Agosto 10, 2009 | 10:34 pm
guadever, fotones con neuronas, WTF!?, special quark star ▌por quark schiz

De acuerdo a los biólogos evolucionistas, la selección natural es un mecanismo que orienta a la prevalencia de los organismos cuyo capital genético sea más idóneo para manejar las situaciones de su entorno. Sin embargo, para los sociobiólogos, la selección de genes que inducen actitudes aparentemente autodestructivas en los organismos, más específicamente, a su sacrificio en beneficio de otros, se debe a que, a pesar del riesgo que suponen para el individuo, estos comportamientos pueden de alguna manera aumentar, si bien no siempre su propia idoneidad, sí la de sus parientes, en particular los de su prole. Eso quizás explicaría el porqué los hombres se arriesgan mucho más que las mujeres, hasta sacrificarse tanto por ellas como por los niños; y sabe Su Tallarinencia cómo se nos ha venido inculcando aquella vieja norma social: "¡Mujeres y niños primero!". (Qué te diré, para mí que la asunción de la inferioridad de lo femenino a la hora del te no viene de un mero prejuicio injustificado.)

¿Cuál es el queso en esto pero? Pues que, en rigor, el altruísmo no dejaría de ser egoísta, en el fondo. Es más, en entornos poco seguros, en donde la cooperación se hace necesaria, se entiende que el altruísmo se daría en reciprocidad: es decir que, como vivimos en un peligro permanente, si me arriesgo para socorrerte a vos, es para que me salves cuando me toque a mí caer en desgracia. "Hoy por mí, mañana por ti". Que conste, además, que las acciones de "buen samaritano" son compensadas con una secreción de péptidos opioides, y bueno, eso nos dice mucho de su valor adaptativo.

Por otro lado [...]

 

Ding dong, son las cosas del blog... Lo dejo incompleto, por ahora. Me da pereza seguir. Chuccha.

Ah, es que pronto estaré cerrando este kiosco bloguero (otra vez). Eso por Zeus, que me ido de coles con esto, y he estado sobrepasando muy irresponsablemente el presupuesto estos meses. No se puede seguir así.

 

Y sobre el Ché Pika, atención, que va a hacer un cameo. En ese cuarto rojo, con cafecito y onirismo alrevesado, ese simpático pokelchevique, mascota de mi blog, usualmente se pasa polemizando con sus amigos los pedobears acerca de la reculeación machista. No obstante, de vez en cuando le manda voces a mi cabeza repletos de significados psicoanalíticos inefables. En este episodio nos refiere sobre cómo cuidarse de la gripe porcina... o algo así, no sé.

Discover Simple, Private Sharing at Drop.io

Cheesus Christ. Adónde vamos a parar.
 
Junio 29, 2009 | 10:45 pm
special quark star ▌por strange nugget

Cartan se sienta en la esquina y pide una jirafa de cerveza. Se pregunta por qué le dicen jirafa y no avestruz, por ejemplo. Luego recuerda que, puesto que la jirafa es más popular que la avestruz, al menos aquí en la ciudad, con toda la idea del zoológico y los animales estándar que uno espera ver en el recorrido, la avestruz se antoja como un animal bastante burdo: cabeza pequeña, aspecto de buitre voluminoso e inútil; comparada con la equina pasividad de la jirafa casi no presenta competencia sobre cuál es el cuello largo por antonomasia.

"Es sencillo", dice, "porque la importancia de los animales yace siempre en su importancia para nosotros", mientras observa que un grupo se sienta en la mesa junto a él y comienzan a eructar boberías entre ellos, para provocarse risas y sudar hormonas. "Si la jirafa tuviera un cuerpo peludo, como la llama, no sería tan interesante. O quizá es que los cazadores ingleses en el África, inmortalizaron su imagen y se nos ha quedado pegada en el subconsciente hasta invadir los medios contemporáneos. Cuando uno admira un animal, por lo general le asigna cualidades humanas para describirlo. Por ejemplo, uno dice que admira los colores de una mariposa; si sus alas fueran transparentes y similares a las de las moscas, consideraríamos que son animales desagradables, pero a la mariposa le acusamos de ser alegre, algo que es absurdo para un animal tan simple".

