Agosto 30, 2009 | 11:21 pm
aceite de serpiente, Tagebuch, photos, sarro y quesos, TuTubo ▌por quark schiz

En este blog me desquito por las recurrentes cojudeces que me amargan la vida.

Es verdad que los recalcitrantes rescatadores de pueblos me cargan con sus fullerías socialistoides. Pero no es menos cierto que los anarcocapitalistas en cambio me cagan con pretensiones que me recuerdan a lo peor del utopismo de los comunistas. Para mí no hay dictomía entre el Estado y el mercado. Creo que los Estados, en principio, responden a las necesidades del mercado.

Es muy simple. El mercado, que está compuesto personas, más que parecerse a una gran conversación, es como un torneo, o una gran merienda de negros. Son las masas las que escogen otorgarle poder a un consejo de sabios representantes porque demandan seguridad, protección, liderazgo,  orden, estandarización, privilegios, defensa de particularismos gremiales y what not en la sociedad, sin importar si a cambio tengan que sacrificar parte de sus libertades o pagar impuestos. Tenemos un Estado porque existe un acuerdo en que debe haber uno. Y si bien el Estado no es el supremo creador de los mercados, sí podría servir para rentabilizar ciertas actividades comerciales, así que no entiendo por qué el Estado ha de ser obligadamente un enemigo de la empresa privada, como tampoco veo una contradicción entre la regulación del poder y el minarquismo. Lo que sí entiendo es que para postular la abolición del Estado se requiere una sociedad de ideólogos (communist much?).

Cierto, algunos de esos prestidigitadores dizque progresistas, haciéndose los inmaculados, insisten en que juegan fuera de las reglas del mercado. Como si la raíz de sus propuestas estatistas se apartaran de la competencia entre participantes o de la exaltación del consumo. Todo lo contrario, maldita sea. Si los que triunfan en el mercado son quienes conquistan a una gran mayoría. En el caso particular de estos emprendedores políticos, históricamente los parásitos de las sociedades, ganan quienes se hacen querer demagógicamente por la gran mayoría, de pendejos casi siempre. No seamos ingenuos entonces, que del mercado no nos va a librar ni Su Fideeza.

El hombre nunca se conforma. Tenemos necesidades virtualmente infinitas cuya satisfacción la buscamos en otros ofertantes a quienes damos lo que sea a cambio. Y digo lo que sea, porque para que estas necesidades sean adquisitivas en una transacción no necesariamente deben estar respaldadas por bienes materiales o medios monetarios, ni siquiera por fuerza de trabajo. Yo diría que, a diferencia de lo que comúnmente se cree, hasta los despojos humanos más miserables del lumpemproletariado son parte del mercado. Creo que fue la célebre gurú Alissa Zinovievna Rosenbaum quien despectivamente se refería a aquellos que presumen de sus heridas o desgracias, provocando lástima apropositamente, como gente que en rigor no tiene nada que ofrecer. Yo discrepo. Aunque a esos pobres infelices no le quede otra que usar su miseria como cebo para captar las fibras sensibles de los pudientes, es evidente que esa retribución psicológica que causan en otros es un incentivo poderoso para motivar diversas expresiones de solidaridad, así sean estúpidas, conservadoras o inanes como en el caso de la caridad. Y es que qué se le va a hacer, existe una demanda socialmente rentable por darse de "buen samaritano".



Lo bueno es que de vez en cuando nos topamos con mamíferos refrescantes como Risto Mejide, quien además de ser aquel capo de la mercadotecnia que hizo de jurado chulo en 'Operación Triunfo', es un activista con una visión del humanitarismo menos cojuda de la habitual. La agresiva campaña de esos videos me hace pensar, en serio. Pensar, que para que la gente se conmueva, y se mueva, siempre tiende a esperar a que las cosas sean para tanto, y que quizás cuando las cosas son para tanto ya es demasiado tarde y las acciones no valen la pena. Un asumido reconocimiento de causatividad respecto a algo conlleva a su vez a la reflexión de saber cuando o no actuar, porque a la postre la responsabilidad no es la obligación de responder a algo, sino, como la palabra mismo lo dice, la habilidad de responder apropiadamente. Y a veces lo mejor es dar una no respuesta.   

