Agosto 17, 2008 | 2:51 am
Selfosophy, día del metapost ▌por quark schiz

Carajo, se supone que el día de hoy toca publicar uno de esos posts dedicados a otro blog, eso según el concierto que he establecido para ésta mi bitácora. Ah, pero no va a haber tal: me da pereza y pasa que tengo cosas más importantes que hacer…

A ver. Como soy un maldito postergador crónico tengo que dejar establecido, preferiblemente por escrito, el cumplimiento de mis tareas, cualesquiera que sean; de no hacerlo así difícilmente hago las cosas, ya que entre que pelotudeo primero y trabajo después, no trabajo hasta que la urgencia o el sentido del deber alcancen un punto que pueda vencer la presión vaguística, por cuanto tengo que ponerme metas, trazarme reglas. El problema es que adolezco de tendencias perfeccionistas medio mórbidas. Cuando rompo las reglas del juego pierdo motivación y voluntad, a veces por un considerable tiempo, otras en cambio me da por mandar todo a la mierda (ponte, al hacer crucigramas no puedo consultar con un diccionario de sinónimos… porque es como que trampa). ¿Qué hago entonces?

No me gusta romper las reglas, creo que eso es barato; las reglas son necesarias, soy afín a  las reglas, me gusta poner reglas. No hay por qué romperlas, lo que hay que hacer es cambiarlas. Así que como son mis reglas y este es mi blog y hago con él lo que yo quiera, se me ocurre que si pongo en una entrada de ese mismo día (o hasta con tres días de anticipación respecto a la ocurrencia de la excepción) una foto desvencijada de unas gaviotas en la que aparezca también una estrellita lila…: ¡Flim flam, todo se posterga para la próxima semana! Oh, y además se me ocurre, como para hacerlo más interesante, que sólo pueda usar ese recurso hasta un par de veces nomás (o sea que la presente sería la primera)…, a menos que… a menos que para otra eventual postergación publique un dibujo de una obra de arte mía ¡hecha con crayones!, sí. Eso en cambio valdría por una sola vez y nada más; si vuelve a suceder que no cumplo con las fechas de presentación… ¡Ajá!: foto mía en pose enigmática. Ya si luego de agotarse todos esos comodines pasa una nueva reincidencia de incumplimiento, o cuando no se hagan los respectivos rituales de excusamiento, ahí sí, el blog inevitablemente hará explosión… A menos que…

 ¡Flim, flam flum!

(Hago este tipo de cosas todo el tiempo. Es la única forma en la que puedo medio disciplinarme.) 

Mayo 17, 2008 | 10:05 pm
Selfosophy, mI blogo, photos, al queso, WTF!?, día del metapost ▌por quark schiz

Mi blog es una de mis intentonas de vengar la por el momento no tan insoportable levedad queso cuántica mía (tal vez no muy diferente de la tuya).

Bueno, no tiene que ser del todo malo. Alguna vez el señor Carl Sagan dijo que tomar una postura frente el tamaño del universo servía para darle a uno carácter. 

Veamos. Para hacernos una idea, de toda la energía electromagnética propagada por el Sol, la Tierra intercepta lo equivalente a más o menos el porcentaje de la población mundial que Eric "Sturmgeist89" deseleccionó en una masacre escolar, dividido para tres. Y eso sin tomar en cuenta la radiación que no llega la superficie terrestre y que es absorbida por la atmósfera.

Y aun si consideramos ejemplos similares, como que no es suficiente. No basta con relativizar ni reflexionar sobre la levedad por contraste para que te valgan huevo las cosas. No que ser un valeverguista sea del todo una virtud en primer lugar.

En lo que a sufrir o valer verga se refiere, no me importa si otros están mucho peor, no me importa si, por ejemplo, ese negrito flacuchento de Somalia tiene que hurgar en el recto de un rumiante para buscar algo que comer mientras yo soy un chico que por el momento vive en una casa con un refrigerador más o menos decente dentro del que casi siempre se puede encontrar una tajada de queso fresco. Que uno sea privilegiado por contraste no es argumento para invalidar la experiencia interna ni para desestimar las mejores expectativas de la vida que uno podría tener en un entorno con otros condicionantes. Así que no, chuccha, no me voy a avergonzar por lamentar la metilación cagada de mi ADN ni tampoco por sufrir cuando se me muera alguien a quien yo llegue a querer mucho (si llega a haber alguien así). Ah, y si un ababol petulante tirado a conciliador me acusa de ser egoísta y trata de invalidar lo que yo sienta apelando a huevadas como la situación de los niñitos marginados de Ruanda que ni siquiera tienen qué comer, pues de mi parte recibirá una respuesta mucho menos que amigable.

Ah, y ciertamente hoy, que es 17, tenía que escribir un post dedicado a otro blog escogido no tan al azar por mí; eso según lo dicho en el reglamento interno de este blog aprobado por la Mesa de Establecimiento de Estándares Interneteros de mi Asamblea Personal Constituyente Con Comillas La Palabra Asamblea Y Sí Chuccha Sé Que Es Una Metáfora Estúpida (ei kei ei: APCCCLPAYSCSQEUME) y anunciado en mi post dedicado a la vez que de pura gula comí pechugas de pollo en Sandry’s. No obstante también está establecido en el mismo reglamento que me puedo permitir anunciar un hiatus bloguero en cualquier día, un día como hoy si yo quiero. El día de hoy quiero.

