Octubre 30, 2009 | 12:08 am
Gente & blogs, IMDb, WTF!? ▌por quark schiz

A la memoria de Claudio Acuña, víctima de los azarosos caprichos inefables de la neuroelectroquímica del cerebro...

 

Bien, el comentario 333 de este blog, cuyo autor iba a ser premiado, fue enviado por un ente que por un momento ni siquiera se me antojó humano. He a continuación el recorte:

 

Pues vaya. Leí eso y de pronto me acordé de Claudio Acuña. La primera vez que había leído sobre lo que es un chatterbot fue de parte de este personaje, Claudio. Ese pobre Claudio.

¿Quién carajos es Claudio? Les cuento. Era un latoso ciberanuta argentino cincuentón conocido por promover su demencia conspiranoide en un sinnúmero de foros y tableros de discusión. Me lo encontré por primera vez en FACTNet, creo. Insistía en que él era la única persona verdadera de carne, huesos y cerebro en la Internet y que el resto eramos simples bots de charla, o sea chatterbots. Aunque estos programas simuladores existen realmente en la Internet, Claudio iba más lejos cuando afirmaba que solamente los bots que estarían administrando los canales IRC o moderando los foros eran los verdaderos protagonistas, pues se suponía que los demás usuarios no existían ni como chatbots autónomos porque los bots administradores contaban con una IA tan avanzada como para usar distintos alias para simular conversaciones virtuales "reales". Hasta llegó a crear una comunidad en Yahoo que según él era el único foro virtual verdadero de la Internet. Cuelgo abajito uno de los típicos mensajes que viciosamente posteaba, mirar:

 

¿Fascinante? Bueno, Claudio, en mi humilde opinión (digo humilde porque estoy muy lejos de ser de los chicos más guapos del universo, aunque eso no me inhabilite para decirle "gorda fea" a alguien que de hecho es una gorda fea), padecía de una patología esquizoide muy chingona que he de intitular desde ahora como "solipismo de a verga", en el caso suyo, agravado por caracterizarse dentro de la variante más paranoide conocida en la calle como el síndrome de "YO contra el mundo". Estos pruritos de ego le son frecuentemente achacados a cada teórico de la conspiración que anda pululando en la Internet, por eso de llevar desubicadamente sus jueguitos megalómanos propios de Fantasilandia a la realidad. Pero esta calaña de sujetos, ¿son acaso todos unos locos de mierda? No necesariamente, pues verás, lo de Claudio era hasta un un caso de manicomio, lo que nos lleva a asumirlo como alguien carente de pensamiento racional y de libre albedrío; no obstante, a fin de ser injustos (y, sobre todo, prácticos), habría que concordar en que debemos tratar de otra manera a las personas identificadas como "comunes y silvestres" cuando se vayan por las ramas, como por ejemplo, a los típicos blogueritos que, estando supuestamente en su cabales, exageran la influencia contestaria de sus panfletos virtuales de a gamba y deliran con ser el centro de persecusiones extravagantes. Las convenciones sociales exigen que a ellos en cambio se los califique de, bueno, "cojudos que se dan aires".

¿Y entonces qué pasó con Claudio? Pues si me refiero a él en pasado es porque sospecho que este hombre ya falleció. Probablemente cometió suicidó o lo venció una de sus enfermedades crónicas..., o quizás la CIA finalmente le dio de baja como experimento virtual; esto último se me ocurre porque, ahora que lo pienso, creo que capaz que era él el bot. Lo he vuelto a googlear y me encuentro con que el tipo este no cambió de disco en varios años. Repetía las mismas tontopolleces por aquí y por acullá, algunas de las cuales veo pertinente considerarlas ya como memes clásicos: ponte, además de esa cantinela sobre los bots de charla, afirmaba que en McDonalds te filman en los baños mientras defecas; o que ese psiquiatra Roberto Kertesz es un führer; o se mandaba unas increíblemente deprimentes anécdotas personales que hasta hablaban de su madre loca (y de que ella le quería echar de la casa por las huevadas que escribía en la Internet)... La plena, lo curiosamente trollesco de este Claudio estaba en la variedad de reacciones de confusión y comentarios que generaba en foros con usuarios y tópicos de naturaleza a veces bastante desemejante.

Vamos, que era un pobre hombre, un desgraciado, sí. Pero al menos contaba con aspiraciones egocéntricas con valor de entretención. Los desvaríos suyos, sus denuncias, experiencias, sus ocurrencias esquizotípicas, nunca me conquistaron el corazón, pero en cambio me dejaron con algo, ¿no? Con el recuerdo de un personaje friki, enigmático y único, a quien en circunstancias ordinarias jamás llegaría a conocer. También me queda la leve sensación de que debí haber estado patéticamente desocupado como para interesarme en un pendejo como él. Como sea, le reconozco por haber dejado una particular huella... virtual.

Pero bueno, volviendo a lo que decía sobre el ente que iba a ganar un premio especial (ahora cancelado) por dejar el comentario 333 en este blog, ¿qué, acaso creo que era aquel un bot de charla? Por supuesto que no. Tal vez los catchpas son posibles de burlar hoy en día y me supongo que los bots de charla se han modernizado, pero es que nada es tan inconfundible como el estilo de escritura de un maldito subnormal. De ellos sé porque los conozco de cerca, y son reales, créanme, que hasta me dan miedo.

