La madrugada de ayer el gusanito de mi subconsciente me estuvo carcomiendo la cabeza por una cosa bien fea que había escrito en la entrada anterior, de la que me doy cuenta recién ahorita. En efecto, garrafal equivocación mía... Gracias por no mandarme a la casa de la verga por haber sido vulgar.
Y es que que la vulgaridad se cuele en nuestra psiquis y en nuestros consecuentes actos es algo que nos debería preocupar más seguido, amiguitos. Y yo me he portado muy vulgar a ratos, por lo que veo necesario presentar mis rectificaciones editoriales.
Entonces quiero aprovechar estos párrafos para asimismo decir que lamento haber sido vulgar al decir que el Ecuador "vale verga" en aquel post. El susodicho "bot" que me dejó una tripleta de comentarios pendejos cayó a este blog precisamente por guglear la respuesta a "por que el eccuador vale veraga" (sic).

Que me manden despropósitos de ese calibre es culpa mía. Estoy a cargo del contenido de este weblog y reconozco que es gratuitamente escandaloso y malsonante exclamar que el Ecuador "vale verga". En serio, pido disculpas por haber soltado afrenta tan soez. Primero, porque jamás fue mi intención emular a De Be en su estilo de negocio, ni tampoco quiero atraer a su tipo de clientela. Y segundo, pues porque la verga, en rigor, ¡vale bastante!, por ende, en miramiento a los tabúes de esta sociedad tan falocéntrica, colonial, machista y capitalista, una paradoja retórica como aquella resulta ciertamente ofensiva. ¿O no?

