mundo, es una experiencia que contemplo seriamente llevarla a cabo, ya que a mi juicio también hay mucha gente que está bien pero bien de más; aparte de que cuando vea cercano el día en que no tenga por qué rendirle cuentas ya a nadie aprovecharía para coronar el entretanto que sería mi vidita para dejar el mundo como un sitio menos desagradable, aunque sea en un porcentaje nimio.
 
Qué sé yo, pero ahora que lo pienso, el actito no tiene que necesariamente marinarse cuando sepa que me toca a mí o cuando llegue a decidir que mi vida no va más, puesto que, ponte, si sigo la vía de degeneración pronosticada por uno de mis psicólogos capaz que sí termine volviéndome un fucking nihilista de mierda pobre en conciencia y responsabilidad; pero lo mismo podría pasarme de hallarme en los días del fin del mundo.
 
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Antes del fin, del fin de a de veras, para alguien con absoluta conciencia de lo que eso significaría, puede que ni siquiera quepa razón alguna para preservar nada mínimamente noble después de la propia muerte, pues de cualquier modo todos habrían de morir a corto plazo, por cuanto cualquier legado sería absolutamente fútil. Algo tenaz, por ejemplo, como lo narrado tan vívidamente por el ateniense Tucídides acerca de los días en que una plaga puso indistinta sentencia de muerte sobre todos en Atenas. Contaba aquel historiador que los habitantes se entregaron a placeres inmediatos y vilezas antes impensables, pues dándose cuenta los atenienses de la indiferencia que la peste asesina tenía al matar y de la certidumbre de su propio fin, ni el temor a los dioses ni el peso de las leyes reprimieron su desenfreno.

Por eso es que si el mundo realmente se acabara pronto, lo que quisiera es tener absoluta certeza del tiempo restante, el que ojalá fuese lo suficientemente extenso como para tener chance a mandar todo a la mierda y entregarme a los mayores actos de demencia posibles.
 
Qué liberador sería, interesante en particular para blandengues postergadores como yo, un apocalipsis inminente, lo de sentir la vida como si realmente se acabara el mundo, pero como si en serio se acabara, y no como un dato meramente refranezco además de poco práctico que les gusta repetir a los paletos tirados a Deepak Chopra.

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Pues bien, al parecer se avecinaría una oportunidad. Como posiblemente han de saber, compañeritos, se han levantado voces de alarma por las travesuras de los científicos del CERN. Dedicados a la observación de protones en colisión, los científicos esos pretenden, entre otras cosas, hallar la enigmática partícula de Dios. Pero los heraldos del apocalipsis aseguran que si los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) salen mal, el mundo y hasta ¡todo el universo! podrían ser aniquilados. Hablan de que el LHC podría provocar el surgimiento de agujeros negros capaces de atraparnos y volvernos uno con Su Fideeza (es en serio, el proceso de ser tragado por un agujero negro se llama espaguetización); que una mala colisión de protones nos podría llevar por un escusado cuántico hacia la nada, o que hasta podría salir de ahí una suerte de monstruo hecho de quarks aglomerados que lo absorbería todo hasta dejar el planeta como una gran pasta de materia extraña; además de ni sé qué otras cosas horribles más.
 
Aunque a las malas lenguas se la puede ciertamente desestimar por su sensacionalismo, de darse un verdadero desastre, de cagarse el experimento, por más altamente improbable que fuere, la pregunta sería cuánto tiempo nos quedaría. Bien, unos afirman (chucha madre, ya da vagancia seguir poniendo enlaces, qué cojudez enigüey) que la catástrofe nos terminaría en una billonésima de segundo, otros dicen que pasaría en un santiamén, otros que todo llevaría apenas minutos, o tal vez hasta días, años, décadas, o miles de años…
 
 

 
 

 
     
Yo preferiría un apocalipsis de zombies, la verdad.