Hoy día sí me voy a acostar algo más temprano
Carajo, se supone que el día de hoy toca publicar uno de esos posts dedicados a otro blog, eso según el concierto que he establecido para ésta mi bitácora. Ah, pero no va a haber tal: me da pereza y pasa que tengo cosas más importantes que hacer…
A ver. Como soy un maldito postergador crónico tengo que dejar establecido, preferiblemente por escrito, el cumplimiento de mis tareas, cualesquiera que sean; de no hacerlo así difícilmente hago las cosas, ya que entre que pelotudeo primero y trabajo después, no trabajo hasta que la urgencia o el sentido del deber alcancen un punto que pueda vencer la presión vaguística, por cuanto tengo que ponerme metas, trazarme reglas. El problema es que adolezco de tendencias perfeccionistas medio mórbidas. Cuando rompo las reglas del juego pierdo motivación y voluntad, a veces por un considerable tiempo, otras en cambio me da por mandar todo a la mierda (ponte, al hacer crucigramas no puedo consultar con un diccionario de sinónimos… porque es como que trampa). ¿Qué hago entonces?
No me gusta romper las reglas, creo que eso es barato; las reglas son necesarias, soy afín a las reglas, me gusta poner reglas. No hay por qué romperlas, lo que hay que hacer es cambiarlas. Así que como son mis reglas y este es mi blog y hago con él lo que yo quiera, se me ocurre que si pongo en una entrada de ese mismo día (o hasta con tres días de anticipación respecto a la ocurrencia de la excepción) una foto desvencijada de unas gaviotas en la que aparezca también una estrellita lila…: ¡Flim flam, todo se posterga para la próxima semana! Oh, y además se me ocurre, como para hacerlo más interesante, que sólo pueda usar ese recurso hasta un par de veces nomás (o sea que la presente sería la primera)…, a menos que… a menos que para otra eventual postergación publique un dibujo de una obra de arte mía ¡hecha con crayones!, sí. Eso en cambio valdría por una sola vez y nada más; si vuelve a suceder que no cumplo con las fechas de presentación… ¡Ajá!: foto mía en pose enigmática. Ya si luego de agotarse todos esos comodines pasa una nueva reincidencia de incumplimiento, o cuando no se hagan los respectivos rituales de excusamiento, ahí sí, el blog inevitablemente hará explosión… A menos que…
¡Flim, flam flum!
(Hago este tipo de cosas todo el tiempo. Es la única forma en la que puedo medio disciplinarme.)
Mi blog es una de mis intentonas de vengar la por el momento no tan insoportable levedad queso cuántica mía (tal vez no muy diferente de la tuya). 

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