Agosto 22, 2008 | 9:56 pm
heces de neutrino, Selfosophy ▌por quark schiz

Soy de esos con tendencia a lo prosaico; soy materialista…

También soy de los que gustan de la harina de cebada tostada mezclada con leche, azúcar y cacao en polvo. Buena para barrer los intestinos.

Ejem…

Si a fulano le parece que los mendigos y los pordioseros están como están porque son unos vagos buenos para nada, o sea porque son unos malos y por ende merecido sea su estado, estaría de acuerdo en que fulano es un cretino; pero creo que es igualmente reduccionista e ingenuo por parte del otro sultano el atribuir una injusticia a las desgracias y desigualdades en la sociedad. El segundo no sólo que cae en la misma trampa del primero, sino que en casos extremos estaría impulsado a realizar acciones aun más estúpidas y pisoteadoras. Esa maldita alteridad, eso de siempre querer explicar la vida de unos en cuanto a su relación con otros conlleva a una de las comederas de caca más perdedoras: la de la justicia perfecta.

La compasión expresada agresivamente puede ser más nociva que la compasión apática, en especial cuando proviene de solapados egos diarreicos, pues asimismo creo que peor que un rebelde sin causa es alguien que pretende serlo apelando a causas nobles (dizque) pero carentes de conformidad con la experiencia interna. Más respetable para mí es un cínico que uno de esos hipócritas.

Los rescatadores (o los controladores según Don Endivio), estereotipadamente entendidos (aquí se describe a un espécimen de aquellos que representa un caso estúpidamente extremo), son  una de las lacras que más cagan al mundo.

Agosto 17, 2008 | 2:51 am
Selfosophy, día del metapost ▌por quark schiz

Carajo, se supone que el día de hoy toca publicar uno de esos posts dedicados a otro blog, eso según el concierto que he establecido para ésta mi bitácora. Ah, pero no va a haber tal: me da pereza y pasa que tengo cosas más importantes que hacer…

A ver. Como soy un maldito postergador crónico tengo que dejar establecido, preferiblemente por escrito, el cumplimiento de mis tareas, cualesquiera que sean; de no hacerlo así difícilmente hago las cosas, ya que entre que pelotudeo primero y trabajo después, no trabajo hasta que la urgencia o el sentido del deber alcancen un punto que pueda vencer la presión vaguística, por cuanto tengo que ponerme metas, trazarme reglas. El problema es que adolezco de tendencias perfeccionistas medio mórbidas. Cuando rompo las reglas del juego pierdo motivación y voluntad, a veces por un considerable tiempo, otras en cambio me da por mandar todo a la mierda (ponte, al hacer crucigramas no puedo consultar con un diccionario de sinónimos… porque es como que trampa). ¿Qué hago entonces?

No me gusta romper las reglas, creo que eso es barato; las reglas son necesarias, soy afín a  las reglas, me gusta poner reglas. No hay por qué romperlas, lo que hay que hacer es cambiarlas. Así que como son mis reglas y este es mi blog y hago con él lo que yo quiera, se me ocurre que si pongo en una entrada de ese mismo día (o hasta con tres días de anticipación respecto a la ocurrencia de la excepción) una foto desvencijada de unas gaviotas en la que aparezca también una estrellita lila…: ¡Flim flam, todo se posterga para la próxima semana! Oh, y además se me ocurre, como para hacerlo más interesante, que sólo pueda usar ese recurso hasta un par de veces nomás (o sea que la presente sería la primera)…, a menos que… a menos que para otra eventual postergación publique un dibujo de una obra de arte mía ¡hecha con crayones!, sí. Eso en cambio valdría por una sola vez y nada más; si vuelve a suceder que no cumplo con las fechas de presentación… ¡Ajá!: foto mía en pose enigmática. Ya si luego de agotarse todos esos comodines pasa una nueva reincidencia de incumplimiento, o cuando no se hagan los respectivos rituales de excusamiento, ahí sí, el blog inevitablemente hará explosión… A menos que…

 ¡Flim, flam flum!

(Hago este tipo de cosas todo el tiempo. Es la única forma en la que puedo medio disciplinarme.) 

Julio 18, 2008 | 1:58 pm
heces de neutrino, Selfosophy, TuTubo ▌por quark schiz
 
 
 
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Se me había ocurrido alguna vez que si decidía suicidarme, o más claro, en caso de que pudiese saber con exactitud el tiempo de vida que me quedaba, justito antes del fin, cuando mi corazoncito amargón sienta la futilidad del futuro, me obligaría a hacer una animalada espectacular (pues qué creen, la vanguardia es así).  

Es como que…, bueno, como si plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro o hacer un blog no fuese lo suficientemente trascendente en la vida (o como hubiese que compensar un fracaso en alguna de esas consignas), me propondría a modo de cierre una acción política radical, a la Lee Harvey Oswald de ser posible.