Me vale pedo si en Cuba ningún niño se muere de hambre. No se puede esperar a que todos estén 'bien' como permiso para ser vivir la vida, que de hacerlo nunca se podría llevar a cabo algo propio que valga la pena. Si de procurar la cobertura a los pobretones se trata, pues sí, preferiría ayudar a un niño peruano indígena a que se compre un iPod a desperdiciar donaciones en causas perdidas como la de, dime tú, mantener a una panda de infantes flacuchentos y panzones de Etiopía solamente para que al crecer le puedan seguir pasando el SIDA a otros cuantos negros bastardos. Voto por que se los deje morir y punto. Yo iría todavía más lejos que Risto en lo de plantear iniciativas humanitarias con ambiciones utilitaristas. Ponte, en vez de apadrinar a los pobrecitos del Perú, ¿por qué no mejor acolitar la creación de escuelas para niños superdotados? Como para variar. Preferiría apoyar a quienes sí podrían aprovechar las ayudas económicas, devolviéndole al mundo bastante más que una mera existencia corriente y mediocre. Total, son esos esporádicos cerebros privilegiados quienes se abonan como generadores o divulgadores de ideas; son los que casi nos dan pensando al resto. Además, quién sabe, de pronto unito de esos destaca en un alguna pendejada medio bacán, de esas que incitan a la socialización de logros ajenos so pretexto de un "orgullo nacional". Digo.  

Ah, y volviendo a Risto, reconozco que si un tipejo como él se carga una hinchada es solamente porque habemos personas con morbo malcriado que le seguimos. Él y su lengua viperina eran la única razón por la que veía sus videos de OT (ojo, es una abreviación de 'Operación Triunfo', no confundir con Operating Thetan) colgados en el TuTubo. Era bacán verlo eviscerar verbalmente a los concursantes con tal de armar un circo, perdiendo escrúpulos en cada programa y demostrando un oportunismo de publicista sin igual; pero como lo sabía hacer con estilo, elegancia e ingenio, se lo respeta, para qué. Y como filósofo frustrado que escribe libros de anti-ayuda también es un hijueputa, verás.

Una frase que este fulano reproduce constantemente en uno de sus libros y que me gusta es la de que "el triunfo atonta". Contrario al típico gurú empalogoso, este Risto ofrece una visión pesimista y poco políticamente correcta del triunfo, llegando a decir que incluso se puede "fracasar de éxito", pensamiento en apariencia absurdo, por lo oximorónico, pero real. Tiene sentido, pues si el éxito es como una parálisis es por lo raro y embriagante que es. La felicidad misma puede ser estupidizante o servir para perpetuar la estupidez. De ahí que digan que la ignorancia es felicidad o que no haya tonto que no se crea listo. Las endorfinas, dopaminas o serotoninas que segrega el cerebro son como drogas, y de pronto pueden ser las peores drogas debido a su naturaleza endógena, encubierta.

Por ejemplo, las drogas espirituales o místicas: el mismo Dios. La adhesión de un percebe a un culto religioso no es algo que preocuparía su vida, al menos no al principio. Los problemas empiezan como resultado del exacerbado apego por las pajas mentales de su doctrina o credo particular, adicción con posibles consecuencias sociales perniciosas. Los miembros de una secta harían casi cualquier cosa por proteger la fuente de sus codiciados péptidos opioides. Por eso es fútil argumentar contra la mayoría de ellos. Puedes mandarte los mejores agumentos o las razones más atinadas por las cuales sus creencias son puras chorradas; nunca los podrás convencer. La lógica y la razón les gritan, pero ellos jamás escuchan, igual que cualquier drogadicto en denegación. Y es que no se puede seriamente postular la desaparición de las religiones y demás supercherías dado que esas huevadas son meras excusas para encontrar la secreción de neuropéptidos, o sea la felicidad, de la que siempre habrá demanda. La condición neuroelectroquímica de nuestra mente que nos orienta hacia esas pajas no va a cambiar ni en un futuro cercano.

