De acuerdo a los biólogos evolucionistas, la selección natural es un mecanismo que orienta a la prevalencia de los organismos cuyo capital genético sea más idóneo para manejar las situaciones de su entorno. Sin embargo, para los sociobiólogos, la selección de genes que inducen actitudes aparentemente autodestructivas en los organismos, más específicamente, a su sacrificio en beneficio de otros, se debe a que, a pesar del riesgo que suponen para el individuo, estos comportamientos pueden de alguna manera aumentar, si bien no siempre su propia idoneidad, sí la de sus parientes, en particular los de su prole. Eso quizás explicaría el porqué los hombres se arriesgan mucho más que las mujeres, hasta sacrificarse tanto por ellas como por los niños; y sabe Su Tallarinencia cómo se nos ha venido inculcando aquella vieja norma social: "¡Mujeres y niños primero!". (Qué te diré, para mí que la asunción de la inferioridad de lo femenino a la hora del te no viene de un mero prejuicio injustificado.)
¿Cuál es el queso en esto pero? Pues que, en rigor, el altruísmo no dejaría de ser egoísta, en el fondo. Es más, en entornos poco seguros, en donde la cooperación se hace necesaria, se entiende que el altruísmo se daría en reciprocidad: es decir que, como vivimos en un peligro permanente, si me arriesgo para socorrerte a vos, es para que me salves cuando me toque a mí caer en desgracia. "Hoy por mí, mañana por ti". Que conste, además, que las acciones de "buen samaritano" son compensadas con una secreción de péptidos opioides, y bueno, eso nos dice mucho de su valor adaptativo.
Por otro lado [...]
Ding dong, son las cosas del blog... Lo dejo incompleto, por ahora. Me da pereza seguir. Chuccha.
Ah, es que pronto estaré cerrando este kiosco bloguero (otra vez). Eso por Zeus, que me ido de coles con esto, y he estado sobrepasando muy irresponsablemente el presupuesto estos meses. No se puede seguir así.
Y sobre el Ché Pika, atención, que va a hacer un cameo. En ese cuarto rojo, con cafecito y onirismo alrevesado, ese simpático pokelchevique, mascota de mi blog, usualmente se pasa polemizando con sus amigos los pedobears acerca de la reculeación machista. No obstante, de vez en cuando le manda voces a mi cabeza repletos de significados psicoanalíticos inefables. En este episodio nos refiere sobre cómo cuidarse de la gripe porcina... o algo así, no sé.
Estaba revisando las notas del crítico John Fallon acerca de la segunda de Transformers. Lo que dice con respecto a los bobísimos gags y humoradas pueriles propuestas en la cinta es atinadísimo, lo transcribo:
The humor here was of the caliber of say STAR WARS THE PHANTOM MENACE (Jar-Jar) meets AMERICAN PIE and it pissed me the f*ck off.
Sin lugar de dudas, una pendejada de... mierda. Un bodrio cancerosamente secuelítico, criminal burla fílmica que representa mucho de lo peor en lo hollywoodesco... En corto: digamos que vale tres atados de verga y que no pienso extenderme demasiado reseñándola, no hay por qué gastarse así cuando ya otros lo han dejado en claro con mucha más elocuencia.
La culpa no es de Miguel Bahía. No puede ser posible que la culpa sea sólo del director, no puede ser. Sospecho mucho más de quienes confeccionaron el guión (de pronto fue ese tal Ehren Kruger quien la cagó tan feamente). También está el productor ejecutivo, el Espilbergo, ese maldito que permitió la realización de esta afrenta, quizás él es de verdad responsable...
Huh... no, de pronto no, nada de eso. Porque ellos solamente le siguen el juego al común denominador de su mercado (cuya edad mental no pasa de los 13 años). La soberana audiencia es verdaderamente la culpable. Nos mandamos la mierda cinematográfica que nos buscamos, la que nos merecemos.