Sigue bajando el nivel de cerveza en la jirafa y Cartan ya ha clasificado subjetivamente a la mayoría de animales que conoce: Los herbívoros le parecen aburridos, mientras que los carnívoros se ganan la mayor cantidad de cualidades. Cree que en la medida de lo inofensivos que sean, uno tiende a atribuírles estética, mezclándo tácitamente la satisfacción de la superioridad. "Hay animales para hombres y para mujeres. Para adultos y niños. Hablando de niños, si el animal es una cría, entonces gana valor. Es más, si su rostro tiene características similares a las humanas, pareciera que les dotamos de alma y casi creemos poder leer sus miradas". El horror por la crueldad animal, es una reflexión (afirmación) sobre nosotros mismos. No existen los juicios solidarios, ni en este cochino aspecto.
 
Una muchacha del grupo empieza una típica perorata sobre cómo las mujeres muestran su inteligencia dominando a los hombres gracias a que ellos se dejan avasallar por sus pasiones (en especial cuando la pasión es sobre aquella mujer). Le parece bastante "animal" el trato, como cuando uno asiste a la toreada y dice que es un arte que un torero burle al maltrecho toro. "Si nos vieran los marcianos", reflexiona, "dirían que las corridas de «novios» son algo repugnante y cruel. Pero esta mujer hace alarde de su inteligencia y astucia; dice estar a favor de la protección anti-taurina, pero no dudaría en dispararle a un toro en la frente de ser necesario, aún si reconociera que más daño a la naturaleza le hace ella usando cosméticos que la bestia, pastando y mugiendo en paz".
 
Dejando la jirafa algo llena (quizá voluntariamente para que la llenen en otra y alguien se trague su esputo), se va del sitio y se acuerda de las interpretaciones místicas del alma humana y la metafísica: algunos humanos (y a veces las deidaes humanoides) han llegado a pervertir tanto su alma que desarrollan cuernos y patas con pezuña, justamente el distintivo de un hervíboro, pero con atributos maléficos. El hombre le ha creado tanta cultura al animal, que a veces confundimos su vida con el mito que le rodea. "Como con todo. Como con las muchachas antes de entregarse en la cama, vírgenes milagrosas por unos pocos segundos antes del verdadero portento: transmutar de espuma de leche a queso rancio, alabado y amargo, bendecido y resentido".
 
"Divino Queso, ten piedad de nosotros."
 
 

Advinando figuras, rostros, sonrisas, miradas. Más que animales, también con frutas, plantas y la forma de la tierra. Las supercherías del mundo, como la sucesión de cartas que algunos dicen que encierra los misterios del tiempo, leídas por iluminadas intuitivas que hablan por pocos pesos; y también las nuevas supercherías, como eso de que existe un mundo de racionalidad y emocionalidad al que le hemos estado huyendo, con opresiones de género, políticas y sociales. "La «injusticia» ¿Fue invento de la lucha de poderes, o estaba impreso en nuestra naturaleza? ¿Por qué de todos los animales, el hombre es el único que reclama ser igual al resto?"

Cartan se para en un puesto de salchichas, imaginando su vida como la del cerdo del que se alimenta: cercado en su cubículo, creyendo que tiene vida para algo, viviendo cada instante para algo, sin saber por qué, y con la macabra sensación de que diariamente lo pesan, lo miden, para ver si ya es hora de su buen día. Sólo que el carnicero es él mismo, a voluntad, por el tedio inmenso que le da salir a la calle a pensar en animales, en lugar de comer callado en el gran banquete.
 