Entonces, inspirándome en que los catchpas no bastan para filtrar inteligencias no artificiales indeseables, presento ahora mi nuevo puzzle experimental. El rectangulito contiene una cadena con una clave para desbloquear las futuras entradas misteriorizantes de este blog. La condición para resolver la cadena es que al trocarla hay que mantener el mismo número de letras del mensaje y el BloqMayús encendido, y como quiero hacerlo realista exijo que sea necesario escindir el trío de inicio. Y si alguien se atreve a publicar en las cajitas la solución al enigma, el comentario será borrado con extremo prejuicio.

Ich habe mehr, zum zu sagen, aber je ne veux pas vous ennuyer beacoup...

Julio 7, 2009 | 10:33 pm
guadever, heces de neutrino, aceite de serpiente, photos, banana ripáblic, Gente & blogs, IMDb, WTF!?, I, quote ▌por quark schiz
Me carga la charlatanería. Me hierve la sangre cuando me quieren tomar el pelo, y me hierve aún más atestiguar cómo mucha gente le sigue la corriente a los fulleros, aupándolos. Lo peor es que quienes cazan la metedura de dedo a veces prefieren conformarse con una chapeta o un suspiro para luego retirarse en lugar de confrontar las cosas. Y lo que es todavía peor, a veces tengo que ser yo el que le acuse a otros las cuarenta a pesar del pH de mi estómago, pues sabe Zeus que a mi aparato digestivo le convendría que yo sea más bien de esos que no meten la cuchara, de los que escuchan, callan y aprenden, y que en el mejor de los casos les hacen barras psíquicas a quienes sí cuentan con el carisma y la elocuencia para cantar la plena sin estar de los nervios.
 
Es un poco preocupante, eso sí, que no ande escatimando virulencia ni causticidad, que de chiste en chiste me esté volviendo déspota. Y me refiero a contextos del mundo real, así fuera de monsergas virtuales y de personajes, por cierto.
 
Es que estoy hartándome de tanta oligofrenia, de tanta hipocresía, mentira y superficialidad, de tanta mamarrachada, de tanta soberbia...
 

Estoy de malas, sí. Vengo cansado. Hoy no ha sido un buen día.  

Ahora me siento delante de la página web de El Telégrafo, el diario público, dizque... ¿Para qué carajos leer esto? Yo al menos reviso de vez en cuando las columnas de opinión porque el leer las pajas mentales de quienes en su mayoría son poseritos, bufones y babosos alucinados con zurdera cursi, hasta posmoide a ratos, subproductos de nuestra intelectualidad, es algo que afina mi morbo particular (este Endivio dice que lo hace por las mismas).

Coprofilias de lectura aparte, veo que es notable en los editorialistas de El Telégrafo sus bravatas de posicionamiento, eso de presumir que hacen un diario dirigido para todos los segmentos, a saber: cobradores, carniceros, cargadores, gayos, rebeldes, abrazadores de árboles..., hasta los extraterrestres dizque están incluídos... Pero nada, veo que no pasan de ser pretensiones fatuas que las adoptan casi con la misma madurez de un episodio de los Power Rangers.

¿Le hace falta al carnicero leer esto? ¿Por qué habría de interesarle al cargador las columnas de debate? Por poner ejemplos: el chiclero para mí que preferiría comprar El Extra, porque es ligerito y principalmente por la calentura que se pega con la llucha de turno; también se me ocurre que a cierto cobrador le atañe el chismógrafo rojo del día tal y cual porque de pronto conoce a ese fulano Chicaíza de quien se reporta que le metieron filadelfia en San Isidro. ¿Por qué entonces no sería mejor para ellos leer El Extra? Es cierto que la escandalización es un elemento que atrae a muchísima gente de morbo maleducado, pero aun a sabiendas de esa perogrullada no se puede ser tan pelmazo como para condenar de un tajo a ese tabloide. Mira, desde cierto punto de vista... no sé si sociológico o antropocultural o psicosocial... o algo que suene a eso, El Extra cumple cierto rol noticioso frente a los aconteceres y miserias de esos sectores que, si bien se los puede tachar de barriobajeros, incultos e incivilizados, no por eso dejan de ser un segmento relevante cuyas exigencias noticiosas y de recreación visual el "primer diario público" no ha tomado en cuenta... O sea, ¿dónde está el picantito obsceno en El Telégrafo, el diario que es para todos?

Un ejemplo más rebuscado: el sucio vagabundo que perdió ambos brazos al accidentarse cuando trabajaba en una fábrica de textiles y que no le queda otra que deambular por las calles de Quito pidiendo caridad. ¿Qué de diferente le ofrece El Telégrafo a este pobre hombre con respecto a los discursos dominantes? Ninguna maldita cosa. Toma a una tarúpida pomposa como Erika Sylva Chárvez como muestra: ella escribiendo sobre la gran opresión machista que debería significar para unas pobrecillas burócratas de cierta institución pública el llevar uniforme de trabajo, cuando la verdad es que los trabajos más de mierda los suelen tener los hombres, por no mencionar que es a ellos a quienes les ocurren los accidentes laborales más graves. Porsupollo, abordar esos tópicos desde una perspectiva en cambio masculinista (!?) no acreditaría la dicotomía de hombres verdugos y mujeres víctimas que se ha establecido como oficial en el discurso de género (sí, oficial, por lo que, vieja imbécil, ni te creas tan contestataria, que estudiando el sumidero de clichés de la progresía resulta que tu discursito feministoide es bastante trillado).