Lo de plantar un árbol, una suerte de redención para con la naturaleza, bien está; en cuanto a engendrar a un mocoso, ni verga, yo me contentaría con donar esperma y punto; sobre escribir un libro, un libro electrónico yo, porque no querría agravar más la tala de arbolitos, además tener un blog es de lo más chic en la actualidad. Por último, quizás añadiría a la lista una que diga: “Eliminar a un malvado de la faz de la Tierra”, o algo así, como para colaborar más constructivamente en la extinción de la sobrevaluada humanidad (ver más detalles aquí)

Pues puede que sí, el asesinar a algún bastardo, en estos tiempos en los que de por sí ya hay demasiada gente en el mundo, es una experiencia que contemplo seriamente llevarla a cabo, ya que a mi juicio también hay mucha gente que está bien pero bien de más; aparte de que cuando vea cercano el día en que no tenga por qué rendirle cuentas ya a nadie aprovecharía para coronar el entretanto que sería mi vidita para dejar el mundo como un sitio menos desagradable, aunque sea en un porcentaje nimio.
 
Qué sé yo, pero ahora que lo pienso, el actito no tiene que necesariamente marinarse cuando sepa que me toca a mí o cuando llegue a decidir que mi vida no va más, puesto que, ponte, si sigo la vía de degeneración pronosticada por uno de mis psicólogos capaz que sí termine volviéndome un fucking nihilista de mierda pobre en conciencia y responsabilidad; pero lo mismo podría pasarme de hallarme en los días del fin del mundo.
 
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Antes del fin, del fin de a de veras, para alguien con absoluta conciencia de lo que eso significaría, puede que ni siquiera quepa razón alguna para preservar nada mínimamente noble después de la propia muerte, pues de cualquier modo todos habrían de morir a corto plazo, por cuanto cualquier legado sería absolutamente fútil. Algo tenaz, por ejemplo, como lo narrado tan vívidamente por el ateniense Tucídides acerca de los días en que una plaga puso indistinta sentencia de muerte sobre todos en Atenas. Contaba aquel historiador que los habitantes se entregaron a placeres inmediatos y vilezas antes impensables, pues dándose cuenta los atenienses de la indiferencia que la peste asesina tenía al matar y de la certidumbre de su propio fin, ni el temor a los dioses ni el peso de las leyes reprimieron su desenfreno.

Por eso es que si el mundo realmente se acabara pronto, lo que quisiera es tener absoluta certeza del tiempo restante, el que ojalá fuese lo suficientemente extenso como para tener chance a mandar todo a la mierda y entregarme a los mayores actos de demencia posibles.
 
Qué liberador sería, interesante en particular para blandengues postergadores como yo, un apocalipsis inminente, lo de sentir la vida como si realmente se acabara el mundo, pero como si en serio se acabara, y no como un dato meramente refranezco además de poco práctico que les gusta repetir a los paletos tirados a Deepak Chopra.

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Pues bien, al parecer se avecinaría una oportunidad. Como posiblemente han de saber, compañeritos, se han levantado voces de alarma por las travesuras de los científicos del CERN. Dedicados a la observación de protones en colisión, los científicos esos pretenden, entre otras cosas, hallar la enigmática partícula de Dios. Pero los heraldos del apocalipsis aseguran que si los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) salen mal, el mundo y hasta ¡todo el universo! podrían ser aniquilados. Hablan de que el LHC podría provocar el surgimiento de agujeros negros capaces de atraparnos y volvernos uno con Su Fideeza (es en serio, el proceso de ser tragado por un agujero negro se llama espaguetización); que una mala colisión de protones nos podría llevar por un escusado cuántico hacia la nada, o que hasta podría salir de ahí una suerte de monstruo hecho de quarks aglomerados que lo absorbería todo hasta dejar el planeta como una gran pasta de materia extraña; además de ni sé qué otras cosas horribles más.
 
Aunque a las malas lenguas se la puede ciertamente desestimar por su sensacionalismo, de darse un verdadero desastre, de cagarse el experimento, por más altamente improbable que fuere, la pregunta sería cuánto tiempo nos quedaría. Bien, unos afirman (chucha madre, ya da vagancia seguir poniendo enlaces, qué cojudez enigüey) que la catástrofe nos terminaría en una billonésima de segundo, otros dicen que pasaría en un santiamén, otros que todo llevaría apenas minutos, o tal vez hasta días, años, décadas, o miles de años…
 
 

 
 

 
     
Yo preferiría un apocalipsis de zombies, la verdad.
 
Mayo 17, 2008 | 10:05 pm
Selfosophy, mI blogo, photos, al queso, WTF!?, día del metapost ▌por quark schiz

Mi blog es una de mis intentonas de vengar la por el momento no tan insoportable levedad queso cuántica mía (tal vez no muy diferente de la tuya).