Agosto 24, 2008 | 11:46 pm
special quark star ▌por strange nugget

[Supongo que este es un post póstumo. Sospecho que el autor sufrió un ataque de muerte autoinfligida (no estoy bromeando). Se suponía que los posts de autores invitados no iban a ser anónimos, pero qué creen... ¡Cambié las reglas! -- quark schiz]   

Como el prensil musgo que se agita bravío en las manos en caricia persuasiva dice: NO. [Me he tomado la molestia de editar un poquitín el presente vómito textual para que resulte algo menos ininteligible. -- quark schiz] Cómo no, habría siempre de escapar de sus labios un NO escuálidamente escu(l)pido contrás el prensil musgo que se agita bravío en sus manos cari(p)ciosas. Recorre una y otra vez, de arriba abajo, de lado a lado ladeado por la acción de la brisa, la sangre el metal y el metal la sangre que lo bordea como quien busca acceso e insinúa el contorno de una puerta sobre la tiza del muro. De abrupto a herupto decrece el número de uñas denterosamente dentadas en ósea osamenta con que cornear los contornos que descubren su cuerpo: 1, 2 y 3. La vida de la hierba es efímera, como efímera es la hierba de la vida. [Cierto, como dueño del blog me permitiré en algunos casos interrumpir los posts invitados para dejar mis comentarios, aclaraciones, críticas... o cualquier cosa que se me ocurra poner... ¡Hola, hola! ¡Hola, hola! -- quark schiz] Las gotas de Rocío que claman calma parecen ser sed salina, como sal secada al sol, inescrutable muralla de fárrago de dudoso norte. Una punción preparatoria antecede al dolor del blanco queso que se extiende líquido permeando en el conjunto de porosidades verdosas de su entumecida piel. Acrílica costra aparente herida rezumante abierta en la tierra destila el aroma del queso fundido en el poema acuoso:

Si todo el mundo fuera tarta de manzana,

Y de tinta fuera todo el mar,

Y todos los árboles pan y queso,

¿Qué tendríamos para tomar?

Y partidas en dos las sangrantes aguas nuevas sutilezas adquieren el compromiso de retro(r)amar como quien anda nadando la hierba gelatinosa del rojo verde. Y vuelven de nuevo como prensil musgo agitado bravío por las manos acariciantes de persuasivo NO. Cómo no, todo río disputa sus aguas en paralelas y toda paralela en un sinfín de puntos y todo punto en un infinito de posibilidades.

 

Mana esperma de la herida abierta en tu térrea frente. De frente el horizonte, a los lados y detrás un espejo tripzageante en críptica ensoñación: a la derecha la izquierda reflejada en la derecha reflejante. Y como un espejismo a sus espadas sus espaldas de frente con la abertura en mitad del cielo manando tierra con que abonar el estiércol del suelo. Y nueva yerba crece de nuevo donde vieja yerba murió de viejo. Como la herida abierta en la carne por donde se inquiere la vida: la vagina del mundo observa con deleite como el musgo se tambalea, cae y vuelve a levantarse. Como se corta y vuelve a crecer, como se recorta y vuelve a nacer. Como se funde el metal se forja con él el verso reflejo de un espejismo, una in(l)fusión convaleciente de hierro y carbono con que desperezar los ánimos de la tirria mañana después con que irrita la ristra de retoños retornosos al ojeroso agujero de la tierra desde donde ver la yerba bravía agita agarrada gustosamente por el grato cobijo de Susí, una y otra vez, prepuncionando con su succionante boca de hormiga los osos descuartizados: en un cuarto 1/4 de cabeza, en el otro el cuarto dedo de la cuarta hora de la cuarta vida del gato cuarteado como la tierra ex-se((six)q(t)uíada)cuestralmente estadificada.

Bellacos de herencia trebeliánica de ostentoso velorio y berilio ataúdico fundido en poético cobre. Titánicos colosos en Rodas y Rodas parten mi corazón: pared rodeada por unciones cipreses (prensiles y alargadas sombras fúnebres recorren la marcha del caído otoño vivaldino en esta noche de cuarto menguante). YO: robo el perenne urinario cósmico interestelarmente instalado como instalación ornamental multiplicado por la osamenta ósea de nuestra excelsa gatita de araña quien rocía con Rocío el Susodicho fuerte (pared, muro, muralla…). ¿Osas, ósea rosa, inquirir como unos pueden erigirse rígidos penes, mientras otros, en cambio, se conforman con poder robar eternamente por un coño, quiero decir corazón acorazado, incitado orgánicamente?