Lo que decía en las entradas pasadas sobre El Telégrafo lo reitero. Este periódico de especialmente público, poco: no veo una propuesta que le haga mucho honor a su tag-line ni que lo haga exceder frente a otros periódicos del país; noto que institucionalmente y en su contenido sigue siendo dependiente del oficialismo (que la Chárvez revise la definición del término en la RAE, la segunda); en fin, una estafa y una tomadura de pelo. Prefiero a la competencia, me quedo hasta con el diario  Últimas Noticias de Quito, diario que de hecho es más público que El Telégrafo (si hablamos de libre expresión de opiniones, participación ciudadana, variedad, inclusión y demás, lo es). Finalmente, y volviendo al problema del mal posicionamiento que veo en El Telégrafo, iba a decir que este diario me parecía un claro ejemplo de posicionamiento dudoso; pero pensándolo mejor, creo que el problema va más allá y que lo que significa es incluso más ofensivo para el lector: pues se trata de un posicionamiento no precisamente dudoso, sino mentiroso.

En cuanto a los 'telegrafitos', hasta asco me provocan sus pretensiones de creerse defensores e intérpretes de la ciudadanía (en especial de los de abajo); lo suficente sé de ciertos culterosos elitistas a quienes en el fondo les vale verga el lumpenproletariado, al que probablemente ni siquiera conocen, pero que sin embargo, como arribistas que son, de boca para afuera reivindican el atrasismo del populacho y hasta llegan a aupar a lo mersa, y solamente porque les es conveniente para escalar socialmente y ganar poder. Además, aparte de que la línea editorial del diario me parece ilícita considerando las funciones y objetivos que presume, a estas alturas es cansón ver a ciertos opinólogos como recurrentes en la sección de columnas (por no decir que un producto multi target debería manifestar mucha más versatilidad, digo yo).

Y no tan fuera de propósito, de lo que realmente quería hablar en esta entrada (la que veo se está extendiendo mucho) es de un par de visitas que han arribado a este blog googleando la combinación de palabras siguiente: lucrecia maldonado gorda horrorosa. Como eso solamente se le pudo ocurrir a alguien que buscaba lo que se ha escrito en este blog acerca de esa gorda, la referencia se encuentra en el mismo diario El Telégrafo, aquí; cito a continuación:


«A propósito de mis opiniones en este medio y en la red, el otro día un señor que debe ser muy guapo y esbelto, y que para variar no firma, dijo en un blog, a propósito de un tema muy largo de comentar aquí, que había buscado fotos mías en Internet y que yo ‘también’ era una ‘gordita horrorosa’. Bueno: gordita soy, qué vamos a hacer… Y horrorosa… depende, ¿no? Pero me hizo recordar una de las muchísimas tormentas de gota de agua orquestadas por los medios y la llamada opinión pública que hemos vivido en lo que va de este gobierno. Y pensé en que de repente también podía ponerme como un basilisco o una Magdalena, pedir refuerzos a todos mis amigos y conocidos y armar un escándalo de Dios es Padre por la opinión de un man, ahí, que seguramente no tiene en qué más ocupar su tiempo libre… pero no. Da pereza».

Antes que nada, casi que me congratulo por el par de personas seguidoras de sus artículos en El Telégrafo, ese "periódico que solo se puede leer en Internet", a las que les ha intrigado lo suficiente el origen de los comentarios sobre su adiposidad como para caer por aquí. 

Ahora sí, vamos punto a punto.

Primero, lo que tengo que decir en defensa del señor al que represento es que, en efecto, se trata de una persona esbelta: qué se le va a hacer, es un sujeto alto y delgado. Lo de guapo es algo que 'también' depende, pero les aseguro que el tipo cuenta con un porte tierno y que, quizás, es alhajito. Y con respecto a que no firma, bueno, como veo que cada quién se agarra de cada estupidez para usarlo como un certificado de no anonimato (para muchos es típicamente el nombre completo, pero, ponte, para los vlogueros del TuTubo se da en cambio por mostrar la cara en los videos, lo de soltar nombres allá se considera doc dropping, falta que es hasta motivo de expulsión), entonces yo voy a empezar a promulgar mis propios estándares sobre cómo hacerse cargo de lo que uno dice. Así va a ser de ahora en adelante. Por lo pronto, y en coherencia con la onda esotérica, me da la gana de certificar mi valentía publicando una foto Kirlian de uno de mis dedos, la que supuestamente demuestra que soy un pensador obsesivo de gran sensibilidad y de conciencia superior, ergo más bacán que la imagen de una gorda fea. Aquí va:

   

Ahora, pasando a donde está el queso...

Como que está un poco gastado eso de acusar a los medios de confabular siempre contra de los buenos de la película, ¿no? Es un formulaico ariete retórico al que apelan para desestimar cualquier crítica por más legítima que sea. Me aburre. Tampoco me apetece rumiar demasiado sobre lo que en efecto es una costumbre de los medios, eso de agarrarse de cualquier desliz de un personaje público para luego exacerbar el suceso hasta quemarlo. Lo que sí, no creo que peco de desubicado al apuntar que de hecho existe una espeluznante diferencia de grados en el caso que nos compete. Una cosa es que un mancito que "seguramente no tiene en qué más ocupar su tiempo libre" mencione que eres una gorda horrosa desde un blog, un blog que para colmo se trata apenas de un corto que, en medio de un largo de comunicación llamado Internet (el que de veras es verdaderamente público, por ahora), resulta insignificante (porque en el mejor de lo casos cuento con siete lectores fieles); pero otra cosa muy distinta es que todo un presidente de la República le lance un apelativo tan zonzo a una señora bajo las circunstancias ya conocidas (con chabacanería y manerismos de Walter Mercado, desde un programa radial emitido en cadena y en una situación en la que la otra parte no se podía defender). Que la conducta de un presidente de un país no sea la que se esperaría de un estadista en ese cargo no me parece un asunto tan banal como para ser ignorado por la prensa o la opinión pública, ni mucho menos con alegatos de que "da pereza" decir algo al respecto (una excusa bastante boba a decir verdad, incluso para el caso que me amerita).

