Noviembre 22, 2009 | 7:16 pm
guadever, aceite de serpiente ▌por quark schiz

Hay que ser una chucha para creerse las profecías mayas, y las chuchas son estúpidas y crédulas (según Brian Cox). (Este post tiene más de 140 caracteres, por tanto no califica para un 'tuiteo'.)

Noviembre 16, 2009 | 3:27 am
heces de neutrino, aceite de serpiente, TuTubo, Gente & blogs ▌por quark schiz

Telégrafo Guach Nius

Con Iván Sierra, el "vendedor de sueños", supongo que vamos mejorando, un poco. Esta vez escribió una columna con un contenido potable y además sin hacer el imbécil con esas horrendas arrobas en la expresión de géneros. Tal vez su cambio de estilo tuvo que ver, quisiera creer, con un comentario que quise poner en una cajita de su blog, el cual predeciblemente no aceptó publicar (aunque veo que al menos se molestó en revisar el enlace que puse a la entrada que colgué hace unas semanas).

More to the point...

Más allá de la ofrenda al mal gusto que es la inclusión de un símbolo tipográfico con ausencia de correspondencia fónica en el lenguaje y de lo extremadamente desubicado que resulta su uso para indicar ambos géneros (porque el azulito con el que el programa procesador de textos te pinta las palabras "arrobadas" es para resaltar una dirección de correo electrónico y no tu cojudez gregaria), hay otra razón puntual por la que me molesta mucho el uso de las arrobas, así como cualquier otra recomendación zonza y redundante para el "uso no sexista del lenguaje". Es precisamente la estúpida presuposición de que el lenguaje es sexista. 

Es que en esta contemporaneidad los lobbies vaginales nos vienen inculcando con particular profusión aquel paradigma maniqueo de hombres verdugos y mujeres oprimidas, presea estrella de lo políticamente correcto que sirve como excusa para alegar machismo indiscrimadamente en casi cualquier ámbito, como en esa paparruchada de decir que los plurales omnicomprensivos responden no a una mera convención del lenguaje sino a una traza de los hombres para silenciar lo femenino.

Ese análisis obtuso y conspiranoico convenientemente ignora las raíces de los hábitos del lenguaje, además del hecho de que existen lenguas en las que en cambio se favorece al femenino: lenguas como el alemán. En el alemán existen tres géneros: masculino, femenino y neutro, de los que se deducen respectivamente los tres artículos: der, die y das; pues bien, el artículo determinado del plural, en los casos nominativo y acusativo, es siempre die, igual que el femenino en singular (por ejemplo, die Frau es "la mujer" y der Mann es "el varón", pero para decir lo equivalente a "los varones" se dice die Männer); el pronombre de tercera persona singular femenino (sie, "ella" en español) es el mismo que sirve para designar la tercera persona plural, ya sea masculino o femenino, "ellas" o "ellos"; es más, Sie (con mayúscula capital) se usa hasta como pronombre formal para referirse a "usted" o "ustedes". La diferenciación de género y número en tales sustantivos se da por el contexto y por la terminación de los verbos. Entonces, siguiendo el razonamiento de sociólogas como la Erika Sylva Charvet, quien asegura que nada consagra con mayor crudeza estas supremacías de género que el lenguaje, ¿será que lo alemán es hembrista pues?; si el lenguaje es una expresión y a la vez un creador de la realidad, ¿significa acaso que el nazismo alemán fue un producto del matriarcado lingüístico? ¿Por qué nunca he escuchado a ningún asno pedir que se reforme la lengua alemana en favor de la equidad de género que tan de moda está? (Quizás porque la cursilería de género en los hombres no se expresa llegando a esos extremos de forzado kitschismo peripatético.)

Sin embargo, probablemente nada de esto que digo serviría para esclarecerle la cabecita a una de estas articulistas con mirada aparentemente profunda. Una seudointelectual feminista me respondería que el alemán es no obstante discriminatorio contra la mujer porque..., se me ocurre, aunque no se oculta lo femenino, ¡se lo banaliza!; que se desvirtúa su representatividad al hacer extensivo su uso para cualquier plural, monotonizándolo, neutralizando la diferenciación especializada y seductora de lo femenino... O algo así. Lo digo porque el análisis feminista no es inocente, es ad hoc, y parte siempre desde ese concepto berreado hasta la saciedad de que la mujer es la víctima por excelencia; así es facilito construir cualquier cosa, cualquiera, como imputable al machismo... How convenient.   

En fin. La inclusión de arrobas como práctica dizque contra el sexismo del lenguaje es una moda, entre tantas otras afines a la ideología del "generismo", que demuestra lo lejos que ha llegado esta vaca sagrada. Las consecuencias resultan nefastas para la sociedad, pues con el pretexto de hacernos tan iguales como sea posible, pretensión perfeccionista ilusa e ingenua (y eso por no mencionar la carga de impostura que implica, porque a ningún grupo particularista le interesa ni le conviene la igualdad real), se pasan sin chistar políticas de acciones afirmativas de lo más descabelladas que acaban pecando de lo mismo que dicen combatir.



La heroica Esther Vilar explicándole pacientemente a una schwachsinnige und hässliche Frau tirada a sabida (desde luego un ícono del feminismo contemporáneo) los hechos sobre la longevidad de las mujeres con respecto a los varones.

Noviembre 4, 2009 | 12:50 am
aceite de serpiente, photos, banana ripáblic ▌por quark schiz

Pues conozco a una panda de estos hinchas de Cristo que se dedican los días domingo a obstruir el tráfico en la zona esquinera de la Eloy Alfaro y Portugal. Me topo con el pomposo eslogan de su iglesia los primeros cinco días de la semana. Pasa que para estos chistosos evangélicos probablemente -¡qué digo probablemente!- ¡definitivamente Diosito existe! Porque se necesita sostener eso con una convicción groseramente firme para dejar de preocuparse y disfrutar la vida (con Cristo, obvio). Total, que de los problemas del Ecuador (cuya bandera es lo suficiente fea con ese escudo adefesioso) se encargue un macho alfa mágico y todopoderoso, el verdadero dueño del país, a quien sólo baste orarle rastreramente para que nos cuadre las cosas. Sin embargo, es curioso además de paradójico (como bien lo apunta nuestro amigo Dawkie) que ese cuerpo estupidizante de pajas mentales con el que esta gentecita comulga, las cuales les servirían, a tenor de ese eslogan, como penosa excusa para ser irresponsables, no desincentive a los adeptos a seguir haciendo extensiva arrogantemente su drogadicción mística al resto de personas. Si las cabezas de esta secta realmente confiasen en la efectividad de sus ruegos a la divinidad no se hubieran molestado en mandar una más que elocuente propuesta estatista y teocrática para la Constitución de Montecristi.