Bueno, no tiene que ser del todo malo. Alguna vez el señor Carl Sagan dijo que tomar una postura frente el tamaño del universo servía para darle a uno carácter. 

Veamos. Para hacernos una idea, de toda la energía electromagnética propagada por el Sol, la Tierra intercepta lo equivalente a más o menos el porcentaje de la población mundial que Eric "Sturmgeist89" deseleccionó en una masacre escolar, dividido para tres. Y eso sin tomar en cuenta la radiación que no llega la superficie terrestre y que es absorbida por la atmósfera.

Y aun si consideramos ejemplos similares, como que no es suficiente. No basta con relativizar ni reflexionar sobre la levedad por contraste para que te valgan huevo las cosas. No que ser un valeverguista sea del todo una virtud en primer lugar.

En lo que a sufrir o valer verga se refiere, no me importa si otros están mucho peor, no me importa si, por ejemplo, ese negrito flacuchento de Somalia tiene que hurgar en el recto de un rumiante para buscar algo que comer mientras yo soy un chico que por el momento vive en una casa con un refrigerador más o menos decente dentro del que casi siempre se puede encontrar una tajada de queso fresco. Que uno sea privilegiado por contraste no es argumento para invalidar la experiencia interna ni para desestimar las mejores expectativas de la vida que uno podría tener en un entorno con otros condicionantes. Así que no, chuccha, no me voy a avergonzar por lamentar la metilación cagada de mi ADN ni tampoco por sufrir cuando se me muera alguien a quien yo llegue a querer mucho (si llega a haber alguien así). Ah, y si un ababol petulante tirado a conciliador me acusa de ser egoísta y trata de invalidar lo que yo sienta apelando a huevadas como la situación de los niñitos marginados de Ruanda que ni siquiera tienen qué comer, pues de mi parte recibirá una respuesta mucho menos que amigable.

Ah, y ciertamente hoy, que es 17, tenía que escribir un post dedicado a otro blog escogido no tan al azar por mí; eso según lo dicho en el reglamento interno de este blog aprobado por la Mesa de Establecimiento de Estándares Interneteros de mi Asamblea Personal Constituyente Con Comillas La Palabra Asamblea Y Sí Chuccha Sé Que Es Una Metáfora Estúpida (ei kei ei: APCCCLPAYSCSQEUME) y anunciado en mi post dedicado a la vez que de pura gula comí pechugas de pollo en Sandry’s. No obstante también está establecido en el mismo reglamento que me puedo permitir anunciar un hiatus bloguero en cualquier día, un día como hoy si yo quiero. El día de hoy quiero.

Y a propósito, hay una poca de reglas habidas y por haber establecidas en este blog, entre las cuales, aunque no las tengo por qué contar, por ejemplo está la que dice que en cada post de cierre, como lo es éste, tiene que haber una foto medio artsy fartsy de una mis extremidades inferiores. Elé:

 

Érase una vez un queso tan pequeño, pero tan pequeño, que acabó por dejar de ser queso.

Mayo 16, 2008 | 1:58 am
guadever, Selfosophy, al queso ▌por quark schiz

No es que al querer darle al hatha yoga entrando con una condición de galleta tiesa uno tenga que plantearse la poco práctica aspiración de poder lograr de una mariluna una pose pretzel como para llegar a desencantarse, ya que, al contrario de lo que uno pensaría, el yoga para los legos nunca es una actividad relajante, todo lo contrario: estresa. Pero lo que más influyó a que oficialmente pierda mi interés en esa actividad fue mi caracter inconstante y los esquizofrénicos horarios que me enroscan. Sumado a las pobres ganancias en términos de menos acumulación de estrés en mi persona además de los reiterados intentos de constancia, también me aburrió tener que escuchar la letania New Age que entusiasma tanto a la gente pelotuda que uno se encuentra por ahí. Más bien estoy viendo si le doy a la bicicleta o si hago de la natación mi nuevo pasatiempo, no sé.

Por lo pronto voy a terminar de escribir este post para luego irme a dormir, que ya va siendo hora de descansar y si me demoro más me van a quedar menos de cuatro horas de sueño.

Ah, y… ¿a ti qué chugchas te importa?  

 

Marzo 26, 2008 | 3:13 am
phuckin' skep, Selfosophy ▌por quark schiz

Últimamente mis nada toscas manos me tienen intrigado. Me refiero a mis dedos. Su longitud. Hasta el momento no estoy seguro de si mi dedo índice es más largo que mi dedo anular.

A primera vista parecería que sí lo es, pero al tratar de medirlos me confundo. Es que no entiendo bien cómo mismo hay que hacer esto de medirse los dedos. Apenas un milímetro de diferencia es necesario para alterar el radio dactilar (cociente entre la longitud del dedo índice y del dedo anular).