En fin, a mí en cambio este asunto me hace recordar que una forma de lo más facilona para conseguir seguidores y ser tomado en cuenta consiste en actuar como un amargón escupidor de vejámenes baratos. Tal parece que se está volviendo una de las estrategias más frecuentes para captar al falluco mercado electoral (tanto el del mundo virtual como el de la vida real). Basta notar la audiencia que se han granjeado esperpentos como Chavez o ver la cantidad de gente que se escandaliza por los enardecidos petardeos de un Correa.

Bueno. Siéntanse libres de escudriñar la foto y de hacer el estudio de género correspondiente.

Chao.

Junio 26, 2009 | 1:04 am
heces de neutrino, TuTubo, IMDb, WTF!? ▌por quark schiz

Maldita sea, yo tampoco creo que en rigor exista eso de la libertad de expresión. Eso, ni aunque creas que estás en tu casa. Y es que definitivamente es algo jodido de asumir. Supone aceptar que otros van a permitirse herir tus sentimientos de vez en cuando. Pero bueno, me figuro uno no puede comerse el queique y metérselo por el culo a la vez.

Ahora, si vamos a jugar a que existe ese derecho, entonces es algo que no debería dejarse de ejercer. Es como un músculo: se atrofia si no se ejercita.

Por lo que ojo con los peros de los correctores de la expresión, los que a punta de una noción de respeto y de orden social, a veces malentendida, van a acabar desvirtuando ese derecho. Yo tiendo a desconfiar de quienes me trazan distinciones entre libertad y libertinaje en materia de expresión. Porque esas distinciones no suelen ser inocentes, casi siempre son ad hoc, y quienes se creen en posición de establecer esa frontera luego la van a querer mover a tenor de sus susceptibilidades e intereses.

Los hinchas de la corrección política que se amparan en la carta de Hitler para justificar la tipificación de delito para los discursos que inciten al odio o al desprecio en razón de estupideces, ya sea raza, etnia, religión o lo que sea, son unos reaccionarios. Primero, el derecho a la libre expresión abarca la difusión de opiniones desafortunadas y de verdades inconvenientes; por tanto cabe discernir entre un derecho y lo que te parezca que es derecho (como en lo que es justo, cierto, fundado). Segundo, que sepan que es una forma en extremo conservadora de manejar esos problemas; un parche en el mejor de los casos. Es de una ingenuidad pasmosa creer que con suprimir la diseminación del desprecio en la expresión se van a curar las aversiones en la sociedad, como si esas broncas se solucionaran con la censura. Al contrario, percebes biempensantes. Al privarle a la gente de lo único que podría servir como válvula de escape, puede que acaben fomentando exteriorizaciones de odio, ahí sí, bastante peligrosas. 

Por más que nos cueste admitirlo, la expresión que ofende es de lo más reivindicativo en el derecho a la libre expresión. Tal vez, y mira que digo tal vez, si no fastidias a nadie con lo que dices es porque no has dicho nada. 

Y el tópico de las formas es aún más manoseado. Pasa que quienes se quedan en las formas se pierden la gran película. Fíjate que ser grosero y pararse firme no son actitudes mutuamente excluyentes; la mala leche y la mordacidad pueden ser presentadas con inteligencia. Y asimismo, lo cortés no quita lo fachito ni lo malintencionado; vos puedes ser condescendiente con otros, arrogantemente, sin dejar de ser amable; le puedes decir harta grosería a un oponente pero de buen rollo; se puede ser elocuente hablando barbaridad y media... Y de pronto la canallez solapada es la peor.


Now this is what I call Anonymous.

Junio 10, 2009 | 10:15 pm
heces de neutrino, aceite de serpiente, banana ripáblic, Gente & blogs, IMDb ▌por quark schiz

Buenas, ¿cómo están? Soy yo otra vez, el dueño de este blog.

De la miel de maíz alta en levulosa hablaremos luego. Ahora quisiera, si no es mucha molestia, volver a panfletear un poquitín contra ciertos columnistas mediopelistas de El Telégrafo.

Antes de referirme a nuestro 'telegrafito' de ocasión, y a manera de exordio, quiero dejar en claro que, para mí, que el administrador de un blog tal y cual borre los comentarios de lectores adversarios, suprimiendo esas opiniones para que no se lean en las cajitas (sin otra mejor excusa), pues eso en mi llacta bloguera es puñetes. Eso no se hace, digo yo.

De ahí que me haya propuesto despotricar contra el panela Raúl Vallejo la otra ocasión. Lo único que hice fue enviar en una de sus cajitas un comentario crítico (pero respetuoso) en el que me refería justamente a la gazmoñería con la que vi que solapaba su transfuguismo de último minuto, comentario que el administrador debió haber aceptado responsablemente y en coherencia con lo que ellos, los de la "revolución ciudadana", tanto predican, pero que sin embargo no fue publicado (al revés de los comentarios de los aduladores). Como aquello era predecible me molesté en grabar mis palabras para luego emitir una versión de esas opiniones desde este blog. 