Sí, yo también alguna vez quise encontrar esas drogas a través del desvío religioso. No funcionó, porque esas puterías no son para mí. Luego fui más sincero y traté de procurar la felicidad con la mezcla de olanzapina y venaflaxina. Tampoco funcionó. Me alelé, aluciné y me volví somnoliento; hasta engordé. Un día caí en cuenta de que me iba a dar diabetes por consumir esas pastillas y entonces las arrojé por el escusado.

Una vez quise probar marihuana. Fumé un porro. Y no sentí nada. Nada.


 Una mañana, tras una cuajada irregular, el queso se maduró apestando a pies.

Agosto 22, 2009 | 12:56 am
guadever, Tagebuch, sarro y quesos ▌por quark schiz

Tiens! Heme aquí, otra vez. En un blog.

Estoy sentado. A un metro sobre mi cabeza se encuentra una colección de 10 tomos de "La Historia de la Literatura Universal" que lucen exactamente como los de aquí. Lo anuncio porque sorprendentemente es la primera vez que les presto la debida atención. O sea, me acuerdo de toda la vida del aspecto de su dorada encuadernación, colocados sobre una vieja repisa, allá en la otra casa en la que viví de mocoso; pero no me había percatado de lo que contenían, de lo que se trataban... ¡hasta ahora! Esos tomos, que ocupan más o menos 3 centésimas de metro cúbico de espacio (parece que es poco, pero en serio que ocupan eso, ¡lo he calculado!), sólo habían significado para mí un mero segmento del ornamento hogareño que era aquella masiva biblioteca que me vió crecer y que aparentemente fue acusada de recibo con filistea indiferencia. Es tan así que los libros que he necesitado o que me han llamado la atención casi siempre los he conseguido de afuera, comprándolos en librerías y puestos de venta o bajándolos por Internet, a veces para darme cuenta, meses o hasta años después de la adquisición, que ya existía una versión (más vieja, por supuesto) de libro asado o cocinado en la propia casa.

Hace pocos momentos pensé en vender esos tomos vía Mercado Libre, como lo he hecho con varios artículos redundantes que la buena de mi mamacita ha comprado impulsivamente para no usarlos nunca; pero hace muchos menos momentos aún acabé por decidir que cuando me separe quiero llevarme esa colección de librotes junto con otros tantos que veo por aquí. Los he de atesorar a pesar de que difícilmente, en lo que se viene de la vida, caigan tales obras dentro de mis prioridades curiositivas o literarias, no como para que me ponga a revisarlos en serio (obvio, no me dedico a las letras). Los quiero como material para el fondo de una estantería especial que pienso construir, a modo de tontopollesca joda conceptual, en representación de la tradicional imbecilidad de poseer bibliotecas con libros muy bellos, que no se los lee jamás.

Y una cosa adicional, para variar. Los pristiños que me he enseñado a preparar, salen bastante bien.  Creo que me gusta hacer repostería. Como hoy estoy viviendo solo me he permitido hacer varios menjurges experimentales. Justo anteayer me dediqué un pie de babaco. Quedó un-fucking-believable.

Ah, y me queda menos de una semana. Así que stay tunned, que puede que me invente un premio especial para quien perpetre el comentario número 333.

 

Julio 28, 2009 | 1:52 am
Tagebuch, WTF!? ▌por quark schiz

Hay tantas cosas que damos por sentado.

La otra vez me acordé de que cuando dices "me acuerdo que" en lugar de "me acuerdo de que", estás omitiendo una preposición, por cuanto es muy posible que pertenezcas a un nivel sociocultural bajo. Yo debo de serlo. Recuerdo que cuando era un púber a ratos cometía mamadas imperdonables en el lenguaje, como por ejemplo, escribir "haiga" en lugar de "haya", cosas así. Acaso sigo haciendo chorradas sin darme cuenta, no sé (de todos modos jamás he presumido de escribir bien).

