A la memoria de Claudio Acuña, víctima de los azarosos caprichos inefables de la neuroelectroquímica del cerebro...

Bien, el comentario 333 de este blog, cuyo autor iba a ser premiado, fue enviado por un ente que por un momento ni siquiera se me antojó humano. He a continuación el recorte:

Pues vaya. Leí eso y de pronto me acordé de Claudio Acuña. La primera vez que había leído sobre lo que es un chatterbot fue de parte de este personaje, Claudio. Ese pobre Claudio.
¿Quién carajos es Claudio? Les cuento. Era un latoso ciberanuta argentino cincuentón conocido por promover su demencia conspiranoide en un sinnúmero de foros y tableros de discusión. Me lo encontré por primera vez en FACTNet, creo. Insistía en que él era la única persona verdadera de carne, huesos y cerebro en la Internet y que el resto eramos simples bots de charla, o sea chatterbots. Aunque estos programas simuladores existen realmente en la Internet, Claudio iba más lejos cuando afirmaba que solamente los bots que estarían administrando los canales IRC o moderando los foros eran los verdaderos protagonistas, pues se suponía que los demás usuarios no existían ni como chatbots autónomos porque los bots administradores contaban con una IA tan avanzada como para usar distintos alias para simular conversaciones virtuales "reales". Hasta llegó a crear una comunidad en Yahoo que según él era el único foro virtual verdadero de la Internet. Cuelgo abajito uno de los típicos mensajes que viciosamente posteaba, mirar:
¿Fascinante? Bueno, Claudio, en mi humilde opinión (digo humilde porque estoy muy lejos de ser de los chicos más guapos del universo, aunque eso no me inhabilite para decirle "gorda fea" a alguien que de hecho es una gorda fea), padecía de una patología esquizoide muy chingona que he de intitular desde ahora como "solipismo de a verga", en el caso suyo, agravado por caracterizarse dentro de la variante más paranoide conocida en la calle como el síndrome de "YO contra el mundo". Estos pruritos de ego le son frecuentemente achacados a cada teórico de la conspiración que anda pululando en la Internet, por eso de llevar desubicadamente sus jueguitos megalómanos propios de Fantasilandia a la realidad. Pero esta calaña de sujetos, ¿son acaso todos unos locos de mierda? No necesariamente, pues verás, lo de Claudio era hasta un un caso de manicomio, lo que nos lleva a asumirlo como alguien carente de pensamiento racional y de libre albedrío; no obstante, a fin de ser injustos (y, sobre todo, prácticos), habría que concordar en que debemos tratar de otra manera a las personas identificadas como "comunes y silvestres" cuando se vayan por las ramas, como por ejemplo, a los típicos blogueritos que, estando supuestamente en su cabales, exageran la influencia contestaria de sus panfletos virtuales de a gamba y deliran con ser el centro de persecusiones extravagantes. Las convenciones sociales exigen que a ellos en cambio se los califique de, bueno, "cojudos que se dan aires".
¿Y entonces qué pasó con Claudio? Pues si me refiero a él en pasado es porque sospecho que este hombre ya falleció. Probablemente cometió suicidó o lo venció una de sus enfermedades crónicas..., o quizás la CIA finalmente le dio de baja como experimento virtual; esto último se me ocurre porque, ahora que lo pienso, creo que capaz que era él el bot. Lo he vuelto a googlear y me encuentro con que el tipo este no cambió de disco en varios años. Repetía las mismas tontopolleces por aquí y por acullá, algunas de las cuales veo pertinente considerarlas ya como memes clásicos: ponte, además de esa cantinela sobre los bots de charla, afirmaba que en McDonalds te filman en los baños mientras defecas; o que ese psiquiatra Roberto Kertesz es un führer; o se mandaba unas increíblemente deprimentes anécdotas personales que hasta hablaban de su madre loca (y de que ella le quería echar de la casa por las huevadas que escribía en la Internet)... La plena, lo curiosamente trollesco de este Claudio estaba en la variedad de reacciones de confusión y comentarios que generaba en foros con usuarios y tópicos de naturaleza a veces bastante desemejante.
Vamos, que era un pobre hombre, un desgraciado, sí. Pero al menos contaba con aspiraciones egocéntricas con valor de entretención. Los desvaríos suyos, sus denuncias, experiencias, sus ocurrencias esquizotípicas, nunca me conquistaron el corazón, pero en cambio me dejaron con algo, ¿no? Con el recuerdo de un personaje friki, enigmático y único, a quien en circunstancias ordinarias jamás llegaría a conocer. También me queda la leve sensación de que debí haber estado patéticamente desocupado como para interesarme en un pendejo como él. Como sea, le reconozco por haber dejado una particular huella... virtual.
Pero bueno, volviendo a lo que decía sobre el ente que iba a ganar un premio especial (ahora cancelado) por dejar el comentario 333 en este blog, ¿qué, acaso creo que era aquel un bot de charla? Por supuesto que no. Tal vez los catchpas son posibles de burlar hoy en día y me supongo que los bots de charla se han modernizado, pero es que nada es tan inconfundible como el estilo de escritura de un maldito subnormal. De ellos sé porque los conozco de cerca, y son reales, créanme, que hasta me dan miedo.
Entonces, inspirándome en que los catchpas no bastan para filtrar inteligencias no artificiales indeseables, presento ahora mi nuevo puzzle experimental. El rectangulito contiene una cadena con una clave para desbloquear las futuras entradas misteriorizantes de este blog. La condición para resolver la cadena es que al trocarla hay que mantener el mismo número de letras del mensaje y el BloqMayús encendido, y como quiero hacerlo realista exijo que sea necesario escindir el trío de inicio. Y si alguien se atreve a publicar en las cajitas la solución al enigma, el comentario será borrado con extremo prejuicio.
Ich habe mehr, zum zu sagen, aber je ne veux pas vous ennuyer beacoup...
Pues ahí está. Para mí que es una banda uncraniana llamada 



A ver. Lo que 