Y a propósito, hay una poca de reglas habidas y por haber establecidas en este blog, entre las cuales, aunque no las tengo por qué contar, por ejemplo está la que dice que en cada post de cierre, como lo es éste, tiene que haber una foto medio artsy fartsy de una mis extremidades inferiores. Elé:

 

Érase una vez un queso tan pequeño, pero tan pequeño, que acabó por dejar de ser queso.

Abril 17, 2008 | 10:33 pm
WTF!?, día del metapost ▌por quark schiz

Francisquito se cubrió la cara con ambas manos. Aun con los ojos entrecerrados y lacrimosos el reflejo del sol en las ventanas del departamento del vecino de enfrente le molestaba y hacía que su rostro adquiriera una contracción todavía más marcada que la provocada por el mero rictus de su llanto. Mientras se frotaba la cara el apogeo de su melancolía lo asaltó. Se le cruzó la ocurrencia seria de lanzarse desde la terraza y acabar de una vez con todo.

Es que ahora sí que era grave la cosa. Había tragedias que si bien antes lo habían desesperado hasta las lágrimas hoy le parecían una sarta de fruslerías del tipo que a todo el mundo le pasaba. Como cuando llegó de la escuela arrastrando los pies como un condenado el día que su profesora de primer grado había dibujado en su cuaderno de deberes su primer cero (es que la profe además de eso le había gritado y expuesto al resto de la clase la carilla de su cuaderno con las sumas y restas mal hechas); o un par de años atrás, cuando casi se resignó a vivir con la molestia de una espina de pescado atorada en la garganta por el resto de su vida a cambio de evitar la traqueotomía a la que le hubiera sometido un hombre de mandil blanco (el Sebitas, su hermano mayor, le había dicho que eso le iban a tener que hacer, pero apenas bastó que comiera un bolo de pan para que se le pase); o esos días del año pasado en que descubrió que esa vivaracha niña de su clase podía adivinarle lo que se le pasaba por la cabeza, pasando sustos por prevenir que la mocosa le cuente a otros sobre la vez en que su mamá había tratado de aplicarle una lavativa (un incidente por el que había hecho un escándalo de antología en casa de su tía) entre otras cuestiones íntimas (¿qué excusa se suponía que iba a usar para no volver más a la escuela y evitar las burlas del resto de niños que debían saber esos chismes?)…; etc. Pero esto sí que era serio, y sobretodo real. No sabía qué iba a hacer ni cómo iría a contarlo, ni tampoco quería, porque ahora sí tendrían que llevarlo donde un quirófano a que un doctor le parta por la mitad o le meta un tubo con corriente eléctrica por detrás, y tendría que hacerse antes de que sea tarde y la cosa se complique, porque si se complicaba y se hacía cáncer hasta capaz que tendrían que amputarle más cosas… Pero aparte del terror que le inspiraba pensar en todo eso estaba la vergüenza, claro, la maldita vergüenza…, pues capaz que resultaba ser más vergonzoso que lo ocurrido aquella otra vez en que cedió a la insólita necesidad de consultarle a su madre sobre cómo iba a hacer cuando sea grande y esté con una mujer para saber distinguir entre el huequito por el que ella orina y ese otro hueco que hay en la chuchina (pues era algo que se tenía que saberse a tiempo, o si no quién sabe qué papelón o metedura de…
 
- ¿Y qué dizque le pasa al omoto este? –preguntó el señor Delgado, mirando el rostro cabizbajo de su hijo, quien se encontraba en un sillón al otro extremo de la sala bebiendo de un vaso.
Doña Gloria suspiró.
- Que dice que no puede orinar bien, que a cada rato tiene que ir al baño, y que cada vez que intenta orinar le sale muy poco porque tiene bloqueado el conducto urinario… Es que dice que tiene hipertrófica la pústula, o la próstata creo.
- ¡Cómo así! Si a esa edad ni ha de tener una…
- No sé, no sé –dijo la señora algo molesta-. Es que como se pasa leyendo esos libros de medicina que hay por la casa para ver qué mismo tiene, se le mete en la cabeza cualquier pavada. Ya sabes cómo es.
- Ay Dios mío, qué pendejo que es.
- Así que le estoy dando unos vasos de diurético para que vaya nomás a orinar y no ande como alma en pena por arriba.
Francisquito ya había terminado de llorar y se sentía como un pendejo más sosegado. Siguió tomando su agua de manzanilla.    
- Oye, a propósito, ¿y tú no tenías que hacerte uno de esos exámenes, ya sabes? –preguntó Doña Gloria con severidad-. Verás que esos exámenes te dijo que necesitaba el abogado, que es que para…
- Carajo, no me fastidies.
 

alordesia.

