Junio 29, 2009 | 10:45 pm
special quark star ▌por strange nugget

Cartan se sienta en la esquina y pide una jirafa de cerveza. Se pregunta por qué le dicen jirafa y no avestruz, por ejemplo. Luego recuerda que, puesto que la jirafa es más popular que la avestruz, al menos aquí en la ciudad, con toda la idea del zoológico y los animales estándar que uno espera ver en el recorrido, la avestruz se antoja como un animal bastante burdo: cabeza pequeña, aspecto de buitre voluminoso e inútil; comparada con la equina pasividad de la jirafa casi no presenta competencia sobre cuál es el cuello largo por antonomasia.

"Es sencillo", dice, "porque la importancia de los animales yace siempre en su importancia para nosotros", mientras observa que un grupo se sienta en la mesa junto a él y comienzan a eructar boberías entre ellos, para provocarse risas y sudar hormonas. "Si la jirafa tuviera un cuerpo peludo, como la llama, no sería tan interesante. O quizá es que los cazadores ingleses en el África, inmortalizaron su imagen y se nos ha quedado pegada en el subconsciente hasta invadir los medios contemporáneos. Cuando uno admira un animal, por lo general le asigna cualidades humanas para describirlo. Por ejemplo, uno dice que admira los colores de una mariposa; si sus alas fueran transparentes y similares a las de las moscas, consideraríamos que son animales desagradables, pero a la mariposa le acusamos de ser alegre, algo que es absurdo para un animal tan simple".

Sigue bajando el nivel de cerveza en la jirafa y Cartan ya ha clasificado subjetivamente a la mayoría de animales que conoce: Los herbívoros le parecen aburridos, mientras que los carnívoros se ganan la mayor cantidad de cualidades. Cree que en la medida de lo inofensivos que sean, uno tiende a atribuírles estética, mezclándo tácitamente la satisfacción de la superioridad. "Hay animales para hombres y para mujeres. Para adultos y niños. Hablando de niños, si el animal es una cría, entonces gana valor. Es más, si su rostro tiene características similares a las humanas, pareciera que les dotamos de alma y casi creemos poder leer sus miradas". El horror por la crueldad animal, es una reflexión (afirmación) sobre nosotros mismos. No existen los juicios solidarios, ni en este cochino aspecto.
 
Una muchacha del grupo empieza una típica perorata sobre cómo las mujeres muestran su inteligencia dominando a los hombres gracias a que ellos se dejan avasallar por sus pasiones (en especial cuando la pasión es sobre aquella mujer). Le parece bastante "animal" el trato, como cuando uno asiste a la toreada y dice que es un arte que un torero burle al maltrecho toro. "Si nos vieran los marcianos", reflexiona, "dirían que las corridas de «novios» son algo repugnante y cruel. Pero esta mujer hace alarde de su inteligencia y astucia; dice estar a favor de la protección anti-taurina, pero no dudaría en dispararle a un toro en la frente de ser necesario, aún si reconociera que más daño a la naturaleza le hace ella usando cosméticos que la bestia, pastando y mugiendo en paz".
 
Dejando la jirafa algo llena (quizá voluntariamente para que la llenen en otra y alguien se trague su esputo), se va del sitio y se acuerda de las interpretaciones místicas del alma humana y la metafísica: algunos humanos (y a veces las deidaes humanoides) han llegado a pervertir tanto su alma que desarrollan cuernos y patas con pezuña, justamente el distintivo de un hervíboro, pero con atributos maléficos. El hombre le ha creado tanta cultura al animal, que a veces confundimos su vida con el mito que le rodea. "Como con todo. Como con las muchachas antes de entregarse en la cama, vírgenes milagrosas por unos pocos segundos antes del verdadero portento: transmutar de espuma de leche a queso rancio, alabado y amargo, bendecido y resentido".
 
"Divino Queso, ten piedad de nosotros."
 
 

Advinando figuras, rostros, sonrisas, miradas. Más que animales, también con frutas, plantas y la forma de la tierra. Las supercherías del mundo, como la sucesión de cartas que algunos dicen que encierra los misterios del tiempo, leídas por iluminadas intuitivas que hablan por pocos pesos; y también las nuevas supercherías, como eso de que existe un mundo de racionalidad y emocionalidad al que le hemos estado huyendo, con opresiones de género, políticas y sociales. "La «injusticia» ¿Fue invento de la lucha de poderes, o estaba impreso en nuestra naturaleza? ¿Por qué de todos los animales, el hombre es el único que reclama ser igual al resto?"