Los cuerpos que eché en la bodega pertenecientes a los dos testigos de Jehová, cuya visita de hace más una semana tuve la compulsión de no acoger de buena manera, despedían un olor repugnante. La mucosidad de la pituitaria de mi nariz se había saturado de aquel hedor demasiado pronto. Cuando empezó a sentirse me sirvió para mitigar la peor calamidad que tuve que soportar durante aquellos días: el aburrimiento.
Me senté en el borde de la cama. Contemplé preocupado la bolsita abierta de 'GuayabaYá' sobre mi escritorio. Era la última que me quedaba. Cuando por fin me dispuse a salir de mi cuarto...
OK, así empieza. Pero no lo pienso continuar. Usted hágalo. Si me gusta lo que hace a partir de ese comienzo, si de veras me gusta, un deseo le será concedido.
Ahora es momento de inagurar una nueva sección. ¡Oh, nueva sección! ¡Qué blogasmo!
Debería ser medio difícil de creer que existan personas que de boca para afuera promuevan doctrinas cretinas de ala izquierda y a la vez adoren la saga del Monkey Island. Yo no soy tan hincha de ese jueguito ni me gusta demasiado el reggae, pero como tosco contraargumento, ante un hablador de esa calaña, diría que que un producto como The Secret of Monkey Island vea la luz, en un régimen comunista del todo anticapitalista, hubiera sido impensable. Como en «no entiendo cómo es que no te das cuenta de eso». Y que Maradona es una amanerada piltrafa seborreica.
Ah, es un clásico de Moody Blues. Me encanta esa canción. Y esta versión es espectacular. Bien por el muchacho.
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3] Sarah Amstutz and her friend Clint - My Eyes (Dr. Horrible Sing Along Blog Soundtrack)
El episodio musical Once More, with Feeling de la serie Buffy the Vampire Slayer, en mi osada opinión, es una de las obras más fantabulosas que se han creado para la pantalla chica. Dr. Horrible Sing Along Blog, también de Joss Whedon, tiene un feeling similar. Es una pequeña joya, muy recomendable. Como referencia sugiero leer el interesante comentario que hace Hernán Casciari al respecto en su blog sobre series de TV, Espoiler. br>
Ah, Dexter, el asesino en serie que asesina asesinos más cool de la TV. Pues me parece un personaje demasiado heroico y simpático, demasiado para quien se supone es un maldito desalmado. Dexter es reflexivo y frecuentemente se cuestiona a sí mismo; sus actitudes cotidianas no destilan crueldad ni comemierdismo; además se arrepiente a veces por sus meteduras de pata. La doble vida del sujeto se parece más bien a la de un fulano que parece excéntrico queriendo actuar como un psicópata asesino, pero uno que a la final resulta poco creíble, al revés de lo que nos quieren hacer creer. Porque como que no basta con ver a Dexter ritualísticamente destazando a sus victimas (siendo todas ellas merecedoras de su suerte) ni con escucharlo rumiar con voz en off sus dilemas existenciales muy a lo 'emo'. Todo eso está bien, pero es justamente lo que queda postizo. Un psicopático jodedor de madres debería contar con un reverso oscuro que vaya más lejos que eso. Show, don't tell.
Claro está que Dexter se trata de una serie con gran potencial pero entontecida para acaparar una mayor audiencia. Sin embargo, se deja ver. Porque es potable, y entretiene. Tiene ilación argumental y las subtramas por episodio no aburren; los personajes secundarios son distintivos y bastante carismáticos; cuenta con conversaciones bien pensadas, citables acaso; cada 'víctima de la semana' es casi siempre interesante y merecedora de ser despachada. Sangre, acción y violencia, obvio. La cosa es que Dexter, su caracterización de psicópata, como que queda debiendo. Porque cae bien, y de hecho el mundo necesitaría más dementes fantasiosos como él.