Bueno, como decía, hay cosas que damos por sentado.

Ponte, si le preguntara qué pesa más a nivel del mar: un kilogramo y medio de paja o un kilogramo y medio de plomo, ¿qué respondería usted? Yo por un rato pensé en responder que pesaban lo mismo, pero una respuesta así es inadmisible y errada. Complíquesela un poco añadiendo al problema un kilogramo y medio de verga (como en "percha labrada conveneintemente, a la cual se asegura el grátil de una vela" pero) y otro kilogramo y medio de paja mental.

Ahora una más sencilla: ¿Por qué un buceador no ve de color azul la luz roja proveniente de una lumbrera roja si al atravesar el agua la longitud de onda de un haz de luz roja cambia a la de la luz azul?

Y ahora, inesperadamente, la respuesta: pues porque a los conos de nuestras retinas no les incumbe ni la velocidad de la onda ni su longitud, sino su cociente. 

Sí, las rosas son rojas. Y yo tengo un conocido cincuentón que recién se entera que es daltónico dicromático. De la sensación del rojo apenas cuenta con lo que debe quedar archivado en su memoria instintiva; explicarle cómo es ese color es un ejercicio divertidamente fútil. Él me cuenta que aunque no lo lo ve al rojo, como que lo puede "sentir" ("sé que es un color fuerte, agresivo", me dice). Desde que me confesó su daltonismo siempre que lo veo se me viene a la memoria aquel cuento de H.P. Lovecraft intitulado "El color surgido del espacio". Y es que ese disparate de un color nuevo de otro mundo es bien bacán aunque en rigor sea imposible, imposible para nosostros humanos ver con nuestros conos un color que solamente lo conocerían los extraterrestres, por el simple hecho de que si por evolución hemos ido desarrollando sensibilidad justamente hacia ese pequeño espectro de radiación electromagnética es porque la mitad de la quanta que cae sobre nuestro planeta es luz. Si unos extraterrestres se han orientado por otro camino evolutivo muy probablemente captarían sensaciones que para nosotros han de ser inimaginables. Para mí es lo suficientemente inimaginable saber cómo se sentiría ser tan estúpido como... ese mozalbete de allá (y eso que, para estúpidos, yo mismo no me quedo tan atrás). Con todo me parece fascinante la cosa, me pregunto cómo sería el mundo si de pronto me crecieran células quantorreceptoras que me hicieran percibir un color más allá de arco iris.

De hecho, me gustaría poder (y haber podido) percibir quién sabe que tantas otras cosas.

Es que yo, como usted (y como tú [y como él]), no puedo aceptar las creencias y sensaciones de los demás. Pero la diferencia es que yo me pierdo por mis anormalidades (en un mundo en el que, vamos, nada es normal [dependiendo de cuánto abarques]). Yo, por más que he tratado, soy de veras estúpido para sentir un cerro de cosas que tanto a la gente vulgar como a la que no lo es tanto le es demasiado fácil. Me confunden a veces todas esas cosas de las que tanto hablan ustedes, malditos. Por ejemplo: lo de los traseros ceñidos de las mujeres. Eso no lo cazo. Yo no soy heterosexual. Y tampoco soy gay. Ni siquiera estoy dentro de esas siglas del arcoiris. No soy nada de eso, no sé de qué descarga electroquímica cerebral va eso, ni me importa...

Y ahora sí, como he llegado a este párrafo, y ya fuera de propósito (como el blog mismo), sólo quiero escribir para declarar que estos días han sido una auténtica putada, una desgracia ha sido la vida... Pero chuccha, que no es como si valiera la pena ahondar en eso, no (nótese el giro inesperado en el post): Lo único que voy a anunciar a continuación (y ya para acabar esto) es que por ahora me tengo que poner a hacer una tesis de grado; labor que me provoca una hueva indescriptible, tanto así que por poco soy capaz de pagarle a otro para que haga el trabajo (cosa que sería de veras impresentable, algo patético). También quiero ver si consigo algún camello o algo así... Ay, Zeus mío (suspiro).