Cartan se para en un puesto de salchichas, imaginando su vida como la del cerdo del que se alimenta: cercado en su cubículo, creyendo que tiene vida para algo, viviendo cada instante para algo, sin saber por qué, y con la macabra sensación de que diariamente lo pesan, lo miden, para ver si ya es hora de su buen día. Sólo que el carnicero es él mismo, a voluntad, por el tedio inmenso que le da salir a la calle a pensar en animales, en lugar de comer callado en el gran banquete.
 
Junio 26, 2009 | 1:04 am
heces de neutrino, TuTubo, IMDb, WTF!? ▌por quark schiz

Maldita sea, yo tampoco creo que en rigor exista eso de la libertad de expresión. Eso, ni aunque creas que estás en tu casa. Y es que definitivamente es algo jodido de asumir. Supone aceptar que otros van a permitirse herir tus sentimientos de vez en cuando. Pero bueno, me figuro uno no puede comerse el queique y metérselo por el culo a la vez.

Ahora, si vamos a jugar a que existe ese derecho, entonces es algo que no debería dejarse de ejercer. Es como un músculo: se atrofia si no se ejercita.

Por lo que ojo con los peros de los correctores de la expresión, los que a punta de una noción de respeto y de orden social, a veces malentendida, van a acabar desvirtuando ese derecho. Yo tiendo a desconfiar de quienes me trazan distinciones entre libertad y libertinaje en materia de expresión. Porque esas distinciones no suelen ser inocentes, casi siempre son ad hoc, y quienes se creen en posición de establecer esa frontera luego la van a querer mover a tenor de sus susceptibilidades e intereses.

Los hinchas de la corrección política que se amparan en la carta de Hitler para justificar la tipificación de delito para los discursos que inciten al odio o al desprecio en razón de estupideces, ya sea raza, etnia, religión o lo que sea, son unos reaccionarios. Primero, el derecho a la libre expresión abarca la difusión de opiniones desafortunadas y de verdades inconvenientes; por tanto cabe discernir entre un derecho y lo que te parezca que es derecho (como en lo que es justo, cierto, fundado). Segundo, que sepan que es una forma en extremo conservadora de manejar esos problemas; un parche en el mejor de los casos. Es de una ingenuidad pasmosa creer que con suprimir la diseminación del desprecio en la expresión se van a curar las aversiones en la sociedad, como si esas broncas se solucionaran con la censura. Al contrario, percebes biempensantes. Al privarle a la gente de lo único que podría servir como válvula de escape, puede que acaben fomentando exteriorizaciones de odio, ahí sí, bastante peligrosas. 

Por más que nos cueste admitirlo, la expresión que ofende es de lo más reivindicativo en el derecho a la libre expresión. Tal vez, y mira que digo tal vez, si no fastidias a nadie con lo que dices es porque no has dicho nada. 

Y el tópico de las formas es aún más manoseado. Pasa que quienes se quedan en las formas se pierden la gran película. Fíjate que ser grosero y pararse firme no son actitudes mutuamente excluyentes; la mala leche y la mordacidad pueden ser presentadas con inteligencia. Y asimismo, lo cortés no quita lo fachito ni lo malintencionado; vos puedes ser condescendiente con otros, arrogantemente, sin dejar de ser amable; le puedes decir harta grosería a un oponente pero de buen rollo; se puede ser elocuente hablando barbaridad y media... Y de pronto la canallez solapada es la peor.


Now this is what I call Anonymous.

Junio 17, 2009 | 11:46 pm
aceite de serpiente, banana ripáblic, TuTubo, Gente & blogs ▌por quark schiz

Entonces estaba viendo en YouTube el primer episodio del Chavo del Ocho, cuando de repente me acordé que tenía un blog. 

A ver. Lucrecia Maldonado en su más reciente columna se mandó unos cuantos parrafetes medio curiosos.

Vamos punto a punto. No. Vamos primero con lo último.