Eslogan de la campaña de vanguardia "Bus Deísta"

   

Agosto 30, 2009 | 11:21 pm
aceite de serpiente, Tagebuch, photos, sarro y quesos, TuTubo ▌por quark schiz

En este blog me desquito por las recurrentes cojudeces que me amargan la vida.

Es verdad que los recalcitrantes rescatadores de pueblos me cargan con sus fullerías socialistoides. Pero no es menos cierto que los anarcocapitalistas en cambio me cagan con pretensiones que me recuerdan a lo peor del utopismo de los comunistas. Para mí no hay dictomía entre el Estado y el mercado. Creo que los Estados, en principio, responden a las necesidades del mercado.

Es muy simple. El mercado, que está compuesto personas, más que parecerse a una gran conversación, es como un torneo, o una gran merienda de negros. Son las masas las que escogen otorgarle poder a un consejo de sabios representantes porque demandan seguridad, protección, liderazgo,  orden, estandarización, privilegios, defensa de particularismos gremiales y what not en la sociedad, sin importar si a cambio tengan que sacrificar parte de sus libertades o pagar impuestos. Tenemos un Estado porque existe un acuerdo en que debe haber uno. Y si bien el Estado no es el supremo creador de los mercados, sí podría servir para rentabilizar ciertas actividades comerciales, así que no entiendo por qué el Estado ha de ser obligadamente un enemigo de la empresa privada, como tampoco veo una contradicción entre la regulación del poder y el minarquismo. Lo que sí entiendo es que para postular la abolición del Estado se requiere una sociedad de ideólogos (communist much?).

Cierto, algunos de esos prestidigitadores dizque progresistas, haciéndose los inmaculados, insisten en que juegan fuera de las reglas del mercado. Como si la raíz de sus propuestas estatistas se apartaran de la competencia entre participantes o de la exaltación del consumo. Todo lo contrario, maldita sea. Si los que triunfan en el mercado son quienes conquistan a una gran mayoría. En el caso particular de estos emprendedores políticos, históricamente los parásitos de las sociedades, ganan quienes se hacen querer demagógicamente por la gran mayoría, de pendejos casi siempre. No seamos ingenuos entonces, que del mercado no nos va a librar ni Su Fideeza.

El hombre nunca se conforma. Tenemos necesidades virtualmente infinitas cuya satisfacción la buscamos en otros ofertantes a quienes damos lo que sea a cambio. Y digo lo que sea, porque para que estas necesidades sean adquisitivas en una transacción no necesariamente deben estar respaldadas por bienes materiales o medios monetarios, ni siquiera por fuerza de trabajo. Yo diría que, a diferencia de lo que comúnmente se cree, hasta los despojos humanos más miserables del lumpemproletariado son parte del mercado. Creo que fue la célebre gurú Alissa Zinovievna Rosenbaum quien despectivamente se refería a aquellos que presumen de sus heridas o desgracias, provocando lástima apropositamente, como gente que en rigor no tiene nada que ofrecer. Yo discrepo. Aunque a esos pobres infelices no le quede otra que usar su miseria como cebo para captar las fibras sensibles de los pudientes, es evidente que esa retribución psicológica que causan en otros es un incentivo poderoso para motivar diversas expresiones de solidaridad, así sean estúpidas, conservadoras o inanes como en el caso de la caridad. Y es que qué se le va a hacer, existe una demanda socialmente rentable por darse de "buen samaritano".



Lo bueno es que de vez en cuando nos topamos con mamíferos refrescantes como Risto Mejide, quien además de ser aquel capo de la mercadotecnia que hizo de jurado chulo en 'Operación Triunfo', es un activista con una visión del humanitarismo menos cojuda de la habitual. La agresiva campaña de esos videos me hace pensar, en serio. Pensar, que para que la gente se conmueva, y se mueva, siempre tiende a esperar a que las cosas sean para tanto, y que quizás cuando las cosas son para tanto ya es demasiado tarde y las acciones no valen la pena. Un asumido reconocimiento de causatividad respecto a algo conlleva a su vez a la reflexión de saber cuando o no actuar, porque a la postre la responsabilidad no es la obligación de responder a algo, sino, como la palabra mismo lo dice, la habilidad de responder apropiadamente. Y a veces lo mejor es dar una no respuesta.   

Me vale pedo si en Cuba ningún niño se muere de hambre. No se puede esperar a que todos estén 'bien' como permiso para ser vivir la vida, que de hacerlo nunca se podría llevar a cabo algo propio que valga la pena. Si de procurar la cobertura a los pobretones se trata, pues sí, preferiría ayudar a un niño peruano indígena a que se compre un iPod a desperdiciar donaciones en causas perdidas como la de, dime tú, mantener a una panda de infantes flacuchentos y panzones de Etiopía solamente para que al crecer le puedan seguir pasando el SIDA a otros cuantos negros bastardos. Voto por que se los deje morir y punto. Yo iría todavía más lejos que Risto en lo de plantear iniciativas humanitarias con ambiciones utilitaristas. Ponte, en vez de apadrinar a los pobrecitos del Perú, ¿por qué no mejor acolitar la creación de escuelas para niños superdotados? Como para variar. Preferiría apoyar a quienes sí podrían aprovechar las ayudas económicas, devolviéndole al mundo bastante más que una mera existencia corriente y mediocre. Total, son esos esporádicos cerebros privilegiados quienes se abonan como generadores o divulgadores de ideas; son los que casi nos dan pensando al resto. Además, quién sabe, de pronto unito de esos destaca en un alguna pendejada medio bacán, de esas que incitan a la socialización de logros ajenos so pretexto de un "orgullo nacional". Digo.  