A ver, es muy simple. Pasa que esa adaptación cinematográfica basada en aquella novelita que leíste nunca va a estar en conformidad con lo construido por tu imaginación ni con las expectativas de hincha que estiraste como chicle. Además, colmar las exigencias de puntualidad para con la obra original que piden los puristas es algo que no se puede hacer sin abusar del metraje, muy inconveniente porque alargaría demasiado el filme. La película, no va a ser nunca como el libro, get over it.
Lo que digo es que no sería justo juzgar al libro basándose en la película.
(Ah, cierto, y soy de esos a quienes "Lord of the Rings" les valió poronga. También soy de los pocos que opinan que "Dragon Ball", el live action, no se va tan mal, pero eso es tema para otro post.)
En cuanto a las adaptaciones de videojuegos, casi todas parece que son un asco. Yo hasta el momento no he visto una sola que no sea en el mejor de los casos pasable (ej. "Resident Evil" o "Hitman"). Ponte, la otra vez fui al CCI a ver "Max Payne".
Voy a quejarme sobre Max Payne
Verás, Mark Wahlberg, el machazo que sale en el poster (quien también ha sido el ñaño de uno de los integrantes de los New Kids on the Block -oye, a mí de mocoso me gustaba la música de esos 'Niu Quids'-, qué monada), es Payne, Max Payne, personaje central en la homóloga película, la cual a su vez es una adaptación del homólogo videojuego de acción. Además, has de cachar que es un título que hace homofonía de "max pain", que en español signfica "máximo dolor", como en "pain to the max" o algo así. Claro que mientras "Max Payne", el juego, es uno de los mejores shooters en tercera persona jamás hechos (en serio, lo recomiendo), la película, en cambio, bien podría llamarse "Max Pain" en el sentido de que causa hasta dolor espiritual verla, ¡porque es una puta mierda!
A primera vista el personaje de Max parecería que es uno de esos típicos antihéroecitos taciturnos, renegados y chulos, a lo mejor un policía rebelde de esos que andan que buscan venganza contra los bastardos que mataron a su esposa e hijos, de esos que no tienen nada que perder, que son perseguidos por un crimen que no cometieron, etc. No peco mucho de espoileador si aclaro que el entramado argumental de "Max Payne" cae en todos esos lugares comunes; pero bueno, tampoco es como si eso deba ser necesariamente malo, pues quién sabe, con un buen guionista, uno creativo y con verdadero talento, hasta se podría conseguir algo refrescante con esos clichés, reinventándolos. Pero caray, habrase visto tanto amateurismo y dejadez en el fulano que escribió el guión para este bodrio, porque como para cagarla tan pero tan hecho vergamente se necesita hasta mala fe. No entiendo, si ni siquiera le tocaba armarlo desde "scratch", ya Sam Lake, uno de los creadores del juego (de hecho el sujeto que escribió los diálogos, prestó su cara para el modelo de Max y colaboró además con el diseño de mapas), había dejado una masa de piedra argumental medio del putas con la que partir (el material de las presentaciones en forma de novela gráfica que incluyen los juegos es casi siempre muy bien logrado). Y sin embargo salen con una casi huevada soporífera con cero originalidad, ¡qué imperdonable por amor de Zeus!
Es que todo se siente tan genérico, tan estúpido... y frío. La narrativa de esta película es un desastre, aburrida, pocas veces se he visto un ritmo así de malo, con situaciones y personajes tan mal condensados. Y por favor, cómo puede ser el diálogo tan banal: conversaciones inanes, sentencias baratamente ominosas (la película inicia con la voz en off de Wahlberg rezando agoreramente: "I believe in Pain. I believe in Fear. I believe in Death", como en "uh, vean qué darketo que soy"), exposiciones sobreexplicativas (esa escena cojuda en la que ese tatuador se pone a exponer sobre las Valquirias..., qué bestia, casi me hace sonrojar de la pena), mierda, ¡casi ni una sola puta línea de diálogo memorable! Con ver el tráiler bastaba entonces, porque la línea más contundente de toda la cinta consta en el, justo al comienzo. Qué diferente habría salido esto si el propio Sam Lake se hubiese encargado de escribir el guión.
