Me sigue cayendo bien Ron Paul, verás. Un extremista pero coherente libertarian, un auténtico. Su reciente comentario sobre el alarmismo mediático de la gripe chanchosa suena a puro sentido común.

Esa absurda obsesión de los estadounidenses por la asepsia les va a acabar mordiendo por el culo. Los gringos de clase media le tienen tanto pánico a los microbios que hasta llegan al extremo patético de bañar a sus recién nacidos con agua antes hervida. Lo único que ganan con su susceptibilidad e histeria es minar sus sistemas inmunológicos, volviéndose aun más vulnerables a los gérmenes patógenos, los cuales, debido al abuso de antibióticos y desinfectantes, han de generar resistencias, haciéndose cada vez más agresivos y resistentes. Eso les pasa a estos gringuitos, en parte, por no creer en serio en la evolución biológica, en la correspondencia entre nuestra especie y el entorno. La madre naturaleza es una perra, y se defiende de los miserables pussies que la subestiman, matándolos. 

La suciedad es buena de vez en cuando. Los gérmenes son nuestros amigos. Y lo que dijo Bruce Willis en su monólogo en el filme Fast Food Nation es algo en lo que, contrario a las exigencias y educación de mi profesión, no puedo sino estar de acuerdo.