Ah, y volviendo a Risto, reconozco que si un tipejo como él se carga una hinchada es solamente porque habemos personas con morbo malcriado que le seguimos. Él y su lengua viperina eran la única razón por la que veía sus videos de OT (ojo, es una abreviación de 'Operación Triunfo', no confundir con Operating Thetan) colgados en el TuTubo. Era bacán verlo eviscerar verbalmente a los concursantes con tal de armar un circo, perdiendo escrúpulos en cada programa y demostrando un oportunismo de publicista sin igual; pero como lo sabía hacer con estilo, elegancia e ingenio, se lo respeta, para qué. Y como filósofo frustrado que escribe libros de anti-ayuda también es un hijueputa, verás.

Una frase que este fulano reproduce constantemente en uno de sus libros y que me gusta es la de que "el triunfo atonta". Contrario al típico gurú empalogoso, este Risto ofrece una visión pesimista y poco políticamente correcta del triunfo, llegando a decir que incluso se puede "fracasar de éxito", pensamiento en apariencia absurdo, por lo oximorónico, pero real. Tiene sentido, pues si el éxito es como una parálisis es por lo raro y embriagante que es. La felicidad misma puede ser estupidizante o servir para perpetuar la estupidez. De ahí que digan que la ignorancia es felicidad o que no haya tonto que no se crea listo. Las endorfinas, dopaminas o serotoninas que segrega el cerebro son como drogas, y de pronto pueden ser las peores drogas debido a su naturaleza endógena, encubierta.

Por ejemplo, las drogas espirituales o místicas: el mismo Dios. La adhesión de un percebe a un culto religioso no es algo que preocuparía su vida, al menos no al principio. Los problemas empiezan como resultado del exacerbado apego por las pajas mentales de su doctrina o credo particular, adicción con posibles consecuencias sociales perniciosas. Los miembros de una secta harían casi cualquier cosa por proteger la fuente de sus codiciados péptidos opioides. Por eso es fútil argumentar contra la mayoría de ellos. Puedes mandarte los mejores agumentos o las razones más atinadas por las cuales sus creencias son puras chorradas; nunca los podrás convencer. La lógica y la razón les gritan, pero ellos jamás escuchan, igual que cualquier drogadicto en denegación. Y es que no se puede seriamente postular la desaparición de las religiones y demás supercherías dado que esas huevadas son meras excusas para encontrar la secreción de neuropéptidos, o sea la felicidad, de la que siempre habrá demanda. La condición neuroelectroquímica de nuestra mente que nos orienta hacia esas pajas no va a cambiar ni en un futuro cercano.

Sí, yo también alguna vez quise encontrar esas drogas a través del desvío religioso. No funcionó, porque esas puterías no son para mí. Luego fui más sincero y traté de procurar la felicidad con la mezcla de olanzapina y venaflaxina. Tampoco funcionó. Me alelé, aluciné y me volví somnoliento; hasta engordé. Un día caí en cuenta de que me iba a dar diabetes por consumir esas pastillas y entonces las arrojé por el escusado.

Una vez quise probar marihuana. Fumé un porro. Y no sentí nada. Nada.


 Una mañana, tras una cuajada irregular, el queso se maduró apestando a pies.

Agosto 27, 2009 | 10:49 pm
aceite de serpiente, banana ripáblic, Gente & blogs ▌por quark schiz

He de rodar, rapidito, ¡que me estoy quemando! Examino brevemente una pieza bloguera de malinformante parodia, proveniente de aquí

Hace un año, Xavier Flores Aguirre, en su papel de reivindicador quejicoso, le envió un correo a la popular Gabriela Calderón para criticarle uno de sus editoriales publicados en El Universo, un artículo en el que ella defendió la desregularización del mercado laboral. Esta carta, que fue publicada en su blog, se quedó sin acuse de recibo, cosa que este Flores asumió como un silencio otorgante.

Leo que Gabriela Calderón es acusada de defender un supuesto capitalismo explotativo. En uno de esos artículos Xavier Flores declara resentir de las empresas que para ahorrar costos de producción se han aprovechado de países que venden mano de obra barata, países como China o Tailandia. La propuesta suya es la predecible: que como esas empresas, malvadas transnacionales, son mezquinas y explotan a los obreros, el capitalismo de mercado es cruel, ergo necesitamos del Estado justiciero para que cuadre las cosas.

Pero lo que me motiva a escribir sobre esto viene a raíz de lo publicado recientemente por Xavier Flores hace unas pocas semanas. Lo que este fulano describe como "el complemento perfecto" de su carta a Calderón (que consta aquí) se fundamenta en un ejemplo tan desubicado que resulta, en efecto, casi perfecto, ¡pero para darle la razón a la vapuelada Calderón!

Porque lo que la carta envíada por esa tal Karina a El Universo describe sucintamente las consecuencias de una excesiva inflexibilidad laboral en un país como el nuestro. Es muy simple, creo yo: Karina va a prescindir de contratar a una empleadita doméstica dado el caro riesgo que ahora le supone, por tanto la candidata que de otro modo iba a ser contratada no va a conocer a Karina como patrona (ni a ella ni a quienes estadísticamente van a adoptar una postura similar), quedándose sin pan ni pedazo y, quizás, hasta sin migajas. Pero este Xavier Flores se pasa por el forro ese asunto y prefiere desmerecer sarcasticamente a Karina montando un muñeco de paja al compararla a ella con una suerte de empresauria maquiladora de la China.