"Everything was subjective. There were only personal apocalypses. Nothing is a cliché when it's happening to you". Ahora, eso es buen writing.
Eso sí, se nota que los manes por lo menos jugaron el videojuego, por algo incluyeron algunos escenarios clave y a personajes principales de el. Lo malo es que son completamente desaprovechados, casi gratuitos, quedan como meros guiños dirigidos a los entusiastas del juego. Y es que el reparto de esta película es flojísimo: casi todos desubicados, aburridos y carentes de carisma, muy a pesar de que tomaban los roles de personajes que tomaban mucha presencia en el videojuego (eso me lleva a quejarme de la gran imbecilidad de querer abarcar a tantos personajes en tan poco tiempo, dejándolos sin un buen desarrollo ni conclusión; si serán capos para cagarse en el principio KISS). A ese Wahlberg no le quedaba el papel, Max quedó como un soso y acartonado jovenzuelo, nunca me convenció como vengador bravucón. La mal maquillada Mia Kunis quedó sobrando totalmente como Mona Sax, la historia no la necesitaba en lo absoluto, solamente estuvo ahí para cumplir con la cuota de hembra despampanante (además la tipa era demasiado joven para el papel). El negro que hace del detective cascarrabias Jim Bravura hizo el ridículo, le salió estupidísimo un personaje que no le calzaba para nada. Ese Backstabbing Bastard fue uno de los mejorcitos del elenco, pero lastimosamente le tocó un papel penoso como villano (le quedó de a verga tener una conclusión tan anticlimática). La vieja que hizo de Nicole Horne, ¿para qué incluirla?; esa bruja era la antagonista principal en el juego, aquí no hizo sino pintar un culo; de ahí que opine que hubiese sido mucho mejor si se enfocaban en un solo antagonista que haga de boss, pero uno bien puesto, no como ese mal encarnado Jack Lupino, que estuvo fatal como grandulón simiesco con cara de pocos amigos (encima más lo matan facilito)... En conclusión, un desperdicio lamentable de personajes que daban para mucho más.
Nada que ver, que el videojuego es mucho, mucho mejor que la película en casi todo sentido. Lo menos que se podía esperar de una adaptación al cine de este videojuego es que resultara una experiencia símil a la de tener que mirar a otro fulano jugar un shooter (cosa que per se tiene pocas posibilidades de disfrute), como si nomás se tratara de presenciar un espectáculo de tiros y carnicería. Lamentablemente esta huevada ni siquiera mola en ese sentido: John Moore, el director, dijo que no tuvo que cortar nada realmente significativo para lograr una calificación PG-13 para el filme, una estupidez considerando que el material de una película así pedía a gritos la inclusión de escenas más gráficas. Te digo, solamente la secuencia subida en el TuTubo que cuelgo a continuación, me consta que contiene más violencia entretenida que toda la maldita película; checar:
Por cierto, ese dato del efecto bala de Max es uno de los detalles más espectaculares del juego (en su momento fue una de sus cartas de presentación en lo que a bacanería se refiere), así que en la película, por supuesto, había que implementarlo; pero ¡hasta en eso, malditos!, hasta en eso se jalaron por contrar con un mal sentido de oportunidad en esas ya blandas escenas de acción.
Pero claro, tenía que pasar que no todo es malo. Lo mejor de esta cinta es, quizás, una que otra nota estilizada en la dirección y la escenografía lúgubre y ominosa (esa vibra a la que llaman film noir, bien bacán); en lo personal aprecié el uso de efectos especiales, en particular me gustó mucho el circo visual que acompañaba los momentos de narcosis (producto de la droga esa, Valkyrie), con esas negras criaturas aladas arrechas y esas sombras..., qué bacán, para qué.