Según la Lucre es un error pensar que todo esoterismo es malo. Personalmente concuerdo. Lo malo no está en el esoterismo per se, el cual abarca la bola de cosas, sino en las personas ordinariamente huevonas que muchas veces se van por las ramas con la masturbatoria droga que ofrece lo abracadabresco.

Con respecto a decir que ese error lo comparten tanto los del Conartel como quienes producen el programa "Mitos y Verdades" de Teleamazonas, pues me parece necio y tendencioso. Lo que hizo el Conartel al prohíbir la difusión de programas esotéricos ciertamente estuvo mal, pero aquello de legislar en contra del esoterismo no es precisamente el objetivo de la mayoría de escépticos desmitificadores, quienes solamente pretenden educar un poco a la gente, concientizarla de los aprovechados vendedores de aceite de serpiente y, en fin, promover un poco el pensamiento crítico. Que haya programas así en medio de tanto bombardeo místico, es muy bueno, hace falta un poco de aire fresco.  

También es cierto que entre los clarividentes, el ufólogo Rodriguez, los psicoanalistas jungianos, la mecánica cuántica y etcétera existe una diferencia de grados en la escala de lo chorradesco; desde luego que no es lícito pintarlos a todos con la misma brocha. Los físicos cuánticos, por ejemplo, me parecen mucho menos estúpidos que quienes apelan a ese tipiquísimo cliché de que "existen fenómenos y circunstancias que la ciencia actual aún no puede explicar" como excusa para explicar lo desconocido con cada estupidez que les ronque el culo.

Coincido a su vez en que "la charlatanería no es patrimonio exclusivo de cierto esoterismo". El problema, como ya lo mencioné antes, no es tanto tal y cual esoterismo, sino más bien el pensamiento esotérico. Pedantes embaucadores y sátrapas los hay sociólogos, psicólogos, filósofos, médicos pediátras, arquitectos, catedráticos universitarios, secretarias de compañías de cosméticos, ministros de Igualdad de la Unión Europea, columnistas ridículas de El Telégrafo..., en fin. 

 

Junio 11, 2009 | 11:32 pm
Gente & blogs, 3... ▌por quark schiz

En un orden cuyo sentido no especifico, los blogs que recomiendo son:

 

El desprecio

Daniela Alcívar Bellolio es una analista cinematográfica de puta madre. Es muy seria y escribe bacán. Las reseñas críticas que ha publicado sobre películas como "Qué tan lejos" y "Cuando me toque a mí" son brillantes, y sobre todo atinadas, no podría estar más de acuerdo con mucho de lo que dice.

Sobre "Qué tan lejos" escribe:

«Lo que habría que preguntarse es, ante todo, qué hace que estos cineastas crean que tienen el deber de definir la ecuatorianidad, y qué hace que crean que su concepción de identidad tenga algo de interesante. Puede sonar duro, pero mucho peor parece que una persona entregue un producto banalizante y estereotipado con la pretensión de estar diciendo la verdad sobre un país y su gente.»

Y bueno, es verdad. Aunque yo rescataría la escena en que Esperanza pregunta qué es esa "Guaragua" que sale en la berreada cancioncita del "Chulla Quiteño", la cual creo que fue la mejor parte de ese bodrio, y más allá del intento de hacer una película de carretera que muestre postales turísticas sobre el Ecuador, hay que admitir que realmente esa huevada es avergonzante, vulgar, burda y banal; un experimento pobremente realizado y sin propuesta ni originalidad. Y que Tania Hermida, díganlo conmigo, es una cineasta mediocre, también una mujer arrogante y una imbécil.

Y sobre "Cuando me toque a mí" dice:

«“Cuando me toque a mí” hace de su estructura torpe y forzada una excusa para contar un cúmulo de historietas inconexas y banales so pretexto de “enfrentar” o “denunciar” una supuesta condición nacional o local.»

Lo mismo digo. Kill your babies, Arregui. 

Me encantó la elegancia de sus juicios.

 

Nuada Citlali y sus desenfoques guayaquileños

Nuada parece ser una guayaca contreras que pretende que carece de pretensiones. Ve desenfocadamente las cosas que la rodean desde sus lentes descalibrados, pero puesto que sabe hacer de los defectos una virtud, dice que así es más hermoso el mundo. Estamos ante una exhibicionista con prosa que destila... Heh, bueno, guadever, me gustaron un par de sus entradas.