Me parece notable lo estúpida que es esa comparación. ¿Es Karina una maquiladora del codo por pagarle un poco menos del mínimo? Por favor, vaya gazmoñería. Si me preguntan, deleznando el positivismo como único criterio moral, no me parece socialmente justo que esta Karina le tenga que entregar a su nueva empleada casi más de la mitad de su "pancito", sin recibir a cambio un servicio en conformidad, simplemente porque el mínimo salarial así lo exige. Por otro lado, la situación de estas empleaditas domésticas, con una ocupación mucho más holgada que la de su patrona (como para que se puedan permitir faltar, llegar tarde, usar el teléfono, ver televisión, descansar, escuchar música y, en general, laborar sin estar bajo una supervisión cargante), de ninguna manera califica para semejante drama ni mucho menos para ese demagógico símil, especialmente a sabiendas de que la patrona les está cediendo casi la mitad de su mucho más sudado sueldo (el que a duras penas le alcanza para cubrir sus gastos).

¿Cuál sería entonces la solución para las ahora crecientes desempleadas domésticas? Sinceramente, no me sorprendería demasiado que alguien como Xavier Flores, siguendo ese igualitarismo impositivo que predica, propusiera crear una ley que obligue a una malvada como Karina a contratar empleadas aun cuando no las requiera o le salga prohibitivo hacerlo.

Por último, los que coronaron esta babosada fueron quienes se gastaron en la discusión derivada en la cajita de comentarios. El desencanto de Karina León es algo relacionado con la falta de flexibilidad laboral en el país, un problema que por cierto no se reduce a la cuestión de un aumento inoportuno del sueldo mínimo. Lo que veo en las respuestas de Xavier Flores a este asunto son bombardeos pedantes con opiniones y declaraciones que se van por las ramas (una manera de crear un muñeco de paja consiste en rechazar huevadas que nadie ha propuesto y que pertenecen a otro cacao): por ejemplo, que traiga a colación las situaciones de Cuba o la URSS como algo contrapuesto a su propuesta (a pesar de que nadie apeló a  esos clichés previamente), para luego conjugar el tema del sueldo mínimo con el de la planificación central. ¡Una soberana cojudez! Si un país como China, ejemplo estrella de maltrato y explotación laboral, en realidad ha contado con un estado planificador, heterodoxo y pragmático (ni modo, hasta Joseph Stiglitz lo condecora como un modelo a seguir). Justamente una de las estrategias del Estado chino para su despegue económico ha sido ofrecer mano de obra barata, cosa que consiguieron gracias al exceso poblacional y a la dictatorial prohibición del sindicalismo. Los estados de países como Japón, Taiwan o Corea del Sur se manejaron de manera semejante cuando se encontraban en vías de desarrollo. La planificación de los estados empresarios no va necesariamente de la mano con el miramiento por los derechos sociales de los obreros y what not, más bien las experiencias de esos países hasta nos sugerirían lo contrario (y es que desde el Estado, viendo los sabelotodos la "gran película", se tienden a relativizar esos asuntos).

Lo que pasa es que nos sobran ideólogos arribistas alelándonos con la estúpida idea de que un estado niñera regalón y proteccionista a la europea es viable para un país con un estándar de vida tercermundista como es el nuestro. Para plantear semejante cosa, que podemos convertirnos en un "Estado de Bienestar" socialistón sin siquiera pasar por un período de industrialización capitalista, se necesita creerse el cuento de que podemos saltarnos revolucionariamente los gradientes, lo cual es una barbaridad digna de un leninistoide. Lo curioso es que si a estos huevones les preguntas te van a decir que tan sólo son socialdemócratas, o sea, moderados. Pues vaya, si me preguntan, diría que lo que son es una partida de aguados, chantas, esnobs...y poseurs que no nos hacen ningún favor con sus vendedoras sandeces.

En cuanto a Gabriela Calderón, no me parece lícito afirmar que su mutis por el foro garantiza una admisión de culpa o de carencia de argumentos. Tal vez es sólo que ella no es tan cojuda como para caer ante cualquier provocación. La otra vez le pregunté a propósito del tema y me dijo que "de lo que he visto, sus artículos en mi contra son meros intentos de estigmatizarme y no de discutir las cosas en serio". Que el lector juzgue. Ahora. 

(Gracias por acompañarnos en esta edición de Que el Lector Juzgue. Hasta la próxima.)         

Agosto 12, 2009 | 7:49 pm
heces de neutrino, aceite de serpiente, banana ripáblic, Gente & blogs ▌por quark schiz

Estimados contertulios:

Bienvenidos a una nueva edición de Que el Lector Juzgue. Por esta ocasión, o mejor dicho, en este blog, voy a ser yo el que juzgue, obviamente. Que mi podio de juez no le venga sin cuidado, amigo, pues recuerde usted que si bien mi consabido personaje no representa, generalizando estúpidamente, a el lector, el que yo sea sólo uno, o tal vez otro, no significa que sea ninguno: fíjese que, estadísticamente hablando, si yo pienso asado o cocinado sobre tal o cual cosa, es lícito inferir que va a haber unos tantos más ahí fuera con opiniones símiles. Total, "la mayoría de gente son otra gente".

Así pues, sin más exordio que el párrafo anterior...

 

La Suciedad de Hippies (We're Only in It for the Tits)

Lo que fundamentalmente diferencia a un izquierdista de principios de uno de modas, es que los verdaderos -aparte de ser, de entre las izquierdas, una panda númerica y sociológicamente minoritaria- asumen e interiorizan su repertorio ideológico con la suficiente gravedad como para no seguirle la corriente a cualquier huevada que se venda como producto de vanguardia, sin importar si esa mantención de principios es perjudicial para su as(c)enso social o para la capitalización del fervor uterino de alguna golfita impresionable.

El movimiento hippie, como muestra de esta calaña que compone la normalidad entre las zurderas, no deja de perder fuerza ejemplificadora. Frank Zappa, quien era un sujeto demasiado sagaz como para comerse el cuento de que lo "transgresivo" es válido per se, despreciaba a los hippies, a quienes denunció diciendo que no eran sino "otra manifestación del conformismo norteamericano, de la tendencia a agruparse en tribus que aceptan un evangelio que les hace sentirse superiores a los demás".