Que conste entonces que una de las cosas que me fascinan de estos personajillos que hacen de heraldos de la progresía es que acostumbren llenarse la boca con linduras como "democracia", "pluralidad", "diversidad", "tolerancia", "inclusión" y demás huevadas, mas cuando se les rasca un chance la piel, más claro, a la hora del te, delaten que sus verdaderos colores van en sentido contrario a esas poses. Me fascina, en serio, y me parece excelente, pues se ponen en evidencia. En el caso de Vallejo se me hizo reveladora su actitud, porque de veras que lo creía más honrado. Cuando el Guillermo Landázuri, que era el detestable dirigente de la ID, le pidió que se desafiliara del partido por colaborar como ministro en el gobierno de Palacio, Vallejo se negó con justa razón; que recientemente se haya desafiliado del partido en el que llevaba más de dieciocho años aduciendo una justificación aun más contraria a las tradiciones democráticas, deja tela sobre sus verdaderas motivaciones. (Y cierto, eso de la desafiliación no es lo único que me viene fastidiando del Vallejo, de este tipillo tengo otras observaciones que hacer, pero las he de compartir en otro post.)

Ahora..., ah, sí, sobre Lucrecia Maldonado, una de los telegrafitos.

El blog de la Lucre se llama Ganas de Hablar, ya. Hace pocos días esta fulana, quien por supuesto es una de las "groupies" de Correa, había dedicado en su blog una entrada en la que saludaba lameculistamente la agenda de los medios públicos y se refería a los detractores como unos amargones perdedores, desmereciendo las reprensiones de estos hacia Correa basándose ella en un vago tu quoque. Entonces me dió por hacer un experimento. Le mandé un comentario en la cajita de su blog haciendo algunas observaciones puntuales sobre lo que había escrito, y además, anticipando que no iba aceptar mi comentario, le advertí que de todos modos iba a responderle desde este blog. Pocas horas después, y como era de esperarse, la Lucre lo manejó borrando de su blog esa entrada.

Pos nada. Eso está mal y hay que joderse. Toca acudir al caché de Google para resucitar el texto que Lucrecia Maldonado quiso borrar. Lo que voy a hacer es volver a publicar esa entrada desde mi blog junto con mis comentarios al respecto (lo que constituye un uso justo de material ajeno, ojo). Eso y... perpetuar en su creciente biografía virtual las entradas de mi blog que mencionen su nombre. Es lo menos que puedo hacer.

 

 

Veamos...

"Prefiero escribir esto en mi blog, que es un espacio personal, y no en El Telégrafo, un periódico que solo se puede leer en Internet (aunque cada vez más gente se las arregla para poder leerlo)"

Chanfle. Y yo que pensaba que publicar un weblog propio es algo parecido a montar un espacio personal en un medio de difusión pública. Y es que como a los blogs sólo se los puede leer desde Internet, a estos espacios difícilmente se los puede considerar como un medio. Yo diría que los blogs son más bien un corto, mira.

En cuanto a El Telégrafo, pasa que es un diario con un consumo tan bajo que, y conforme a la admisión de la Lucre, si la gente que no cuenta con Internet lo lee es porque hasta lo distribuyen gratis. Es patético que un periódico que se dice ser un medio público se quede tan pero tan corto: y no sólo como medio masivo, sino también en sus pretensiones de ser público.

Con lo último quiero decir que El Telégrafo no está en posición de enarbolar la banderita de lo público. Para mí que es más lícito decir que se trata de un diario estatal, quizás hasta de un diario medio gobiernista (esto según lo que hasta de boca de una de las prostitutas estrella del gobierno ecuatoriano, el Fernando Bustamente, se ha sugerido).

Es medio confuso, cierto, pero me parece puntual hacer una distinción entre lo público y lo estatal. Para cranear esto sugiero que revisen lo que en un artículo de la revista Vistazo de hace meses explicaba Ana María Raad a propósito del tema. Según esta columnista lo público “está relacionado desde sus inicios con la idea de inclusión” y tiene como objetivo “garantizar la representatividad, ser pluralistas y permitir el acceso a recursos simbólicos”. Bien, pues frente a esos retos no veo que El Telégrafo ofrezca nada nuevo bajo el sol ni que avantaje mucho en variedad a los otros medios escritos. Tampoco ayuda que sea un periódico con un claro sesgo editorial afín al mercadeo y a la politiquería políticamente correcta de izquierda del actual gobierno.

Digo, si lo público está relacionado con esas linduras sonantes que van desde “inclusión”, “diversidad” o “multidimensionalidad” hasta eso de la “participación ciudadana”, entonces resulta irónico que diarios como El Comercio o El Hoy, ambos baluartes de la "prensa corrupta" según los correístas alelados,  procuren todo aquello en mayor medida que El Telégrafo. En el caso del diario El Comercio, tanto en la versión impresa como en la versión online los lectores tienen más chance de participar, ya sea enviando cartas o columnas de opinión para que sean publicadas, escribiendo en blogs asociados, comentando en los foros de opinión de las noticias, calificando las columnas de los articulistas, etc. El Telégrafo se maneja con cierto hermetismo y sin mucha apertura hacia los puntos de vista de los lectores, y francamente creo que ni aunque excediera en eso se acercaría cabalmente a cumplir con los objetivos de lo público en un medio escrito. Objetivos que no creo que tengan que ver precisamente con ser un “contrapoder fáctico”, que es cómo Carol Murillo, la subdirectora editorial de ese diario, describe a El Telégrafo. Perdónenme, pero no veo por qué un diario que se arrogue la denominación de  público deba servir para volverse un vocero del oficialismo además de contreras de los medios tradicionales.  