 

Eso es... Ah, iba a recomendar el Regreso del Pez que Fuma, pero ya está en rollo de blogs, así que nones. Tenía otro blog que me parecía interesante pero ya no lo encuentro, le perdí la pista. También iba a decir que el compañero Cœlispex ya cerró uno de sus kioscos y que ahora da sermones de física en otro blog que se llama Cuerdas & Branas, ahí desde el monóculo de la mitad del mundo. También iba a decir que qué bestial un artículo de Endivio que salió hace unos días...

Bueno, como sea, buenas noches.   

Junio 10, 2009 | 10:15 pm
heces de neutrino, aceite de serpiente, banana ripáblic, Gente & blogs, IMDb ▌por quark schiz

Buenas, ¿cómo están? Soy yo otra vez, el dueño de este blog.

De la miel de maíz alta en levulosa hablaremos luego. Ahora quisiera, si no es mucha molestia, volver a panfletear un poquitín contra ciertos columnistas mediopelistas de El Telégrafo.

Antes de referirme a nuestro 'telegrafito' de ocasión, y a manera de exordio, quiero dejar en claro que, para mí, que el administrador de un blog tal y cual borre los comentarios de lectores adversarios, suprimiendo esas opiniones para que no se lean en las cajitas (sin otra mejor excusa), pues eso en mi llacta bloguera es puñetes. Eso no se hace, digo yo.

De ahí que me haya propuesto despotricar contra el panela Raúl Vallejo la otra ocasión. Lo único que hice fue enviar en una de sus cajitas un comentario crítico (pero respetuoso) en el que me refería justamente a la gazmoñería con la que vi que solapaba su transfuguismo de último minuto, comentario que el administrador debió haber aceptado responsablemente y en coherencia con lo que ellos, los de la "revolución ciudadana", tanto predican, pero que sin embargo no fue publicado (al revés de los comentarios de los aduladores). Como aquello era predecible me molesté en grabar mis palabras para luego emitir una versión de esas opiniones desde este blog. 

Que conste entonces que una de las cosas que me fascinan de estos personajillos que hacen de heraldos de la progresía es que acostumbren llenarse la boca con linduras como "democracia", "pluralidad", "diversidad", "tolerancia", "inclusión" y demás huevadas, mas cuando se les rasca un chance la piel, más claro, a la hora del te, delaten que sus verdaderos colores van en sentido contrario a esas poses. Me fascina, en serio, y me parece excelente, pues se ponen en evidencia. En el caso de Vallejo se me hizo reveladora su actitud, porque de veras que lo creía más honrado. Cuando el Guillermo Landázuri, que era el detestable dirigente de la ID, le pidió que se desafiliara del partido por colaborar como ministro en el gobierno de Palacio, Vallejo se negó con justa razón; que recientemente se haya desafiliado del partido en el que llevaba más de dieciocho años aduciendo una justificación aun más contraria a las tradiciones democráticas, deja tela sobre sus verdaderas motivaciones. (Y cierto, eso de la desafiliación no es lo único que me viene fastidiando del Vallejo, de este tipillo tengo otras observaciones que hacer, pero las he de compartir en otro post.)

Ahora..., ah, sí, sobre Lucrecia Maldonado, una de los telegrafitos.

El blog de la Lucre se llama Ganas de Hablar, ya. Hace pocos días esta fulana, quien por supuesto es una de las "groupies" de Correa, había dedicado en su blog una entrada en la que saludaba lameculistamente la agenda de los medios públicos y se refería a los detractores como unos amargones perdedores, desmereciendo las reprensiones de estos hacia Correa basándose ella en un vago tu quoque. Entonces me dió por hacer un experimento. Le mandé un comentario en la cajita de su blog haciendo algunas observaciones puntuales sobre lo que había escrito, y además, anticipando que no iba aceptar mi comentario, le advertí que de todos modos iba a responderle desde este blog. Pocas horas después, y como era de esperarse, la Lucre lo manejó borrando de su blog esa entrada.

