Estimados contertulios:

Bienvenidos a una nueva edición de Que el Lector Juzgue. Por esta ocasión, o mejor dicho, en este blog, voy a ser yo el que juzgue, obviamente. Que mi podio de juez no le venga sin cuidado, amigo, pues recuerde usted que si bien mi consabido personaje no representa, generalizando estúpidamente, a el lector, el que yo sea sólo uno, o tal vez otro, no significa que sea ninguno: fíjese que, estadísticamente hablando, si yo pienso asado o cocinado sobre tal o cual cosa, es lícito inferir que va a haber unos tantos más ahí fuera con opiniones símiles. Total, "la mayoría de gente son otra gente".

Así pues, sin más exordio que el párrafo anterior...

 

La Suciedad de Hippies (We're Only in It for the Tits)

Lo que fundamentalmente diferencia a un izquierdista de principios de uno de modas, es que los verdaderos -aparte de ser, de entre las izquierdas, una panda númerica y sociológicamente minoritaria- asumen e interiorizan su repertorio ideológico con la suficiente gravedad como para no seguirle la corriente a cualquier huevada que se venda como producto de vanguardia, sin importar si esa mantención de principios es perjudicial para su as(c)enso social o para la capitalización del fervor uterino de alguna golfita impresionable.

El movimiento hippie, como muestra de esta calaña que compone la normalidad entre las zurderas, no deja de perder fuerza ejemplificadora. Frank Zappa, quien era un sujeto demasiado sagaz como para comerse el cuento de que lo "transgresivo" es válido per se, despreciaba a los hippies, a quienes denunció diciendo que no eran sino "otra manifestación del conformismo norteamericano, de la tendencia a agruparse en tribus que aceptan un evangelio que les hace sentirse superiores a los demás".

(Con Zappa podemos discrepar en eso de atribuirle a ese comportamiento la etiqueta de norteamericano, porque el tribalismo lo acarreamos desde que eramos primates menos civilizados, además no le veo mucho pecado a las masturbaciones egoístas. Pero el queso del asunto es el engaño de ese buenismo tarúpido e hipócrita que pretende engañarnos con esas poses, idealizándolas como algo que no son.)

En lo que me gustaría que nos centremos por lo pronto es en esa cacareada rebeldía vendedora, dejando esos jueguitos de ego aparte, para ver si estos personajes, quienes para hacerse notar se mercadean como reivindicativos, vanguardistas, libertadores, transgresores o qué sé yo, hasta qué punto responden por lo verdadero y si realmente le hacen honor a esas etiquetas que ostentan como medallas. Uno de los artículos del columnista Xavier Flores Aguirre publicados en El Telégrafo me parece casi perfecto para ilustrar esto que hablo. Veamos:

Ahora, ¿quiénes han compuesto, en nuestro país, la así llamada “sociedad normal”?  De manera tradicional, la han compuesto personas de clase social media/alta, de género masculino, de raza blanca (o pretensamente blanca), de religión católica y de ideología conservadora.  También, de manera habitual, el derecho (expresado en la redacción de leyes y, en particular, en las decisiones de los jueces -que han solido  compartir los atributos de quienes componen la “sociedad normal”) ha respaldado la posición de los miembros de la “sociedad normal”. Precisión necesaria: sostener la existencia de una “sociedad normal” implica sostener la existencia de “anormales” para esa sociedad, de personas que no comparten esos atributos de clase, género, raza, religión o ideología, lo que termina por implicar, de manera habitual, la exclusión o la represión (que se manifiesta en la negación del ejercicio de ciertas libertades) de quienes son considerados “anormales” (o sea, en concreto: indios, negros, cholos, mujeres, no católicos, homosexuales, liberales y defensores de libertades públicas y, en definitiva y de manera general, los pobres).

Permítanme unas cuantas observaciones, si no es mucha molestia.    