2/10
En resumen, desprecié "Max Payne": un insulto a la inteligencia, una de las peores adaptaciones jamás hechas de un videojuego, un desperdicio miserable de material con potencial, una bazofia avant -fuck me in the ass, with a chainsaw- merde, ¡la peor película que vi en el 2008!... Una pérdida de tiempo, dinero y quanta de luz.
(En este post en particular no encontrará textos justificados ni tampoco enlaces, ¡horror de horrores!)
¡Hola a todos! ¡Conque mi apodo es quark schiz y algún día de cáncer he de morir!
Resulta que el presente es mi post número cientotres, ¡cientotres! Eso signfica que tengo que publicar algo especial como una forma de conmemorar mis arranques de posteo.
Así pues, se me ha ocurrido la originalísima idea de exponer tres cosas que se supone que no sabes sobre mí (y que de todos modos no te interesan).
Tres cosas que se supone que no sabes sobre mí (y que de todos modos no te interesan)
Nambah wan: Fui elegido niño abanderado en la primaria, cosa que no significó nada para mí; primero porque estaba en una escuelita recién estrenada y sin ninguna trayectoria, por tanto una huevada; y segundo porque para el inane galardón había competido con apenas tres personitas en sexto grado, todas niñas para colmo.
Nambah tu: He salido en televisión en tres ocasiones. La primera vez, a la edad de tres años, fue porque me escogieron como poster child de la ternura para un mensaje navideño que pasaron por Telesistema, canal 5. Las otras dos veces fueron cuando salí en el Show de Yuli por Teleamazonas. Recuerdo el set de ese programa, modesto en espacio (en pantalla chica se lo veía más grande), con esa pista (blanca y con figuras de colores) y esos paneles y el solcito aquel... Y me acuerdo de que esa Yuli era una mocosa berrinchuda.
Nambah tri: La verdad, no lloré por la muerte de ese gato, el Caruso no fue el gato más bacán que tuve. Las escapadas de los gatos eventualmente los ponen en riesgo de esos accidentes, y si no lo atropellaba un carro lo medio mataban los zarpazos de alguna minina en celo. Yo estaba tarareando esa canción de Tindersticks (la única que vale la pena de ese disco) la otra vez porque la había recordado de un episodio de la primera temporada Los Sopranos, aquel en el que el Tío Junior manda a unos negros sicarios a que le maten a un Tony enfermo, fracasando de manera estúpidamente miserable... Niggers, huevón.
Benjamin Richard Croshaw debe ser un geek bacán. Tiene a su cargo la realización de unas sucintas e irreverentes videoreseñas animadas en las que hace crítica de videojuegos para una revista llamada The Escapist (aquí se manda una muy puntual revista al Spore). También es editorialista de un muy original websitio llamado Fully Ramblomatic. Buen sentido del humor. De sus creaciones humorísticas que destacan escogería su ensayo "Why It Would Kick Arse To Be Lara Croft", "The Flowchart of Life", o también está la parodia "Shinji Ikari Vs. Wet Tissue Paper", entre otros.
Pero lo que lo hace que tome a este hombre por genio es la saga Chzo Mythos, también de su autoría. Cuatro mini juegos estilo retro creados usando el gratuito AGS; son como esas aventuritas gráficas tipo point & click en las que vas resolviendo puzzles a la vez que deshilas una historia, ustedes saben. La cosa es que estos juegos que aparentan no ser más que una chorradita experimental de aficionado le dan por el culo a muchos videojuegos modernos realizados con presupuesto de película (y de paso a muchas películas con presupuestazos de película taquillera).
Todo empieza con 5 Days a Stranger. En ese juego tomas el rol de un elegante ratero llamado Trilby, quien junto con otros personajes dispares, quedan atrapados en una vieja mansión dizque embrujada y acechada por un asesino con wannabismos de Jason Voorhees. En un principio te enfrentas a una rocambolesca trama que aparenta ser una mera excusa zonza, pero que conforme se va desarollando en cada entrega de la serie hasta llegar a su conclusión final (en 6 Days a Sacrifice), se expande enriqueciéndose de forma increiblemente brillante. Diré que quedé impresionado (y para que yo me impresione se necesita mucho).