Por lo pronto, y si usted llegó a leer hasta aquí, dispongo de una sugerencia bloguera du jour, una joya: el blog de Alf.

 

Marzo 10, 2009 | 2:00 am
Tagebuch, photos ▌por quark schiz

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Febrero 24, 2009 | 4:42 am
guadever, aceite de serpiente, Tagebuch, sarro y quesos, WTF!? ▌por quark schiz

Eso lo digo en serio. Pero no voy a hablar de esa situación ahora. Ejem.

Enigüey. Hace unos meses mi mamacita se consiguió un purificador de agua, de esos que le filtran las impurezas y de paso te la ozonifican. A mí no gustó la idea. El oxígeno atómico adicional del ozono me provocaba desconfianza (porque el oxígeno es tóxico, duh). «Es que no hay garantía de que el agua nos venga pura», me decía la ingenua. Que quién sabe que rarezas sépticas acontecen dentro de esas oscuras tuberías o qué químicos mismo le echarán al agua para potabilizarla; aquellas preocupaciones eran, por supuesto, bobas excusas para enmascarar la más pura novelería propia de una consumidora impulsiva. «Mamita, yo te quiero, y también sé que tú me amas mucho..., pero lamento decirte que eres una gaznápira imbécil», eso fue lo que no le contesté. No le diría nada semejante porque, aunque puedo ser brusco, soy incapaz de expresar sentimientos sin sentirme estúpido o hipócrita.

Le presenté mis dudas a uno de mis médicos de confianza. Me aseguró que el ozono tiene amplias y variadas aplicaciones terapeúticas. Por ejemplo, que si hacía de hacer buches con agua ozonificada un hábito mi aliento podría mejorar. También me dijo que mediante el consumo de agua con ozono hasta le puedes matar al Helicobacter pylori (un bicho durísimo) y que la ingesta de peróxido de hidrógeno en dilución es un buen remedio para cuando pesques un estafilococo áureo. Hmm. 

Así que estuve bebiendo agua ozonificada, me dispuse a hacerlo por unos días. El color de mis heces cambió, pero yo seguí sin sentirme realizado.  

Ah, el agua. El agua es extraña. Más extraña que la enigmática mente de Ray Comfort. Ejemplo: el fenómeno del agua sobrecalentada (ver). Alguna vez creo que había leído algo sobre el tema en Snopes. Lo constaté cuando cursaba mis estudios de alquimia en los laboratorios de una maloka en el Oriente ecuatoriano. Al ver que el agua destilada nos explotaba en las matraces erlenmeyer me intuía que los núcleos de ebullición no estaban funcionando. «Es que el agua no está ebulliendo, está pedorreando», le advertí a mi profe. La solución fue usar pedacitos de cerámica en lugar de trozos de vidrio.

Pero la primera vez que vi el truco del agua subenfriada, ahí sí me quedé loco. La metaestabilidad de mi universo color de rosa, en el que creía estar a salvo, fue rasgada al atestiguar semejante fenómeno. Que el agua pueda congelarse así de tramposamente me causaba disonancia cognitiva. Fue como si de pronto sintiera que había cosas que la ciencia no podía explicar (Luego me enteré que en realidad se trataba de un fenómeno físico bien conocido.).

Lo más curioso es que la temperatura de los líquidos subenfriados se eleva una vez que se solidifican. A 0ºC en el caso del agua. También es sabido que durante el proceso el calor latente del material se puede escapar emitiendo lucecitas. Y que la estructura cristalina que se obtiene al irse produciendo la nucleación del líquido es diferente a la del material solidificado en forma normal. Sorprendentes a su vez son las aplicaciones tecnológicas que tiene el subenfriamiento de materiales, como en la metalurgia para crear materiales metálicos con ciertas propiedades; pero en el caso del subenfriamiento del agua, específicamente del agua, es de no creer cómo puedes aprovechar aquello (pero tampoco voy a hablar de eso, je).