Resulta irónico que alguien hable de la fugacidad de la vida recurriendo a la lo rápido que se mueve la luz a través del firmamento, a lo rápido que envejece la hierba y es sustituida por nueva hierba, a la inspiración de un poema o a la frugal fragilidad de la quésea memoria dalinesca; tal vez lo más sencillo es aludir a la muerte: un instante en el que de repente, al través de la espada, ves reflejada tu vida sucederse como en el firmamento las estrellas del celuloide, estrellas que se reponen casi con similar rapidez a la que florece la hierba: en la cuarta estación; y que se recomponen como el queso que inspiró el poema visual de Dalí. La vida inclusive también se divide en cuatro partes: cabeza, tórax y muerte. Una cabeza desde la que poder oler y degustar un buen queso, desde la que ver y apreciar las brillantes sutilezas de un poema o simplemente para oír la trémula voz del brillante plano hollywoodiense: como una vela que mantiene en suspenso al impaciente lector. Un tórax geminal como tallos pueblan el sangrante prado: un mosaico que se repite como los azulejos taraceados de Nínive, un fractal que encierra a su vez la imagen de sí mismo como un lienzo cubista, una grieta en la pared repetida en los mismos átomos con que años antes se edificó otra pared completamente distinta. Un mausoleo cuidadosamente amurallado que encierra el impoluto cadáver de su dueño: ¿Quién es dueño ahora de quién? La muerte incircuncidada bate las cadenas de su genoma en señal de amenaza: moriremos, moriremos, moriremos todos. 1, 2 y 3. (Es irónico que alguien trate de justificar la palabra prepucio en un texto donde el sexo apenas sirve más que de tapadera con la que encubrir a la misma muerte. Es irónico que la palabra prepucio designe tantas cosas y a la vez refiera a tan pocas.) [De acuerdo a lo que me explicó el autor de este florido y confuso escrito, esa palabra se repite unas cuantas veces: "a modo de acróstico en una frase, de contra-acróstico en otra, en otra siguiendo una serie numeral dentro de la frase, la cual está especificada por las letras con que comienza la primera palabra, y una última encriptada con cursivas (esta última no sé si, con tanta edición, ha logrado sobrevivir)". -- quark schiz] ¿No os resulta irónico que alguien hable sobre la efímera vida de la yerba? ¿Que la incircuncisión esté vedada al terreno divino como una forma de control demográfico? ¿Que la demografía sea vista como una cuestión de economía donde las vidas son el producto? ¿Que las guerras sean un trueque con el que comprar territorios? ¿Que las placas tectónicas derriben murallas infranqueables para el hombre? ¿Que sus grietas sean inatravesables? ¿Que la pequeña grieta que divide vida y muerte, ese segundo, sea insondable? Un abismo dividido en millones de fracciones como la recta segmentada en infinidad de puntos. Tal vez sea más propicio hablar del sexo de los ángeles, cuestiones mucho más fáciles de resolver y precisamente son esas cuestiones las que más atollado han mantenido al hombre como si de un ejercicio de cabuyería se tratase. Pero, es preciso remontarse años atrás, al punto temporal exacto en el que la hierba se hizo verde: en el que esos productos del sexo vegetal atravesaron la muralla acuosa para conquistar la Tierra y su semen fue difundido como la sangre que se derrama por la acción de la espada. ¿De qué color sería la sangre de haber sobrevivido las algas rojas? Sin embargo una cosa es segura: hubieran sido igual de persuasivas sus caricias sobre las manos que agitan bravíos sus prensiles dedos en el interior cavernoso de una página. Y es que el tiempo merece ser atrasbesado [Se llaman palabras maleta (portmanteau), son una suerte de palabras compuestas; tal es el caso de "atrasbesar", una fusión entre besar, atravesar y atrás. -- quark schiz] lentamente.