Finalmente, en cuanto a Lucrecia Maldonado, revisando algunas fotos suyas difundidas por Internet, veo que sin lugar a dudas se trata de una gorda horrorosa. Este calificativo, por si acaso, lo pongo secamente, sin hiel pero tampoco dando lugar a connotaciones picarescas, connotaciones con las que en cambio sí se podría excusar en algo la “supuesta” (es notable la aura de objetividad que le abona a esta señora el uso de ese adjetivo, hasta parecería que estitos están aprendiendo los vicios de la competencia) grosería de Correa a cierta periodista cuencana.

Marzo 19, 2009 | 6:13 pm
guadever, photos, IMDb ▌por quark schiz

Conque soy tan pavo como para hacerle al meme de la Pedrosona.

Pero es que yo puedo hacer una más bacán que la de ustedes.

Pues ahí está. Para mí que es una banda uncraniana llamada Velykyi Rakovets. Se llama de ese modo presumiblemente por el apego que tiene el vocalista, un tal Dario Zhupikov, hacia el lugar en que creció. (Por cierto, se rumorea que Dario es... ¡es gay!, quién diría.) Su último álbum se trata de un homenaje improvisado y oportunista a un cantante francés llamado Alain Bashung (de cuya obra me declaro ignorante), quien murió el pasado Día de Pi de cáncer pulmonar. Sobre el título del álbum, pues se llama así porque como Dario es malísimo para bautizar discos tuvo que recurrir a la "tres catorce", es decir, poner las últimas palabras de la última cita que aparece en esta página generadora de citas randómicas, más claro, la siguiente:

 

 

The face is not a secondary billboard for our internal feelings. It is an equal partner in the emotional process.
   
    - Malcolm Gladwell, Blink: The Power of Thinking Without Thinking, 2005

Si me preguntan, diría que es creíble.

 

 

 

Febrero 22, 2009 | 7:33 pm
heces de neutrino, photos, IMDb ▌por quark schiz
Hola, blogocosa. Hoy quiero aprovechar para hacer un par de anotaciones breves que se me habían olvidado.

 

Impunidad de las vaginistas idiotologizadas

Pongamos que hablo brevemente de una "anónima" apodada christine, más específicamente, de una publicación vertida en su blog en la que se atrevió a hablar mal de mi Pikaché (clickear en la imagen a la izquierda para acceder). 

Primero que nada, no somos anónimos. Por algo usamos alias. Ponerte un seudónimo de alguna forma ya te caracteriza. Segundo, un avatar, esa imagencita que aparece junto a los comentarios que pones en las cajitas, más bien contribuiría a construir tu identikit virtual, por lo que lejos está de volverte impune. Es más, siempre he usado seudónimos y avatares de lo más originales, a diferencia de otritos de gustos más vulgares (porque algunas boludas se deben llamar christine y muchas más ni siquiera han de llevar un monito en su perfil). Además vengo jodiendo en la blogocosa desde incluso antes de los tiempos del Big Logger. Por lo tanto, en el contexto de las discusiones cibernéticas, soy alarmantemente menos anónimo que aquella fulana apodada christine.

Por otro lado, tampoco me voy a hacer cargo de las pendejadas relacionales que devengan de las actividades cibernéticas de esa otra huevona. O sea, si vos, fulana, fuiste tan shunsha como para pavonearte ante tus amiguetes de tus fatuidades y peleas de gatos que expones en la Internet, bueno, pues vas a tener que hacerte cargo de las cagadas de tu figureteo. Como el que tus amiguitos te rompan con cuestionamientos sobre las estupideces que escribes, o que te desconozcan como persona, o que te armen sindicatos para mantenerte a raya, qué sé yo. Eso, problema mío no es, así que allá vos, que me parece una bajeza que una cojuda me quiera endilgar sus putadas. Responsabilidad, señores.  

 

La progresía es despreciable

Ah, me quedaba decir, volver a decir, que no voy a respetar que otro pelmazo se erija como autoridad ad hoc para establecer, de acuerdo a su arbitrio, intereses y conveniencia, cuáles son mis responsabilidades con respecto a lo que escribo por estos medios. Cualquier cosa que ponga va a hacer mi carga, lo sé, pero yo he de saber cómo me hago cargo. Los biempensantes controladores, aquellos que se creen con derecho a dictarnos medidas correctivas para con nuestra responsabilidad de expresión, de acuerdo al marco políticamente correcto (la de la tolerancia malentendida), ellos sí, merecen nuestro más absoluto desprecio.  