En cuanto al agua ozonificada súper purificada de mi casa, ya ni la entusiasta la usa. Es que pasa que el ozono no es una molécula muy inteligente, no discrimina entre el helicobacer pylori y las demás bacterias benéficas del intestino, por cuanto de chiste en chiste esa agua te podría estar mermando seriamente la flora intestinal, dejándote estreñido. Al menos así lo creyó ella cuando cayó en desgracia. Yo le agarré cierto recelo a esa agua porque temí que me pudiera hiperventilar la cabeza, estupidizándome. Lo que sí pude comprobar de manera fehaciente es que, en efecto, te sirve para eliminar malos olores. De hecho, mi próxima monografía simplista se intitulará: "Estudio comparativo entre el olor del sarro dental antes y después de hacer buches con agua ozonificada". Ja!!! Pwn3d LULZ1111111111111   

Diciembre 17, 2008 | 11:59 pm
guadever, Tagebuch, mI blogo, fotones con neuronas ▌por quark schiz

(En este post en particular no encontrará textos justificados ni tampoco enlaces, ¡horror de horrores!)

¡Hola a todos! ¡Conque mi apodo es quark schiz y algún día de cáncer he de morir!

Resulta que el presente es mi post número cientotres, ¡cientotres! Eso signfica que tengo que publicar algo especial como una forma de conmemorar mis arranques de posteo.

Así pues, se me ha ocurrido la originalísima idea de exponer tres cosas que se supone que no sabes sobre mí (y que de todos modos no te interesan).

Tres cosas que se supone que no sabes sobre mí (y que de todos modos no te interesan)

Nambah wan: Fui elegido niño abanderado en la primaria, cosa que no significó nada para mí; primero porque estaba en una escuelita recién estrenada y sin ninguna trayectoria, por tanto una huevada; y segundo porque para el inane galardón había competido con apenas tres personitas en sexto grado, todas niñas para colmo.

Nambah tu: He salido en televisión en tres ocasiones. La primera vez, a la edad de tres años, fue porque me escogieron como poster child de la ternura para un mensaje navideño que pasaron por Telesistema, canal 5. Las otras dos veces fueron cuando salí en el Show de Yuli por Teleamazonas. Recuerdo el set de ese programa, modesto en espacio (en pantalla chica se lo veía más grande), con esa pista (blanca y con figuras de colores) y esos paneles y el solcito aquel... Y me acuerdo de que esa Yuli era una mocosa berrinchuda.

Nambah tri: La verdad, no lloré por la muerte de ese gato, el Caruso no fue el gato más bacán que tuve. Las escapadas de los gatos eventualmente los ponen en riesgo de esos accidentes, y si no lo atropellaba un carro lo medio mataban los zarpazos de alguna minina en celo. Yo estaba tarareando esa canción de Tindersticks (la única que vale la pena de ese disco) la otra vez porque la había recordado de un episodio de la primera temporada Los Sopranos, aquel en el que el Tío Junior manda a unos negros sicarios a que le maten a un Tony enfermo, fracasando de manera estúpidamente miserable... Niggers, huevón. 


Octubre 21, 2008 | 2:42 am
heces de neutrino, Tagebuch ▌por quark schiz

Me joden mucho esas malditas. Las odio, las odio, cómo las odio... Me inquietan tanto que me da por destruirlas, acabar con ellas... aunque me duela. Las rasguño, les pongo ají, pasta de dientes, sal, you name it..., pero eso lo que hace es aumentar el dolor nomás (y probablemente que su permanencia se alargue), y aun así lo sigo haciendo, es algo casi patético. Una vez, una vez hasta llegué a echarle a una bien grande unas cuantas gotas merthiolate (¡auuch!), corriendo el riesgo de intoxicarme con el mercurio que ha contenido esa huevada (y ahora me entero que la intoxicación por merthiolate justamente las provoca)... Pero es que me emputan y siento que les tengo que hacer algo, ¡porque son una putada! Sospecho que mi herencia genética debe tener que ver también, o a lo mejor sea alguna deficinecia vitamínica, la riboflavina me parece que puede ser, no sé, no sé...

emoticon

¡Aftas! Así se han sabido (sic) llamar esas malditas úlceras tan estúpidamente dolorosas.

