[Supongo que este es un post póstumo. Sospecho que el autor sufrió un ataque de muerte autoinfligida (no estoy bromeando). Se suponía que los posts de autores invitados no iban a ser anónimos, pero qué creen... ¡Cambié las reglas! -- quark schiz]
Como el prensil musgo que se agita bravío en las manos en caricia persuasiva dice: NO. [Me he tomado la molestia de editar un poquitín el presente vómito textual para que resulte algo menos ininteligible. -- quark schiz] Cómo no, habría siempre de escapar de sus labios un NO escuálidamente escu(l)pido contrás el prensil musgo que se agita bravío en sus manos cari(p)ciosas. Recorre una y otra vez, de arriba abajo, de lado a lado ladeado por la acción de la brisa, la sangre el metal y el metal la sangre que lo bordea como quien busca acceso e insinúa el contorno de una puerta sobre la tiza del muro. De abrupto a herupto decrece el número de uñas denterosamente dentadas en ósea osamenta con que cornear los contornos que descubren su cuerpo: 1, 2 y 3. La vida de la hierba es efímera, como efímera es la hierba de la vida. [Cierto, como dueño del blog me permitiré en algunos casos interrumpir los posts invitados para dejar mis comentarios, aclaraciones, críticas... o cualquier cosa que se me ocurra poner... ¡Hola, hola! ¡Hola, hola! -- quark schiz] Las gotas de Rocío que claman calma parecen ser sed salina, como sal secada al sol, inescrutable muralla de fárrago de dudoso norte. Una punción preparatoria antecede al dolor del blanco queso que se extiende líquido permeando en el conjunto de porosidades verdosas de su entumecida piel. Acrílica costra aparente herida rezumante abierta en la tierra destila el aroma del queso fundido en el poema acuoso:
Si todo el mundo fuera tarta de manzana,
Y de tinta fuera todo el mar,
Y todos los árboles pan y queso,
¿Qué tendríamos para tomar?
Y partidas en dos las sangrantes aguas nuevas sutilezas adquieren el compromiso de retro(r)amar como quien anda nadando la hierba gelatinosa del rojo verde. Y vuelven de nuevo como prensil musgo agitado bravío por las manos acariciantes de persuasivo NO. Cómo no, todo río disputa sus aguas en paralelas y toda paralela en un sinfín de puntos y todo punto en un infinito de posibilidades.
Mana esperma de la herida abierta en tu térrea frente. De frente el horizonte, a los lados y detrás un espejo tripzageante en críptica ensoñación: a la derecha la izquierda reflejada en la derecha reflejante. Y como un espejismo a sus espadas sus espaldas de frente con la abertura en mitad del cielo manando tierra con que abonar el estiércol del suelo. Y nueva yerba crece de nuevo donde vieja yerba murió de viejo. Como la herida abierta en la carne por donde se inquiere la vida: la vagina del mundo observa con deleite como el musgo se tambalea, cae y vuelve a levantarse. Como se corta y vuelve a crecer, como se recorta y vuelve a nacer. Como se funde el metal se forja con él el verso reflejo de un espejismo, una in(l)fusión convaleciente de hierro y carbono con que desperezar los ánimos de la tirria mañana después con que irrita la ristra de retoños retornosos al ojeroso agujero de la tierra desde donde ver la yerba bravía agita agarrada gustosamente por el grato cobijo de Susí, una y otra vez, prepuncionando con su succionante boca de hormiga los osos descuartizados: en un cuarto 1/4 de cabeza, en el otro el cuarto dedo de la cuarta hora de la cuarta vida del gato cuarteado como la tierra ex-se((six)q(t)uíada)cuestralmente estadificada.
Bellacos de herencia trebeliánica de ostentoso velorio y berilio ataúdico fundido en poético cobre. Titánicos colosos en Rodas y Rodas parten mi corazón: pared rodeada por unciones cipreses (prensiles y alargadas sombras fúnebres recorren la marcha del caído otoño vivaldino en esta noche de cuarto menguante). YO: robo el perenne urinario cósmico interestelarmente instalado como instalación ornamental multiplicado por la osamenta ósea de nuestra excelsa gatita de araña quien rocía con Rocío el Susodicho fuerte (pared, muro, muralla…). ¿Osas, ósea rosa, inquirir como unos pueden erigirse rígidos penes, mientras otros, en cambio, se conforman con poder robar eternamente por un coño, quiero decir corazón acorazado, incitado orgánicamente?