Esta tetralogía lo tiene todo..., y quiero decir todo: un estilo gráfico cutre pero suficiente y efectivo; un argumento con ideas estupendas, muy originales; personajes distintivos con diálogos ingeniosos y ocurrentes; pequeñas dosis de ciencia ficción, suspenso, sexo, drama y humor negro, además de una pixelada desvergüenza en mostrar violencia perturbadora; guiños a películas clásicas... Qué más puedo decir, hay tantas cosas bacanes aquí: zombies, demonios a la Hellraiser, fantasmas asesinos, naves espaciales, mansiones embrujadas, puzzles medio rebuscados que inspiran soluciones MacGyberescas, parodias contra la Cienciología, música inspirada en Yanni... También se plantean temas medio profundos, como por ejemplo, reflexiones acerca de las paradojas de los viajes en el tiempo, planteamientos filosóficos sobre juegos de poder político interdimensionales, dilemas acerca del destino y el libre albedrío... En fin, quién diría, maldita sea, quién diría...
La serie DeFoe (o Chzo) la componen cuatro joyitas: 5 Days a Stranger, 7 Days a Skeptic, Trilby's Notes y 6 Days a Sacrifice (¡en ese orden!). Están disponibles gratuitamente y son muy recomendables.
Scratches: Director's Cut. La versión expandida de la ya famosa aventura gráfica Scratches, el primer videojuego comercial de este tipo hecho en Argentina (por Nucleosys). Como parecía ser un juego tan ovacionado por jugadores y críticos de videojuegos de ficción interactiva en general, se me ocurrió echarle un vistazo. Tenía curiosidad por saber qué hay con los rasguños en el sótano.
En el juego tomas el rol de un escritor de novelas de terror que busca establecerse en un sitio aislado que le ayude como inspiración para escribir su proxima novela. Qué mejor entonces que mudarse a una extraña y lúgubre mansión, la que por supuesto resulta estar embrujada... o algo así (los síntomas son un asesinato ocurrido en el pasado y unos arañazos que se escuchan en el sótano).
En el aspecto técnico el juego tiene lo que se requiere para quedar bien parado. Las gráficas lucen bien, los escenarios son lo suficientemente pulidos y realistas; la mansión victoriana en la que deambulas luce ominosa, vieja, misteriosa, y puede que hasta tétrica. La interface tipo FPS es cómoda y fluída, los controles son fáciles de aprender. Los sonidos, bien hechitos...
¿Pero... y qué? Que hay unos extraños ruidos que se escuchan en el sótano, que la mansión que luce embrujada tiene un pasado oscuro y terrible, y la musiquita que suena tan misteriosa te acompaña, ¿pero y? No me importa. Me vale gato. Porque el desarrollo de la trama no me convence del todo; al juego le hace falta intriga, mística, detalles tangenciales y revelaciones menos predecibles. Y un no sé qué que provoque miedo también, pues los sustos, no los hay muchos realmente, y no los puede haber por unos meros rasguños. Hay unas dos o tres situaciones de esas que te hacen saltar del asiento, pero más allá de eso cualquier intento de ambientación de horror nunca levanta mucho vuelo, se agota conforme uno se aburre jugando. La falta de dinamismo en la jugabilidad, las pobres animaciones y las aparentes escasas posiblidades del motor de juego tampoco son puntos extras. La música, lúgubre y melancólica, hace lo que tiene que hacer, pero el soundtrack no es nada de antología tampoco, yo diría que incluso es genérico. Las voces y los diálogos son convincentes, pero sin nada más. Los puzzles, aunque creativos y bien elaborados, pueden resultar frustrantes y repetitivos (la dificultad del juego es alta). La resolución, poco satisfactoria y ambigua. Además, solamente por la colgadas y los problemas de carga que se presentaron en mi computadora a pesar de tener todos los parches instalados, chugcha...