 

CRÉDITOS:

Enero 27, 2009 | 12:06 am
guadever, heces de neutrino, banana ripáblic, Gente & blogs, IMDb ▌por quark schiz

Estaba pensando en lo que opinaba Endivio sobre los colombianos, de su maña a la hora de solucionar problemas. Yo comenté en su cajita manifestando que ciertamente ellos me parecen personas dinámicas y con buen don de gentes. Cómo no. Hace poco una amiguita mía colombianoide me conversaba sobre lo mejores que son los colombianos respecto a nosotros, especialmente a la hora de comerciar y hacer negocios; que ellos sí se saben ganar al cliente, que si vas a un sitio a comprarte ropa y te atiende una colombiana vas a ver que te tratan con diligencia, a diferencia de la tendera ecuatoriana, quien te ve con mala cara si le pides que te baje una prenda de la repisa para poder probarte. "Sólo si me va a comprar le bajo, vea", así dicen que te dice la longa estúpida de turno. Creo que algo parecido le había escuchado contar al vicepresidente lisiado que tenemos, el Lenin Moreno, cuando andaba en una de sus campañas cursis para cambiarnos la cara de pescado. No sé, acaso esa anécdota se ha convertido en un chisme berreado, me pregunto si realmente será tan así.

Enigüey, debe ser que los colombianos son mejores. Ponte, a diferencia del resto del mundo, en Colombia los patrones no se aguantan a los sindicatos de trabajadores alevosos, esos que exigen huevadas, como, por ejemplo, que les otorguen contratos colectivos o que les aumenten los salarios (o hasta que les regalen más "'derechos' laborales"). En Colombia esos chistosos son más bien prácticos: allá se manejan un sindicalismo ¡sin sindicalistas! Los mandan a matar, punto. Acá en Ecuador, ni bajo el hechizo de la "larga noche neoliberal" nos hemos podido granjear un mercado laboral modestamente libre (de hecho es uno de los más inflexibles en el mundo).

Ahora, no me malentiendan, compañeritos, que si algún comunistón aprovecha aquel dato para saltar a despotricar contra el uribismo, yo asumiré que probablemente se trata de un estúpido más que toma como referente romanticón a la desgastada revolución cubana de Castro. Pues bien, a ese hipotético imbécil toca responderle diciendo que en Cuba ni siquiera puedes darte el lujo de formar un sindicato con las de ley, que de atreverte a eso la amenaza de ser metido preso te va a pesar porque allá los sindicatos independientes son prohibidos; y que si no cacha la ironía de que la clase trabajadora sea perseguida en un país que dice enarbolar sus derechos, entonces es un pobre bobo más.

A propósito de marxianos poco originales y contradictorios (los progres marxistoides en general suelen ser bastante hipócritas), a continuación me voy a referir brevemente al comentario de unito de esos, comentario que hace poco fue depositado en una cajita de comentarios de la bitácora de un columnista farandulero (ese tal Flores); más específicamente, se trata de un comentario de un mamerto flatulente llamado Carlos: ese ganso que, según me acuerdo, desde la comodidad de su estancia en la Universidad de Karlsruhe hacía gala fetichista de su fanatismo por el marxismo leninismo latinoamericanista repartiendo propaganda pedantemente en nuestra burrósfera, recibiendo a cambio una que otra merecida puteada. (¿Lo recuerdan? ¿No? Qué bueno.) Veamos:

«Que para justificar la repulsa y condena post mortem de un puerco criminal como LFC se tenga que citar a un "vulgar apologista de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por el estado de Israel" (la caracterización no es mía, es de Chomsky) en los comentarios de un articulo que pretende precisamente hacer conciencia de violaciones a los derechos humanos me resulta irónico (o contradictorio?).»

Vaya mojigatería la de este mamaverga. Si nos ponemos en ese plan de ponzoña ad hominem a Chosmky le podemos sacar jugo para rato, creo. Y no es que me caiga demasiado mal el Chomsky (el subrayado es mío, ojo [y el lila también]), más bien son sus hinchas, con sus retóricas calcadas de vulgar zurdez, los que apestan. (Los hinchas de esas figuras generalmente son mierda.)

A vuelo de pájaro ese Chomsky me parece un propagandista charlatán. Como apologista de la democracia decisionista ese sujeto es llevado por el mal: reivindica a la escoria, a lo populista, lo de abajo; por ejemplo, a Bolivia y su caudillo. Acabo de leer una entrevista en la que manifestó que las elecciones bolivianas en las que triunfó el Evo Morales son realmente representativas de una verdadera democracia, una democracia impensable en Norteamérica. En lo de Bolivia y su Evo Morales, puede que sea cierto, si estamos hablando de una democracia profunda en términos de H.L. Mencken, o sea una democracia en la que se delegue como mandatario a alguien que sea representativo de lo medular en la gente. Bueno, pues entonces no veo qué por qué no habría habido una democracia verdadera en Estados Unidos, si su Jorge Arbusto ganó en dos ocasiones. En tal caso, y siendo un hecho que la mayoría de gente es, admitámoslo, estúpida, Mencken acertó cuando predijo que eventualmente "la Casa Blanca iba a ser ornamentada por un completo imbécil". Pues dicho y hecho, ahí tienes una muestra de verdadera democracia. Cómo no en Bolivia o en la dictadura popular de Venezuela.

Ahora bien, sucede que para Chosmky Obama es "un blanco que tomó dos horas de sol", dice que no es un negro de verdad porque es educado y miembro de la clase privilegiada, ergo no representa a la negritud gringa. Según Chosmky, para que Obama sea un negro representativo el tipo debería pertenecer a los suburbios y no a Harvard; ¿acaso un maldito negro pobretón de la plebe?, entonces uno así me imagino. Pero qué brillante este viejo; es como si nunca se le hubiera ocurrido que de orientarnos siempre a favor de lo mersa el mundo se iría por una espiral decendente al carajo en menos de lo que algún progre posmoderno pudiera exclamar "soyunmalditocursiconciente". Puta madre, me hubiera sorprendido que ante los progres Chosmky se saliera con la suya soltando declaraciones tan jodidamente racistas si no fuese porque sé que esa trillada paranoia clasista, que es lo que hay de trasfondo en lo que dice, es políticamente correcta.