Resulta irónico que alguien hable de la fugacidad de la vida recurriendo a la lo rápido que se mueve la luz a través del firmamento, a lo rápido que envejece la hierba y es sustituida por nueva hierba, a la inspiración de un poema o a la frugal fragilidad de la quésea memoria dalinesca; tal vez lo más sencillo es aludir a la muerte: un instante en el que de repente, al través de la espada, ves reflejada tu vida sucederse como en el firmamento las estrellas del celuloide, estrellas que se reponen casi con similar rapidez a la que florece la hierba: en la cuarta estación; y que se recomponen como el queso que inspiró el poema visual de Dalí. La vida inclusive también se divide en cuatro partes: cabeza, tórax y muerte. Una cabeza desde la que poder oler y degustar un buen queso, desde la que ver y apreciar las brillantes sutilezas de un poema o simplemente para oír la trémula voz del brillante plano hollywoodiense: como una vela que mantiene en suspenso al impaciente lector. Un tórax geminal como tallos pueblan el sangrante prado: un mosaico que se repite como los azulejos taraceados de Nínive, un fractal que encierra a su vez la imagen de sí mismo como un lienzo cubista, una grieta en la pared repetida en los mismos átomos con que años antes se edificó otra pared completamente distinta. Un mausoleo cuidadosamente amurallado que encierra el impoluto cadáver de su dueño: ¿Quién es dueño ahora de quién? La muerte incircuncidada bate las cadenas de su genoma en señal de amenaza: moriremos, moriremos, moriremos todos.
1,
2 y
3. (Es irónico que alguien trate de justificar la palabra prepucio en un texto donde el sexo apenas sirve más que de tapadera con la que encubrir a la misma muerte. Es irónico que la palabra prepucio designe tantas cosas y a la vez refiera a tan pocas.)
[De acuerdo a lo que me explicó el autor de este florido y confuso escrito, esa palabra se repite unas cuantas veces: "a modo de acróstico en una frase, de contra-acróstico en otra, en otra siguiendo una serie numeral dentro de la frase, la cual está especificada por las letras con que comienza la primera palabra, y una última encriptada con cursivas (esta última no sé si, con tanta edición, ha logrado sobrevivir)". -- quark schiz] ¿No os resulta irónico que alguien hable sobre la efímera vida de la yerba? ¿Que la incircuncisión esté vedada al terreno divino como una forma de control demográfico? ¿Que la demografía sea vista como una cuestión de economía donde las vidas son el producto? ¿Que las guerras sean un trueque con el que comprar territorios? ¿Que las placas tectónicas derriben murallas infranqueables para el hombre? ¿Que sus grietas sean inatravesables? ¿Que la pequeña grieta que divide vida y muerte, ese segundo, sea insondable? Un abismo dividido en millones de fracciones como la recta segmentada en infinidad de puntos. Tal vez sea más propicio hablar del sexo de los ángeles, cuestiones mucho más fáciles de resolver y precisamente son esas cuestiones las que más atollado han mantenido al hombre como si de un ejercicio de cabuyería se tratase. Pero, es preciso remontarse años atrás, al punto temporal exacto en el que la hierba se hizo verde: en el que esos productos del sexo vegetal atravesaron la muralla acuosa para conquistar la Tierra y su semen fue difundido como la sangre que se derrama por la acción de la espada. ¿De qué color sería la sangre de haber sobrevivido las algas rojas? Sin embargo una cosa es segura: hubieran sido igual de persuasivas sus caricias sobre las manos que agitan bravíos sus prensiles dedos en el interior cavernoso de una página. Y es que el tiempo merece ser atrasbesado
[Se llaman palabras maleta (portmanteau), son una suerte de palabras compuestas; tal es el caso de "atrasbesar", una fusión entre besar, atravesar y atrás. -- quark schiz] lentamente.