Hay tantas cosas que damos por sentado.

La otra vez me acordé de que cuando dices "me acuerdo que" en lugar de "me acuerdo de que", estás omitiendo una preposición, por cuanto es muy posible que pertenezcas a un nivel sociocultural bajo. Yo debo de serlo. Recuerdo que cuando era un púber a ratos cometía mamadas imperdonables en el lenguaje, como por ejemplo, escribir "haiga" en lugar de "haya", cosas así. Acaso sigo haciendo chorradas sin darme cuenta, no sé (de todos modos jamás he presumido de escribir bien).

Bueno, como decía, hay cosas que damos por sentado.

Ponte, si le preguntara qué pesa más a nivel del mar: un kilogramo y medio de paja o un kilogramo y medio de plomo, ¿qué respondería usted? Yo por un rato pensé en responder que pesaban lo mismo, pero una respuesta así es inadmisible y errada. Complíquesela un poco añadiendo al problema un kilogramo y medio de verga (como en "percha labrada conveneintemente, a la cual se asegura el grátil de una vela" pero) y otro kilogramo y medio de paja mental.

Ahora una más sencilla: ¿Por qué un buceador no ve de color azul la luz roja proveniente de una lumbrera roja si al atravesar el agua la longitud de onda de un haz de luz roja cambia a la de la luz azul?

Y ahora, inesperadamente, la respuesta: pues porque a los conos de nuestras retinas no les incumbe ni la velocidad de la onda ni su longitud, sino su cociente. 

Sí, las rosas son rojas. Y yo tengo un conocido cincuentón que recién se entera que es daltónico dicromático. De la sensación del rojo apenas cuenta con lo que debe quedar archivado en su memoria instintiva; explicarle cómo es ese color es un ejercicio divertidamente fútil. Él me cuenta que aunque no lo lo ve al rojo, como que lo puede "sentir" ("sé que es un color fuerte, agresivo", me dice). Desde que me confesó su daltonismo siempre que lo veo se me viene a la memoria aquel cuento de H.P. Lovecraft intitulado "El color surgido del espacio". Y es que ese disparate de un color nuevo de otro mundo es bien bacán aunque en rigor sea imposible, imposible para nosostros humanos ver con nuestros conos un color que solamente lo conocerían los extraterrestres, por el simple hecho de que si por evolución hemos ido desarrollando sensibilidad justamente hacia ese pequeño espectro de radiación electromagnética es porque la mitad de la quanta que cae sobre nuestro planeta es luz. Si unos extraterrestres se han orientado por otro camino evolutivo muy probablemente captarían sensaciones que para nosotros han de ser inimaginables. Para mí es lo suficientemente inimaginable saber cómo se sentiría ser tan estúpido como... ese mozalbete de allá (y eso que, para estúpidos, yo mismo no me quedo tan atrás). Con todo me parece fascinante la cosa, me pregunto cómo sería el mundo si de pronto me crecieran células quantorreceptoras que me hicieran percibir un color más allá de arco iris.

De hecho, me gustaría poder (y haber podido) percibir quién sabe que tantas otras cosas.

Es que yo, como usted (y como tú [y como él]), no puedo aceptar las creencias y sensaciones de los demás. Pero la diferencia es que yo me pierdo por mis anormalidades (en un mundo en el que, vamos, nada es normal [dependiendo de cuánto abarques]). Yo, por más que he tratado, soy de veras estúpido para sentir un cerro de cosas que tanto a la gente vulgar como a la que no lo es tanto le es demasiado fácil. Me confunden a veces todas esas cosas de las que tanto hablan ustedes, malditos. Por ejemplo: lo de los traseros ceñidos de las mujeres. Eso no lo cazo. Yo no soy heterosexual. Y tampoco soy gay. Ni siquiera estoy dentro de esas siglas del arcoiris. No soy nada de eso, no sé de qué descarga electroquímica cerebral va eso, ni me importa...

Y ahora sí, como he llegado a este párrafo, y ya fuera de propósito (como el blog mismo), sólo quiero escribir para declarar que estos días han sido una auténtica putada, una desgracia ha sido la vida... Pero chuccha, que no es como si valiera la pena ahondar en eso, no (nótese el giro inesperado en el post): Lo único que voy a anunciar a continuación (y ya para acabar esto) es que por ahora me tengo que poner a hacer una tesis de grado; labor que me provoca una hueva indescriptible, tanto así que por poco soy capaz de pagarle a otro para que haga el trabajo (cosa que sería de veras impresentable, algo patético). También quiero ver si consigo algún camello o algo así... Ay, Zeus mío (suspiro).

Por lo pronto, y si usted llegó a leer hasta aquí, dispongo de una sugerencia bloguera du jour, una joya: el blog de Alf.