(Con Zappa podemos discrepar en eso de atribuirle a ese comportamiento la etiqueta de norteamericano, porque el tribalismo lo acarreamos desde que eramos primates menos civilizados, además no le veo mucho pecado a las masturbaciones egoístas. Pero el queso del asunto es el engaño de ese buenismo tarúpido e hipócrita que pretende engañarnos con esas poses, idealizándolas como algo que no son.)

En lo que me gustaría que nos centremos por lo pronto es en esa cacareada rebeldía vendedora, dejando esos jueguitos de ego aparte, para ver si estos personajes, quienes para hacerse notar se mercadean como reivindicativos, vanguardistas, libertadores, transgresores o qué sé yo, hasta qué punto responden por lo verdadero y si realmente le hacen honor a esas etiquetas que ostentan como medallas. Uno de los artículos del columnista Xavier Flores Aguirre publicados en El Telégrafo me parece casi perfecto para ilustrar esto que hablo. Veamos:

Ahora, ¿quiénes han compuesto, en nuestro país, la así llamada “sociedad normal”?  De manera tradicional, la han compuesto personas de clase social media/alta, de género masculino, de raza blanca (o pretensamente blanca), de religión católica y de ideología conservadora.  También, de manera habitual, el derecho (expresado en la redacción de leyes y, en particular, en las decisiones de los jueces -que han solido  compartir los atributos de quienes componen la “sociedad normal”) ha respaldado la posición de los miembros de la “sociedad normal”. Precisión necesaria: sostener la existencia de una “sociedad normal” implica sostener la existencia de “anormales” para esa sociedad, de personas que no comparten esos atributos de clase, género, raza, religión o ideología, lo que termina por implicar, de manera habitual, la exclusión o la represión (que se manifiesta en la negación del ejercicio de ciertas libertades) de quienes son considerados “anormales” (o sea, en concreto: indios, negros, cholos, mujeres, no católicos, homosexuales, liberales y defensores de libertades públicas y, en definitiva y de manera general, los pobres).

Permítanme unas cuantas observaciones, si no es mucha molestia.    

  • Con eso de la "sociedad normal" asumo que este Flores se refiere a quienes se encargan de mover las cuerdas. La van a componer obviamente las personas de clase media a alta (pos porque la clase manda, ni modo). Pero que sepan, compañeros, que quienes están más abajo no funcionarían ni de chanza como alternativa para llevar el sartén por el mango, precisamente porque dados los alcances económicos de las clases populares, además de su falta de aspiraciones culturales, los sujetos que las componen encuentran difícil el acceso a la buena educación y a la cultura colonizadora; de hecho, los más pobretones se hallan demasiado aislados de esos grandiosos valores occidentales (tales como la democracia, la igualdad jurídica, los derechos humanos, el individualismo, etc.) que necesariamente han de predicarnos estos rescatadores justicieros si pretenden hablar en serio. Ponte, si para el pendejo peatón promedio la democracia es un concepto sinónimo de mayoritarismo, para el común del lumpen es algo mucho más arcano que eso, hasta puede que ajeno a su retrógrado bagaje cultural (las comunidades indígenas de la Sierra, por ejemplo, reportadamente conservan un modelo  organizativo vertical, patriarcal y excluyente, en donde un cacique se permite toda la batuta ante un manojo de indios sin voz ni voto, quienes se limitan a hacer lo que se les manda). Lo que me parece curioso es que estos dizque progresistas, quienes por cierto suelen pertenecer a la clase acomodada, generalmente expresada como una burguesía culterosa y solapadamente elitista (posición de la que pretenden diferenciarse alegando conciencia social y rasgándose de vez en cuando las vestiduras contra lo que entienden por "clasemedierismo", para enseguidita reconocer que estadísticamente pertenecen a ese grupo, como para disculparse), presuman enarbolar la bandera de los derechos humanos, de la democracia, la igualdad y lo demás, pero que, a la vez, le quieran seguir el juego a las estupideces del relativismo cultural o del pensamiento débil y demás posmoderneces políticamente correctas que justamente ponen en duda cada una de esas linduras.
  • Lo de hablar de "género masculino" sugiere que nos podemos ir de coles con la gramática, pero qué carajos, asumo que debemos dejar a un lado los malévolos plurales para enfocarnos en el aspecto social. Pues bien, el que los hombres hayan despuntado siempre como motor del progreso en las sociedades, acaparando poder, protagonismo y gloria, se debe, básicamente, a que ellos, debido a su naturaleza testosterónica, suelen correr muchos más riesgos que las mujeres; por eso es común que los miembros del sexo masculino trabajen más duro, aprieten de más el pedal del acelerador, vivan menos años y hasta acostumbren servir como carne de cañón en las guerritas, por no mencionar que son sumamente recurrentes entre los obreros explotados en las maquilas, fábricas y mineras; en fin, los hombres, históricamente, además de haber protagonizado el proletariado, han hecho hasta de burros de carga mantenedores de "esclavas". Empero, que esa constante represente necesariamente un privilegio para los hombres es, por lo menos, discutible.
  • Con respecto a las personas de la raza blanca, que yo sepa los caucasianos de verdad generalmente no cargan demasiada conciencia de raza, no de forma chauvinista, creo, al revés de esas minorías raciales y étnicas que veo que estos progrezuelos tanto aúpan; yo veo más comúnmente en quienes son mestizos indigenados, cholos o 'indios igualados' manifestar mayores preocupaciones racistas. Los que aparte de ser blancos son concientes de ser un grupo étnico aparte son los judíos, y si hablamos de grupos de poder, de empresaurios y ricachones (de esos que juegan sucio), me es conocido que ciertos judíos ejercen mucha más influencia que cualquier mestizo blanqueado promedio. ¿Por qué no apuntar a los semitas entonces? Supongo que porque es políticamente incorrecto, casi me olvido.
  • Sobre eso de recalcar la influencia de la religión católica, pues nada, es cierto, es de lo más corriente en un país en el que alrededor del 80% de habitantes se llaman cristianos católicos. Lo que me llama la atención es esa bufonada de citar a los católicos como categoría adjunta a la de ser hombre, caucásico y de clase media alta, poniendo aparte a los negros, cholos, indios, mujeres y demás pobrecitos. Un esquema de la sociedad que es por demás maniqueo, simplista y equivocado. Si hablamos de religiosidad y de supersitición, a mí me parece puñeteramente evidente que las personas que más se dejan abrutar por esos opios suelen pertenecer a bajas raleas sociales, en las que coinciden justo los indígenas, negros y cholos. Es probable incluso que la gran mayoría de cristianoides hasta sean mujeres; eso porque, según cada estudio realizado al respecto, las mujeres tienden a ser más creyentes y religiosas que los hombres (por no mencionar otros estudios que sugieren que la gente con más CI suele ser secular). Pero por supuesto, eso no me debe abonar ni un solo punto dado que lo farandulero es decir que son los hombres blancos los verdugos creadores de miseria, desestimando siempre la responsabilidad a los "buenos" de la película; es decir, no importa si de pronto las mujeres resultan ser más crédulas, bobas, cobardes y beatas, o si a algunas les gusta vestirse provocativamente; eso tiene que ser porque los hombres las obligan (así  lo predicaba el hippie santurrón de John Lennon, luego así ha de ser).
  • E ídem de ídem con respecto a eso de la "ideología conservadora" (asumiento que se refiere a vicios como el sexismo, homofobia, curuchupismo, rigidez, etc.).
  • Básicamente, ese artículo en cuestión está plagado de convencionalismos que destilan un lamentable estereotipo típico de una progresía poseur.
FUENTES:
 