  • Con eso de la "sociedad normal" asumo que este Flores se refiere a quienes se encargan de mover las cuerdas. La van a componer obviamente las personas de clase media a alta (pos porque la clase manda, ni modo). Pero que sepan, compañeros, que quienes están más abajo no funcionarían ni de chanza como alternativa para llevar el sartén por el mango, precisamente porque dados los alcances económicos de las clases populares, además de su falta de aspiraciones culturales, los sujetos que las componen encuentran difícil el acceso a la buena educación y a la cultura colonizadora; de hecho, los más pobretones se hallan demasiado aislados de esos grandiosos valores occidentales (tales como la democracia, la igualdad jurídica, los derechos humanos, el individualismo, etc.) que necesariamente han de predicarnos estos rescatadores justicieros si pretenden hablar en serio. Ponte, si para el pendejo peatón promedio la democracia es un concepto sinónimo de mayoritarismo, para el común del lumpen es algo mucho más arcano que eso, hasta puede que ajeno a su retrógrado bagaje cultural (las comunidades indígenas de la Sierra, por ejemplo, reportadamente conservan un modelo  organizativo vertical, patriarcal y excluyente, en donde un cacique se permite toda la batuta ante un manojo de indios sin voz ni voto, quienes se limitan a hacer lo que se les manda). Lo que me parece curioso es que estos dizque progresistas, quienes por cierto suelen pertenecer a la clase acomodada, generalmente expresada como una burguesía culterosa y solapadamente elitista (posición de la que pretenden diferenciarse alegando conciencia social y rasgándose de vez en cuando las vestiduras contra lo que entienden por "clasemedierismo", para enseguidita reconocer que estadísticamente pertenecen a ese grupo, como para disculparse), presuman enarbolar la bandera de los derechos humanos, de la democracia, la igualdad y lo demás, pero que, a la vez, le quieran seguir el juego a las estupideces del relativismo cultural o del pensamiento débil y demás posmoderneces políticamente correctas que justamente ponen en duda cada una de esas linduras.
  • Lo de hablar de "género masculino" sugiere que nos podemos ir de coles con la gramática, pero qué carajos, asumo que debemos dejar a un lado los malévolos plurales para enfocarnos en el aspecto social. Pues bien, el que los hombres hayan despuntado siempre como motor del progreso en las sociedades, acaparando poder, protagonismo y gloria, se debe, básicamente, a que ellos, debido a su naturaleza testosterónica, suelen correr muchos más riesgos que las mujeres; por eso es común que los miembros del sexo masculino trabajen más duro, aprieten de más el pedal del acelerador, vivan menos años y hasta acostumbren servir como carne de cañón en las guerritas, por no mencionar que son sumamente recurrentes entre los obreros explotados en las maquilas, fábricas y mineras; en fin, los hombres, históricamente, además de haber protagonizado el proletariado, han hecho hasta de burros de carga mantenedores de "esclavas". Empero, que esa constante represente necesariamente un privilegio para los hombres es, por lo menos, discutible.
  • Con respecto a las personas de la raza blanca, que yo sepa los caucasianos de verdad generalmente no cargan demasiada conciencia de raza, no de forma chauvinista, creo, al revés de esas minorías raciales y étnicas que veo que estos progrezuelos tanto aúpan; yo veo más comúnmente en quienes son mestizos indigenados, cholos o 'indios igualados' manifestar mayores preocupaciones racistas. Los que aparte de ser blancos son concientes de ser un grupo étnico aparte son los judíos, y si hablamos de grupos de poder, de empresaurios y ricachones (de esos que juegan sucio), me es conocido que ciertos judíos ejercen mucha más influencia que cualquier mestizo blanqueado promedio. ¿Por qué no apuntar a los semitas entonces? Supongo que porque es políticamente incorrecto, casi me olvido.
  • Sobre eso de recalcar la influencia de la religión católica, pues nada, es cierto, es de lo más corriente en un país en el que alrededor del 80% de habitantes se llaman cristianos católicos. Lo que me llama la atención es esa bufonada de citar a los católicos como categoría adjunta a la de ser hombre, caucásico y de clase media alta, poniendo aparte a los negros, cholos, indios, mujeres y demás pobrecitos. Un esquema de la sociedad que es por demás maniqueo, simplista y equivocado. Si hablamos de religiosidad y de supersitición, a mí me parece puñeteramente evidente que las personas que más se dejan abrutar por esos opios suelen pertenecer a bajas raleas sociales, en las que coinciden justo los indígenas, negros y cholos. Es probable incluso que la gran mayoría de cristianoides hasta sean mujeres; eso porque, según cada estudio realizado al respecto, las mujeres tienden a ser más creyentes y religiosas que los hombres (por no mencionar otros estudios que sugieren que la gente con más CI suele ser secular). Pero por supuesto, eso no me debe abonar ni un solo punto dado que lo farandulero es decir que son los hombres blancos los verdugos creadores de miseria, desestimando siempre la responsabilidad a los "buenos" de la película; es decir, no importa si de pronto las mujeres resultan ser más crédulas, bobas, cobardes y beatas, o si a algunas les gusta vestirse provocativamente; eso tiene que ser porque los hombres las obligan (así  lo predicaba el hippie santurrón de John Lennon, luego así ha de ser).
  • E ídem de ídem con respecto a eso de la "ideología conservadora" (asumiento que se refiere a vicios como el sexismo, homofobia, curuchupismo, rigidez, etc.).
  • Básicamente, ese artículo en cuestión está plagado de convencionalismos que destilan un lamentable estereotipo típico de una progresía poseur.
FUENTES:
 
[1] "Sobre el relativismo cultural". Foro de Ciencias Sociales. http://forotextos.galeon.com/enlaces373513.html
[2] Celliers, Jack. "The machista-leninista hits back". Jugo de Ladrillo. http://jugodeladrillo.blogspot.com/2006/04/machista-leninista-hits-back.html
[3] "Acute Stress Increases Sex Differences in Risk Seeking in the Balloon Analogue Risk Task" http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0006002
[4] "Women More Religious Than Men". LiveScience. http://www.livescience.com/culture/090227-religion-men-women.html
[5] "World Publics Welcome Global Trade -- But Not Immigration: Religion and Social Issues". Pew Global Attitudes Project. http://pewglobal.org/reports/display.php?ReportID=258
[6] Quacklevenesnky, Leviti. "Look It Up You Lazy Fuck". Massachusetts Institute of Technology, 2006.
[7] Mis empleadas domésticas.