Pos nada. Eso está mal y hay que joderse. Toca acudir al caché de Google para resucitar el texto que Lucrecia Maldonado quiso borrar. Lo que voy a hacer es volver a publicar esa entrada desde mi blog junto con mis comentarios al respecto (lo que constituye un uso justo de material ajeno, ojo). Eso y... perpetuar en su creciente biografía virtual las entradas de mi blog que mencionen su nombre. Es lo menos que puedo hacer.

 

 

Veamos...

"Prefiero escribir esto en mi blog, que es un espacio personal, y no en El Telégrafo, un periódico que solo se puede leer en Internet (aunque cada vez más gente se las arregla para poder leerlo)"

Chanfle. Y yo que pensaba que publicar un weblog propio es algo parecido a montar un espacio personal en un medio de difusión pública. Y es que como a los blogs sólo se los puede leer desde Internet, a estos espacios difícilmente se los puede considerar como un medio. Yo diría que los blogs son más bien un corto, mira.

En cuanto a El Telégrafo, pasa que es un diario con un consumo tan bajo que, y conforme a la admisión de la Lucre, si la gente que no cuenta con Internet lo lee es porque hasta lo distribuyen gratis. Es patético que un periódico que se dice ser un medio público se quede tan pero tan corto: y no sólo como medio masivo, sino también en sus pretensiones de ser público.

Con lo último quiero decir que El Telégrafo no está en posición de enarbolar la banderita de lo público. Para mí que es más lícito decir que se trata de un diario estatal, quizás hasta de un diario medio gobiernista (esto según lo que hasta de boca de una de las prostitutas estrella del gobierno ecuatoriano, el Fernando Bustamente, se ha sugerido).

Es medio confuso, cierto, pero me parece puntual hacer una distinción entre lo público y lo estatal. Para cranear esto sugiero que revisen lo que en un artículo de la revista Vistazo de hace meses explicaba Ana María Raad a propósito del tema. Según esta columnista lo público “está relacionado desde sus inicios con la idea de inclusión” y tiene como objetivo “garantizar la representatividad, ser pluralistas y permitir el acceso a recursos simbólicos”. Bien, pues frente a esos retos no veo que El Telégrafo ofrezca nada nuevo bajo el sol ni que avantaje mucho en variedad a los otros medios escritos. Tampoco ayuda que sea un periódico con un claro sesgo editorial afín al mercadeo y a la politiquería políticamente correcta de izquierda del actual gobierno.

Digo, si lo público está relacionado con esas linduras sonantes que van desde “inclusión”, “diversidad” o “multidimensionalidad” hasta eso de la “participación ciudadana”, entonces resulta irónico que diarios como El Comercio o El Hoy, ambos baluartes de la "prensa corrupta" según los correístas alelados,  procuren todo aquello en mayor medida que El Telégrafo. En el caso del diario El Comercio, tanto en la versión impresa como en la versión online los lectores tienen más chance de participar, ya sea enviando cartas o columnas de opinión para que sean publicadas, escribiendo en blogs asociados, comentando en los foros de opinión de las noticias, calificando las columnas de los articulistas, etc. El Telégrafo se maneja con cierto hermetismo y sin mucha apertura hacia los puntos de vista de los lectores, y francamente creo que ni aunque excediera en eso se acercaría cabalmente a cumplir con los objetivos de lo público en un medio escrito. Objetivos que no creo que tengan que ver precisamente con ser un “contrapoder fáctico”, que es cómo Carol Murillo, la subdirectora editorial de ese diario, describe a El Telégrafo. Perdónenme, pero no veo por qué un diario que se arrogue la denominación de  público deba servir para volverse un vocero del oficialismo además de contreras de los medios tradicionales.  

Finalmente, en cuanto a Lucrecia Maldonado, revisando algunas fotos suyas difundidas por Internet, veo que sin lugar a dudas se trata de una gorda horrorosa. Este calificativo, por si acaso, lo pongo secamente, sin hiel pero tampoco dando lugar a connotaciones picarescas, connotaciones con las que en cambio sí se podría excusar en algo la “supuesta” (es notable la aura de objetividad que le abona a esta señora el uso de ese adjetivo, hasta parecería que estitos están aprendiendo los vicios de la competencia) grosería de Correa a cierta periodista cuencana.

Junio 9, 2009 | 4:38 am
aceite de serpiente, TuTubo ▌por quark schiz

La experiencia me lo corrobora.