Y en cuanto a eso del "corte del director"..., puh-leeze. Es una tomadura de pelo. Que yo sepa, es el mismo juego, básicamente, sólo que con gráficas mejoradas, un final alternativo escondido y la inclusión de un capítulo extra (en el que juegas tomando el papel de un reportero que visita la mansión antes de que sea demolida). Que mejoren las gráficas es chévere, pero que tengas que bajarte un parche adicional de 500 Mb para que las gráficas se vean aun más chéveres, además de para que el juego te corra sin colgarse (más de lo normal), no lo es tanto. El final alternativo, por lo que leí, es casi una broma; es un huevo de pascua que encima que es imposible de encontrar sin usar un walkthrough, queda como una excusa zonza e innecesaria. Y en cuanto el capítulo adicional (llamado The Last Visit), aunque aclara algunas cosas, no representa un aporte muy necesario ni mucho menos un mejor cierre (su conclusión me pareció forzada), aparte de que deja todo el misterio a medio camino entre lo sobrenatural y lo que parece sobrenatural pero no lo es, haciéndolo todavía más ambiguo y confuso.
Yo soy de los que se creen en la obligación de resolver estos juegos sin guías ni espoilers. Pero en este caso no tuve paciencia, la paciencia necesaria para recorrerme la casa como alma en pena una y otra vez hasta dar con la solución. Lo peor es que cuando revisé las guías vi que después de todo la respuesta no era tan difícil, sólo había que observar mejor. Eso me fastidió y me hizo sentir como un imbécil. Hay un puzzle en particular, que para ser resuelto requiere poner atención y tener cierta intuición, en el que te tienes que figurar una contraseña para abrir una caja, y para eso tienes que adivinar un nombre. La gran puta, odié ese puzzle, quiero decir odié las horas que perdí tratando inútilmente de resolverlo (debe ser mi castigo karmático por haber infligido en mi blog un puzzle hijueputamente rebuscado).
Por cierto, no pagué ni un céntimo por este juego. Y ojo, aquello no es algo de lo que me enorgullezca, más bien lo acepto con resingación (es que el mulito es muy bacán y la banda ancha lo vuelve todo un arrecho), pero en todo caso lo justifico de alguna forma alegando que este juego no es ni de lejos el clásico ni la gran puta maravilla que en muchas páginas web te dicen que es. Como yo lo veo, normalito nomás.
Debería estar estudiando, pero como soy incomprendido, atribulado, vago y demotivado (boo hoo hoo), por el momento me la paso jugando.
Mi último vicio: Star Wars: Dark Forces 3: Jedi Knight 2: Jedi Outcast. Mis dos centavos sobre el juego: Casi muy bueno; buena jugabilidad; buenos gráficos, sonido y música; historia más o menos (un poco turra); en fin, secuela muy sólida y adicción para ratos.
Bueno, por otro lado me tomó varios minutos subir un video en el TuTubo, nomás para ver probar cómo es que funciona ese servicio. Son 30 segundos en los que estoy peleando contra el resto de tropas imperialistas que han venido haciendo de las suyas asolando la galaxia y robándoles el pan de la boca a la crías de los banthas.
A propósito, se me estaba ocurriendo lo seriamente del putas que sería tener un sable láser, uno de a de veras, como se lo describe en Howstuffworks. O sea, me vendría bien uno a ratos. Lamentablemente aquel artefacto es una cosa demasiado cool y elegante para ser verdad. Por lo pronto apuntaría a adquirir una máquina de helados para mí solo.
Post What The Fuck Ever Scriptum: Quién diría. Acabo de enterarme que un tal Nick Jameson, el actor que hace de psíquico fraudulento en un par de episodios de la primera temporada de Lost (y que también ha participado en series como 24), le ha dado por hacer las voces de un montón de personajes de videojuegos conocidazos de Lucasarts (el tipo hizo de Kyle Katarn en la primera de la recomendada serie Dark Forces). I mean, who would thought!