 

 

Octubre 15, 2008 | 8:48 pm
guadever, Tagebuch, I, quote ▌por quark schiz

Cumpleaños. Mañana. Ni me acordaba.

Y de mañana en trescientos sesenta y cinco días, supongo..., otro cumpleaños. De ese próximo aniversario sí me quiero acordar.

Voy a escribirle un correo electrónico a ese futuro yo. 

No sé muy bien qué decirme. Estoy pensando en algo medio motiveishional..., qué se yo, un ultimátum o una apuesta conmigo mismo, no sé. Pero muchas ilusiones no puedo hacerme, sé lo suficiente sobre  cómo soy yo y mis espasmos volitivos como para esperar picos duraderos en mis curvas de entusiasmo. Así que cuando llegue el día no puedo sino esperar a que muchas cosas sigan siendo... similares... 

Porque soy down to earth about it fue que escogí aquella cita para el inicio de la carta.  

Eso, si hasta que llegue aquel día esta página web sigue existiendo y a mí no me agarra, digamos, un ataque de muerte repentina o algo así.

  

"En veintiséis minutos se pueden hacer muchas cosas. Se pueden discutir las más graves cuestiones de moral y de política y hasta resolverlas. Veintiséis minutos bien empleados, valen mucho más que veintiséis años sin hacer nada. Unos cuantos segundos de Pascal o Newton son más preciosos que toda la existencia de esa multitud de imbéciles..."

- Michel Ardan, en Alrededor de la Luna (de Julio Verne)

 

 

Septiembre 23, 2008 | 12:34 am
guadever, Tagebuch, TuTubo, WTF!? ▌por quark schiz

A mí también me jode la bulla y la charla en las salas de cine. Los idiotas que no saben apagar su celular o aquellos que no pueden dejar sus comentarios estúpidos para sus adentros.

Me es particularmente avergonzante cierta manifestación de cojudez que es poco evitable aunque uno tome asiento en sitios apartados de los focos de muchedumbre. Pasa cuando en una película hay una de esas escenas de sobresaltos súbitos, "boo scares" se les llama, que usualmente se dan en las películas de terror; bueno, la parte que más me caga es la del impertinente ataque de risa nerviosa que sucede después de pegado el sustazo. Esas risitas cojudas de tontolines a su vez da lugar a una serie de comentarios medio awkward por espacio de algunos segundos... Es patético. Semejante majadería además de sacarme de la hipnosis casi que me saca de quicios.

Bueno, la otra vez fui al cine a ver algo. La sala estuvo casi llena de gente y como se trataba de una película de suspenso ya sabía lo que me esperaba. Pero para variar, no ocurrió nada emputante: no hubo incordios ni celulófonos en constante bulla ni risitas de colegialas trasquiladas. Y eso que era una película que contaba con sobresaltos, gritos y demás. Me sorprendió la compostura que mostró el público, oigan, tanto que mi atención se desvió de la película en proyección y hasta me perdí ciertas partes. Es más, creo que de haber ocurrido un bullicio normal me hubiera distraido menos porque me hubiera esforzado en no comerme cocodrilos. Qué cosas, no sé si fue porque la gente finalmente se está volviendo menos cojuda en los cines o porque la película que estaban pasando era una mierda. O tal vez la anomalía se debió a mí, pues como ya mismito saco mi diploma en reflexividad observativa con enfoque en causatividad, estoy que colapso la realidad.

Now, with the LOL TIMES...