Y eso es precisamente lo que me molesta de lo políticamente correcto. Que solapa muchas manifestaciones de racismo, sexismo, estupidez y bajeza que no solamente que caen en lo mismo (pero en ¡lo mismo!) que supuestamente condena, sino que son incluso peores.

Como sea, siguiendo esa onda de rumiar irrelevancias ad hominem (dizque), pasa que al Carlitos (el Marx, no el cojudo intelectualoide) le sobraban hemorroides en su trasero y carbúnculos en su espalda, dolencias dermatológicas que frustraban su vida convirtiéndolo en un viejo amargado. La verdad, no creo que Marx haya sido menos genio por padecer esas cosas, más bien pienso que acaso los carbúnculos lo volvían más apasionado.  

Ah, ¿y de qué mismo estaba hablando? Oh sí, de los colombianos...

Que una vez, una vez viajé a Colombia. Estuve en Cartagena. De turista. Playa. Bonito.   

Diciembre 11, 2008 | 1:04 am
photos, banana ripáblic, Gente & blogs, IMDb ▌por quark schiz

Una de las cosas que más me entretienen de esto de la Internet es dar con personajes que vienen ser casi caricaturas humanas, estando entre mis preferidas aquellas que de una manera increíblemente ridícula arquetipan lo peor de nuestra especie. Su estudio, más allá de partir de una mera curiosidad, alimenta cierto morbo medio perverso mío, aparte de que me otorga pretextos para echar un poco de mala leche de cuando en cuando en el submundo virtual de la burrósfera.

Julio Diaz, el sujeto que había dejado aquel comentario en el blog de la adivinadora Carmen Harra para pedirle su bendición, es digno de ser propuesto.

Ejemplo de un grande marcando el camino

Gracias San Rafaelito de Correa, con tu bocota escupidora de apasionadas retóricas has inspirado a nuestras juventudes de exacerbado corazón a alcanzar mayores alturas... "Por sus frutos los conoceréis" dijo da Lord. ¡Ja, ja, ja, ja!

 

Qué te diré, al paso que vamos, si a este fulano (que ni siquiera le llega a los fémures del poetastro Vendez) lo llegamos a ver posicionado como ministrito o asambleísta en un futuro no muy lejano, no me voy a sorprender demasiado. Capaz.

 

Noviembre 9, 2008 | 5:36 pm
heces de neutrino, aceite de serpiente, TuTubo, Gente & blogs, IMDb ▌por quark schiz

Antecedentes históricos

1) Jesse Jackson, notorio farsante, fue sorprendido durante una entrevista para Fox News cuando murmuraba que le quería "cortar las nueces" a Barack Obama por haberle dado sermones sobre responsabilidad paternal al colectivo de color del que Jackson se cree dueño.
 
2) El mismo día en que Obama ganó las elecciones, el 70% de ciudadanos negros y más de la mitad de hispanos del estado de California votaron "sí" a la Propuesta 8, mientras la mayoría de blancos y asiáticos votaron "no". Como que irónico, ¿no?
 
3) Nigger, fuck me hard?

 

Declaración de postura

A ver. Lo que yo pienso es que lo de la igualdad y equidad son ideas atractivas cuando se quiere para el grupo de uno privilegios o beneficios que acostumbran tener otros. Pero cuando los intereses especiales del grupo ya no se vean amenazados, los particularismos de otros, más allá de que estos puedan ser reconocidos en el grupo de uno, empiezan a valer un carajo.

Es así de simple. Si vas a tener un queique, o te lo comes o te lo metes por el culo, pero no puedes tener el queique entero y a la vez comértelo. Tampoco puedes abarcar demasiados queiques, y si te los vas a comer todos, pues te vas a engordar. Perra.

 

And now on the post...

 «Y en todo caso, saludar el que una sociedad con los antecedentes de racismo, segregación y discriminación como la estadounidense elija a un presidente negro no es frivolidad.»

Frivolidad me parece darse de conmovido por el triunfo de Obama como si el posicionamiento de una persona de color (o "afroamericano" si gustan) para un cargo gubernamental en Estados Unidos fuese un hecho sin mayores precedentes. Me pregunto si estos intelectuales también soltaron una lágrima por Colin Powell o Condoleezza Rice durante la administración de Bush.

Ingenuo me parece presuponer que Obama esté ajeno al yugo de los grupos corporativos o el de los lobbies gringos; más ingenuo aun el suponer en Obama una intentona de resistirse a ellos.

Por otro lado, no sabría decir cuándo los franceses van a elegir a un "afroeuropeo" como Presidente o cuándo será que los españoles elijan a un "eurosudaca". Lo que sí sé es que los so called "afroamericanos" poseen una consciencia de raza cuyo partidismo chauvinista bien sería comparable al de los neonazis (bueno, al menos sí hubo neonazis que apoyaron a Obama), prueba de ello -una de tantas- es que a los negros de California les valga pedo los derechos de los gayos. Lo que pasa es que el apuntar esas pequeñas cuestiones de fondo resultaría algo inconveniente para la pequeño progresía políticamente correcta así como para las causas fashion que promueven. 

 

Y un embed