323. f. Propensión morbososa en los niños de presionarse la vejiga para estar al tanto de sus necesidades de micción. 

| 10:18 pm
blogos & uebs, día del metapost ▌por quark schiz

A ver, cada 17 de cada mes se supone que voy a escribir sobre otros blogs. Es algo que podría hacerlo como una suerte de joda o parodia, o crítica lapidaria de blogs, ya saben. Pero eso ya se ha vuelto un negocio como que demasiado trillado, lamentablemente, y por otro lado no es precisamente lo mío. Por el momento (y por este día en particular) estoy viendo si hago algo más bien constructivo con respecto a lo que hacen otros, algo que sea más en serio y que me ponga en mayor riesgo de hacer un cojudo de mí mismo (aunque eso último, a estas alturas del partido y después de más de cuatro años hueveando en blogs…, o sea [y quiero decir, o sea]), o algo así. Así que al igual que la otra vez estoy viendo si puedo hacer algo mío a partir de lo que hace otro, pero siempre y cuando sea evidente una rutina formularia en el modus blogueris ajeno que yo vea que pueda ser usada a mi manera.

 

(Pues sí, carevergas, noten la inclusión de una imagen adjunta photoshopeada). 

Hierofante o Hiscariotte. Hiscariotte o Hierofante. Hierofante o no Hierofante. Ser Hiscariotte o no ser Hiscariotte. Hierofante Hiscariotte Farinango de Penigger. O Hiscariotte Hierofante Penniger Farinango de Hacéldama. O el lojanito cuentista (y cuentero). O guadever…

Bueno, y en cuanto a Alordesia, no sé… Creo que en principio es una buena idea. Un ornamento retórico con una infinitud de significados ad hoc que consta siempre como prólogo (aunque yo por psicología los pondría al final) de fabulaciones cortas, irónicas y tibias. Chévere.

Y no es que me fascinen los cuentos, pero sí me gusta leerlos. Escribirlos no. Me parece que la última vez que escribí un cuento fue porque me lo pidieron cuando estaba en el colegio. Me parece también que resultó un desastre hasta para ese entonces. Digamos que tampoco es lo mío, así que…

Marzo 17, 2008 | 11:59 pm
guadever, Selfosophy, photos, TuTubo, WTF!?, día del metapost ▌por quark schiz
 
La calentura me hace gemir mientras intento pegarme un sueño. Me desvelo y no lo disfruto. Empero el aceleramiento de mi metabolismo tiene su recompensa (no sé si es con ese o con zeta). Al amanecer mi panza luce menos hinchada y los rollitos de grasa parecen mucho menos dramáticos. Me peso en la balanza analógica de mi media hermana y veo que tengo 59,5 kg, un par de kilos menos que anteayer (que pronto recuperaré). No tengo absoluta constancia de aquella cifra. Asumo que cualquier error de paralaje es despreciable y que mi aproximación a la verdad es asintótica. Llevo medias, boxers y una camiseta interior (manchada de limonada) puestos, pero el peso añadido por mi falta de desnudez también es despreciable. Ah, cierto, y de niño alguna vez quise ser albañil.
 
 
 
 
Oh, como quisiera que mi puto falocentrismo casi intelectualoide rindiera más frutos. Desearía más cuadros por segundo también.
 
Y a decir verdad…
 
 
 
Yeah!
 
♪Samurai♪
♪Samurai♪
♫Samurai ia ia íaaaah♪
 

 
| 10:23 pm
blogos & uebs, al queso, día del metapost ▌por quark schiz

Mierda, se supone que hoy tengo que dedicarle un post a un blog elegido no tan al azar por mí.

 

Mari es una flaca feminista que casi siempre, pero no siempre, publica entradas sin pies ni cabeza, con párrafos difíciles y frases cifradas, poemas calcados de mejores autores, música extravagante, dibujitos, fotos randómicas y exhibicionistas de sí misma y de casi cualquier cosa, videos de You Tube, y normalmente un montón de bullshit incluído. Lo que me fascina es el magnetismo figuretti de esta mujer y las discusiones casi teológicas que se dan en las cajitas de comentarios, los cuales están por lo general llenos de pretenciosidad desperdiciada y lirismo inmerecido, en su mayoría de parte de pajeros amanerados a quienes no les debe funcionar bien la mano. Al saber crear sus propios clichés, y caer en ellos, Mari le otorga a su personaje bloguero una distinción en la que reconozco cierto piquete.

Así que nada más porque me da la puta gana voy a jugar a hacer lo mismo yo también. Así que en mi próximo post experimental, no hilarancia ni parodia intencionada, apenas una emulación que no sobrepase mi propia interpretación personal quién-sabe-qué-chucchas.

Este tipo de posts seguidos son una excepción a la regla que revelé en mi post dedicado a la vez que comí unas feas pechugas de pollo en Sandry’s. Y a propósito, ahora que lo medito bien, mentí al decir que fue como hace dos meses que comí de gula aquellas desagradables pechugas de pollo en Sandry’s. A decir verdad (y esto lo confieso con algo de pesar) ya son como nueve meses desde que ocurrió aquel incidente. Rectifico.