¿Significa algo eso? De acuerdo a los estudieishons sí podría, pues según estos el largo de tus dedos señalaría los niveles de testosterona a los que fuiste sometido en tu etapa de feto. De pronto yo sería más inclinado a la mariconería que el promedio; o capaz que sólo tengo un lado fenemino más pronunciado y por eso es que soy más "científico" y por ende menos inclinado a las ciencias sociales. O tal vez lo tengo todo al revés, porque unos reportes dicen que es el anular el que debe ser más largo en los hombres, otros dicen que es el índice. No sé, no sé; de todos modos, como en todas estas cuestiones en las que una correspondencia plantea tendencias, no hay certezas terminantes, nomás curiosidades. O bullshit.

Marzo 17, 2008 | 11:59 pm
guadever, Selfosophy, photos, TuTubo, WTF!?, día del metapost ▌por quark schiz
 
La calentura me hace gemir mientras intento pegarme un sueño. Me desvelo y no lo disfruto. Empero el aceleramiento de mi metabolismo tiene su recompensa (no sé si es con ese o con zeta). Al amanecer mi panza luce menos hinchada y los rollitos de grasa parecen mucho menos dramáticos. Me peso en la balanza analógica de mi media hermana y veo que tengo 59,5 kg, un par de kilos menos que anteayer (que pronto recuperaré). No tengo absoluta constancia de aquella cifra. Asumo que cualquier error de paralaje es despreciable y que mi aproximación a la verdad es asintótica. Llevo medias, boxers y una camiseta interior (manchada de limonada) puestos, pero el peso añadido por mi falta de desnudez también es despreciable. Ah, cierto, y de niño alguna vez quise ser albañil.
 
 
 
 
Oh, como quisiera que mi puto falocentrismo casi intelectualoide rindiera más frutos. Desearía más cuadros por segundo también.
 
Y a decir verdad…
 
 
 
Yeah!
 
♪Samurai♪
♪Samurai♪
♫Samurai ia ia íaaaah♪
 

 
Marzo 15, 2008 | 6:06 pm
guadever, Selfosophy, blogos & uebs ▌por quark schiz

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Marzo 14, 2008 | 9:54 pm
phuckin' skep, Selfosophy ▌por quark schiz

 

Que una vez… Una vez decidí que tenía que acudir donde un urólogo. Así que fui. Y el asunto resultó peor de lo que esperaba. Tampoco fue una cosa que digamos "qué bruto que horror, preferiría padecer los carbúnculos del judío sucio de Karl Marx que esto", pero sí diría que fue un acontecimiento desagradable, y extraño (como que). Tuve la mala leche de escoger a un pésimo galeno.

No fue tanto que el tipejo aquel haya resultado ser un maldito fósil con mandil blanco, de esos cuya vetustez impresiona a veces los incautos equivocadísimamente como señal de preparación e intelectualidad, ya que el viejo de mierda resultó ser un ignorante hasta en su propia área de experiencia, sino que para colmo se reveló como un curuchupa (aka fundie fuck) de lo peor que juzgó oportuno darme una cátedra de creencia después de quitarse los guantes. Se sabía casi todos los clichés del Señor, hágase conforme a la flatulencia cerebral, uno tras otro, y entre algunos:…

 

"Es que si no existiera Dios, ¡entonces no tendríamos que rendirle cuentas a nadie!"

"¡Si ni siquiera sabemos lo que pasó hace 2000 años! ¡Cómo vamos a tener idea de lo que pasó hace 60 millones!"

"… por eso se le llama teoría de la evolución, porque apenas es una teoría."

"La prueba de lo que digo es un libro que no se contradice ¡ni una sola vez!…" 

"Si lo que yo ahora le hablo no viene desde mi ser, sino de lo que me envía el (apuntando al techo, levantando la cabeza y haciendo un rictus facial, como si tuviera un limón en la boca)…"

"Usted se va a acordar de estas palabras cuando llegue el momento…" 

"Puede masturbarse cuantas veces quiera, es normalísimo y no hay ningún problema con eso." 

 

La cosa es que luego me sentí sucio, manoseado. Cuando alguien te sale con ese tipo de monsergas no te puede caber la duda de que estás ante alguien cuya mente se encuentra en el quinto piso de la casa de la gran verga. Está científicamente demostrado que con alelados así no hay argumento ni razón que valga. No se puede confiar en gente así. Yo al menos, dada mi ya de por sí embarazosa situación, opté por suspirar para mis adentros y alejarme de allí en cuanto pude con apesadumbramiento.

Y todavía me acuerdo de ese encuentro. En alguna parte de mi ser sigo creyendo que me lo merecía. Por güeón.