[1] "Sobre el relativismo cultural". Foro de Ciencias Sociales. http://forotextos.galeon.com/enlaces373513.html
[2] Celliers, Jack. "The machista-leninista hits back". Jugo de Ladrillo. http://jugodeladrillo.blogspot.com/2006/04/machista-leninista-hits-back.html
[3] "Acute Stress Increases Sex Differences in Risk Seeking in the Balloon Analogue Risk Task" http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0006002
[4] "Women More Religious Than Men". LiveScience. http://www.livescience.com/culture/090227-religion-men-women.html
[5] "World Publics Welcome Global Trade -- But Not Immigration: Religion and Social Issues". Pew Global Attitudes Project. http://pewglobal.org/reports/display.php?ReportID=258
[6] Quacklevenesnky, Leviti. "Look It Up You Lazy Fuck". Massachusetts Institute of Technology, 2006.
[7] Mis empleadas domésticas.
 
Agosto 3, 2009 | 3:55 pm
aceite de serpiente, photos, banana ripáblic, WTF!? ▌por quark schiz

Le acabo de comprar a un vendedor ambulante un CD/DVD limpiador de lentes ópticos nomás porque su producto me pareció una monada y un cague de risa. Si alguno de ustedes aún no cree que existe la marca "Patito", chequead lo siguiente:

 

 

Para mi sorpresa, ese disco que ven no es uno de esos grabables de a gamba que se usan para copias, sino un DVD original (seguramente robado) de una película francesa llamada La Disparue de Deauville convertido en "plato limpiador".

 

Me encantó. O sea, digánme que no les da ternura ese patito...

 

PD: Y no se crean, compañeritos, que hasta de "Primer mundo" nos llega una tremenda cuota de truchismo, sólo que muchísimo más sofisticado que el "nuestro" (si quieren, hablemos de las bebidas energizantes), por tanto indigno de los estándares huachafescos de "Patito".  

Agosto 2, 2009 | 1:56 am
aceite de serpiente, photos, TuTubo, WTF!? ▌por quark schiz

A ver, no es que esté en contra de ser solidario, de ayudar a otros, no. Lo que me molesta es la bobería de decir que cosas como el amor, la solidaridad, la espiritualidad, la compasión y demás asumidas virtudes valen... porque valen. Me carga la recurrente apelación a esas cosas como vacas sagradas.

La sola compasión no vale realmente como virtud, no para mí, creo que siempre cabe hallar matices dependiendo de cómo se expresen esas cuestiones. La compasión expresada dominante y agresivamente de pronto hace mucho más daño que la expresa tacañería.

O lo que dicen sobre el odio, de que es un sentimiento negativo. Eso superficialmente, porque el extremadamente positivizado amor conlleva al odio por lo que es contrario, así que de odiar no te salvas. De hecho, puede ser un sentimiento sano, inevitable y hasta necesario para el progreso. Mucho peor me parece el amor desubicado que el odio manifiesto.

Y también contra eso del amor, favorito universal que siempre se nos vende como una suerte de panacea empalagosa, pero que en rigor abarca una vertiende de usos y significados no siempre bien entendidos ni convenientes socialmente. Sería absurdo aceptar ese cliché como excusa para cualquier barbaridad, aunque siempre hay caraduras que creen que eso funciona para cubrir renuncios. Mira, a modo de verbigracia patéticamente obvia, figúrate la diferencia que existe entre el amor de tal y cual padre hacia su hijo de 13 años y el del portero pederasta de su colegio que lo ve nomás como un objeto sexual. Creo que difícilmente pintarías a ambos con la misma brocha, a pesar de que el segundo, que de hoy en ocho acabaría por encularse al guambra después de raptarlo, podría hablarte de su amor particular con el lícito patrocinio de la RAE.

Por eso es que creo que la pedofilia es injustamente satanizada. Es perverso creer que todo amor  hacia los infantes implica la búsqueda de unión sexual. La orientadora del parvulario en el que alguna vez estuve definitivamente era una pedófila, pero porque era hincha de los niños, de sus monadas, ocurrencias, espontaneidades y demás; no porque se los quería coger. A muchos educadores a lo mejor les atraen emocionalmente los pubertos, se entienden bien con ellos y buscan su amistad, pero no por eso los llegan a abusar sexualmente. Y Michael Jackson, desde luego que era un pedófilo: era amante de los niños, disfrutaba estar con ellos, jugaba y hasta compartía la cama con algunos; ciertamente raro, pero sin embargo, considerando que su perfil no encaja con el de los pederastas usuales, quizás se trataba solamente de un excéntrico anormal que fue encamado por un oportunista hijo de puta que aprovechó un litigio jugoso para sacarle plata.

 

Cuz pedophiles luv children


Yo creo que está bien que haya pedófilos y efebófilos en este mundo, en especial de los "blancos" (porque de los sexuales se podría discutir más a fondo, que ese problema tampoco me parece tan esquemático como lo pintan [y en eso el albino dendrophilian del TuTubo lleva un punto]). Es positivo que hayan personas dispuestas a encantarse con los peques, es bueno que hayan personas que cuenten con la paciencia suficiente como para bregar con esas criaturas cagonas, chillonas, ruidosas, estúpidas e insufribles; con la volición para querer criarlos y educarlos; con la garra para soportarlos y protegerlos de las fuerzas del mal... 

   

Julio 7, 2009 | 10:33 pm
guadever, heces de neutrino, aceite de serpiente, photos, banana ripáblic, Gente & blogs, IMDb, WTF!?, I, quote ▌por quark schiz
Me carga la charlatanería. Me hierve la sangre cuando me quieren tomar el pelo, y me hierve aún más atestiguar cómo mucha gente le sigue la corriente a los fulleros, aupándolos. Lo peor es que quienes cazan la metedura de dedo a veces prefieren conformarse con una chapeta o un suspiro para luego retirarse en lugar de confrontar las cosas. Y lo que es todavía peor, a veces tengo que ser yo el que le acuse a otros las cuarenta a pesar del pH de mi estómago, pues sabe Zeus que a mi aparato digestivo le convendría que yo sea más bien de esos que no meten la cuchara, de los que escuchan, callan y aprenden, y que en el mejor de los casos les hacen barras psíquicas a quienes sí cuentan con el carisma y la elocuencia para cantar la plena sin estar de los nervios.
 
Es un poco preocupante, eso sí, que no ande escatimando virulencia ni causticidad, que de chiste en chiste me esté volviendo déspota. Y me refiero a contextos del mundo real, así fuera de monsergas virtuales y de personajes, por cierto.
 
Es que estoy hartándome de tanta oligofrenia, de tanta hipocresía, mentira y superficialidad, de tanta mamarrachada, de tanta soberbia...
 

Estoy de malas, sí. Vengo cansado. Hoy no ha sido un buen día.  

Ahora me siento delante de la página web de El Telégrafo, el diario público, dizque... ¿Para qué carajos leer esto? Yo al menos reviso de vez en cuando las columnas de opinión porque el leer las pajas mentales de quienes en su mayoría son poseritos, bufones y babosos alucinados con zurdera cursi, hasta posmoide a ratos, subproductos de nuestra intelectualidad, es algo que afina mi morbo particular (este Endivio dice que lo hace por las mismas).

Coprofilias de lectura aparte, veo que es notable en los editorialistas de El Telégrafo sus bravatas de posicionamiento, eso de presumir que hacen un diario dirigido para todos los segmentos, a saber: cobradores, carniceros, cargadores, gayos, rebeldes, abrazadores de árboles..., hasta los extraterrestres dizque están incluídos... Pero nada, veo que no pasan de ser pretensiones fatuas que las adoptan casi con la misma madurez de un episodio de los Power Rangers.

¿Le hace falta al carnicero leer esto? ¿Por qué habría de interesarle al cargador las columnas de debate? Por poner ejemplos: el chiclero para mí que preferiría comprar El Extra, porque es ligerito y principalmente por la calentura que se pega con la llucha de turno; también se me ocurre que a cierto cobrador le atañe el chismógrafo rojo del día tal y cual porque de pronto conoce a ese fulano Chicaíza de quien se reporta que le metieron filadelfia en San Isidro. ¿Por qué entonces no sería mejor para ellos leer El Extra? Es cierto que la escandalización es un elemento que atrae a muchísima gente de morbo maleducado, pero aun a sabiendas de esa perogrullada no se puede ser tan pelmazo como para condenar de un tajo a ese tabloide. Mira, desde cierto punto de vista... no sé si sociológico o antropocultural o psicosocial... o algo que suene a eso, El Extra cumple cierto rol noticioso frente a los aconteceres y miserias de esos sectores que, si bien se los puede tachar de barriobajeros, incultos e incivilizados, no por eso dejan de ser un segmento relevante cuyas exigencias noticiosas y de recreación visual el "primer diario público" no ha tomado en cuenta... O sea, ¿dónde está el picantito obsceno en El Telégrafo, el diario que es para todos?

Un ejemplo más rebuscado: el sucio vagabundo que perdió ambos brazos al accidentarse cuando trabajaba en una fábrica de textiles y que no le queda otra que deambular por las calles de Quito pidiendo caridad. ¿Qué de diferente le ofrece El Telégrafo a este pobre hombre con respecto a los discursos dominantes? Ninguna maldita cosa. Toma a una tarúpida pomposa como Erika Sylva Chárvez como muestra: ella escribiendo sobre la gran opresión machista que debería significar para unas pobrecillas burócratas de cierta institución pública el llevar uniforme de trabajo, cuando la verdad es que los trabajos más de mierda los suelen tener los hombres, por no mencionar que es a ellos a quienes les ocurren los accidentes laborales más graves. Porsupollo, abordar esos tópicos desde una perspectiva en cambio masculinista (!?) no acreditaría la dicotomía de hombres verdugos y mujeres víctimas que se ha establecido como oficial en el discurso de género (sí, oficial, por lo que, vieja imbécil, ni te creas tan contestataria, que estudiando el sumidero de clichés de la progresía resulta que tu discursito feministoide es bastante trillado).

Lo que decía en las entradas pasadas sobre El Telégrafo lo reitero. Este periódico de especialmente público, poco: no veo una propuesta que le haga mucho honor a su tag-line ni que lo haga exceder frente a otros periódicos del país; noto que institucionalmente y en su contenido sigue siendo dependiente del oficialismo (que la Chárvez revise la definición del término en la RAE, la segunda); en fin, una estafa y una tomadura de pelo. Prefiero a la competencia, me quedo hasta con el diario  Últimas Noticias de Quito, diario que de hecho es más público que El Telégrafo (si hablamos de libre expresión de opiniones, participación ciudadana, variedad, inclusión y demás, lo es). Finalmente, y volviendo al problema del mal posicionamiento que veo en El Telégrafo, iba a decir que este diario me parecía un claro ejemplo de posicionamiento dudoso; pero pensándolo mejor, creo que el problema va más allá y que lo que significa es incluso más ofensivo para el lector: pues se trata de un posicionamiento no precisamente dudoso, sino mentiroso.

En cuanto a los 'telegrafitos', hasta asco me provocan sus pretensiones de creerse defensores e intérpretes de la ciudadanía (en especial de los de abajo); lo suficente sé de ciertos culterosos elitistas a quienes en el fondo les vale verga el lumpenproletariado, al que probablemente ni siquiera conocen, pero que sin embargo, como arribistas que son, de boca para afuera reivindican el atrasismo del populacho y hasta llegan a aupar a lo mersa, y solamente porque les es conveniente para escalar socialmente y ganar poder. Además, aparte de que la línea editorial del diario me parece ilícita considerando las funciones y objetivos que presume, a estas alturas es cansón ver a ciertos opinólogos como recurrentes en la sección de columnas (por no decir que un producto multi target debería manifestar mucha más versatilidad, digo yo).

Y no tan fuera de propósito, de lo que realmente quería hablar en esta entrada (la que veo se está extendiendo mucho) es de un par de visitas que han arribado a este blog googleando la combinación de palabras siguiente: lucrecia maldonado gorda horrorosa. Como eso solamente se le pudo ocurrir a alguien que buscaba lo que se ha escrito en este blog acerca de esa gorda, la referencia se encuentra en el mismo diario El Telégrafo, aquí; cito a continuación:


«A propósito de mis opiniones en este medio y en la red, el otro día un señor que debe ser muy guapo y esbelto, y que para variar no firma, dijo en un blog, a propósito de un tema muy largo de comentar aquí, que había buscado fotos mías en Internet y que yo ‘también’ era una ‘gordita horrorosa’. Bueno: gordita soy, qué vamos a hacer… Y horrorosa… depende, ¿no? Pero me hizo recordar una de las muchísimas tormentas de gota de agua orquestadas por los medios y la llamada opinión pública que hemos vivido en lo que va de este gobierno. Y pensé en que de repente también podía ponerme como un basilisco o una Magdalena, pedir refuerzos a todos mis amigos y conocidos y armar un escándalo de Dios es Padre por la opinión de un man, ahí, que seguramente no tiene en qué más ocupar su tiempo libre… pero no. Da pereza».

Antes que nada, casi que me congratulo por el par de personas seguidoras de sus artículos en El Telégrafo, ese "periódico que solo se puede leer en Internet", a las que les ha intrigado lo suficiente el origen de los comentarios sobre su adiposidad como para caer por aquí. 

Ahora sí, vamos punto a punto.

Primero, lo que tengo que decir en defensa del señor al que represento es que, en efecto, se trata de una persona esbelta: qué se le va a hacer, es un sujeto alto y delgado. Lo de guapo es algo que 'también' depende, pero les aseguro que el tipo cuenta con un porte tierno y que, quizás, es alhajito. Y con respecto a que no firma, bueno, como veo que cada quién se agarra de cada estupidez para usarlo como un certificado de no anonimato (para muchos es típicamente el nombre completo, pero, ponte, para los vlogueros del TuTubo se da en cambio por mostrar la cara en los videos, lo de soltar nombres allá se considera doc dropping, falta que es hasta motivo de expulsión), entonces yo voy a empezar a promulgar mis propios estándares sobre cómo hacerse cargo de lo que uno dice. Así va a ser de ahora en adelante. Por lo pronto, y en coherencia con la onda esotérica, me da la gana de certificar mi valentía publicando una foto Kirlian de uno de mis dedos, la que supuestamente demuestra que soy un pensador obsesivo de gran sensibilidad y de conciencia superior, ergo más bacán que la imagen de una gorda fea. Aquí va:

   

Ahora, pasando a donde está el queso...

Como que está un poco gastado eso de acusar a los medios de confabular siempre contra de los buenos de la película, ¿no? Es un formulaico ariete retórico al que apelan para desestimar cualquier crítica por más legítima que sea. Me aburre. Tampoco me apetece rumiar demasiado sobre lo que en efecto es una costumbre de los medios, eso de agarrarse de cualquier desliz de un personaje público para luego exacerbar el suceso hasta quemarlo. Lo que sí, no creo que peco de desubicado al apuntar que de hecho existe una espeluznante diferencia de grados en el caso que nos compete. Una cosa es que un mancito que "seguramente no tiene en qué más ocupar su tiempo libre" mencione que eres una gorda horrosa desde un blog, un blog que para colmo se trata apenas de un corto que, en medio de un largo de comunicación llamado Internet (el que de veras es verdaderamente público, por ahora), resulta insignificante (porque en el mejor de lo casos cuento con siete lectores fieles); pero otra cosa muy distinta es que todo un presidente de la República le lance un apelativo tan zonzo a una señora bajo las circunstancias ya conocidas (con chabacanería y manerismos de Walter Mercado, desde un programa radial emitido en cadena y en una situación en la que la otra parte no se podía defender). Que la conducta de un presidente de un país no sea la que se esperaría de un estadista en ese cargo no me parece un asunto tan banal como para ser ignorado por la prensa o la opinión pública, ni mucho menos con alegatos de que "da pereza" decir algo al respecto (una excusa bastante boba a decir verdad, incluso para el caso que me amerita).

En fin, a mí en cambio este asunto me hace recordar que una forma de lo más facilona para conseguir seguidores y ser tomado en cuenta consiste en actuar como un amargón escupidor de vejámenes baratos. Tal parece que se está volviendo una de las estrategias más frecuentes para captar al falluco mercado electoral (tanto el del mundo virtual como el de la vida real). Basta notar la audiencia que se han granjeado esperpentos como Chavez o ver la cantidad de gente que se escandaliza por los enardecidos petardeos de un Correa.

Bueno. Siéntanse libres de escudriñar la foto y de hacer el estudio de género correspondiente.

Chao.